Un estudio de Carnegie Europe, a cargo de Richard Youngs, por solicitud de la BBC, analiza “La movilización de la sociedad civil conservadora”, y señala la creciente dinamización de los movimientos democráticos de derecha en varios países del mundo.

La Fundación Carnegie para la Paz es una red mundial de estudios políticos.

En la investigación se destaca el apoyo de las personas comunes, entre las cuales se encuentran muchos jóvenes, unidos por la defensa de los valores básicos como la familia, la fe y la patria.

Este despertar de las mayorías que se consideraban al margen del acontecer político, en los años recientes ha empoderado nuevos partidos políticos o líderes carismáticos que enarbolan las banderas de las causas que para la sociedad civil son importantes.

La sociedad civil

La sociedad civil es caracterizada por ciudadanos comunes que se organizan alrededor de objetivos básicos para sus entornos sociales, que pueden ir desde salvar una escuela hasta el cambio de sistemas de gobierno indeseables, enteros.

Si bien durante cierto tiempo estas agrupaciones se consideraron liberales, también pueden volverse hacia la derecha tal como se aprecia en el creciente número de países que así lo han hecho.

Los valores “tradicionales”

El estudio hace la lista de los valores que los grupos de derecha apoyan espontáneamente.

  • La comunidad
  • El apoyo a la unidad familiar
  • Las creencias religiosas
  • La identidad nacional
  • La protección contra la inmigración

La tendencia general es hacia la democracia, y siguen el desarrollo de la política convencional, aunque no siempre.

Países que lo evidencian

Uno de los últimos casos es el de Brasil, donde se eligió a Jair Bolsonaro, como reacción a los líderes anteriores acusados de corrupción.

Apoyo a Jair Bolsonaro en Brasil.

Entre los grupos que le apoyan está Movimiento Brasil Libre, con 3 millones de seguidores en Facebook y más de un millón de suscriptores en YouTube.

A este grupo pertenece Kim Kataguiri, de 22 años, elegido como el diputado más joven de la historia en el Congreso brasileño.

Kim Kataguiri, al centro.

Ucrania, que se enfrenta contra el poderío ruso y su interferencia; cuenta con quienes defienden valores religiosos y familiares, cada vez más numerosos.

Tailandia logró reforzar el gobierno militar gracias a los movimientos conservadores y con el apoyo de grupos jóvenes a cargo del manejo de las redes sociales.

Manifestación civil en Tailandia.

En India, los nacionalistas respaldan al primer ministro Narendra Modi.

Por otro lado, en Polonia, la fuerza de la sociedad civil colaboró con el gobierno para aumentar el control del poder judicial.

Manifestación civil en Polonia.

En Turquía la sociedad islámica ha progresado con el Partido de la Justicia y el Desarrollo.

En algunos países si bien no es tan marcada la influencia de los grupos de la sociedad civil, de todas maneras se han fortalecido, siendo citado en el documento Georgia, que se opone a un mayor acercamiento a la Unión Europea.

En África, Uganda rechaza la denominada igualdad de género y defiende la familia tradicional.

Otros países que no son mencionados en el estudio muestran perfiles similares.

En Estados Unidos fue elegido Donald Trump, contra todas las expectativas del poder reinante de Barack Obama y su Secretaria de Estado Hillary Clinton.

Allí también se crearon asociaciones como la Patriot Prayer, entre otras, decididamente a favor de la vida y en contra del aborto, que además trabaja en pro de la libertad y la unidad.

Asimismo, Hungría, la patria del multimillonario George Soros, conocido financiador de grupos izquierdistas a nivel mundial, el primer ministro Viktor Orbán ganó dos tercios del parlamento y proclama que la salvación de Europa está en el retorno a los principios del cristianismo.

En Italia, Matteo Salvini, ministro del Interior, declaró recientemente que hasta hace unos meses, su gobierno era considerado “racista, populista e ignorante”, sin embargo, destacó que ahora el “modelo italiano de gestión de la migración y cierre de puertos se está volviendo popular”.

La sociedad civil se expresa en Hungría.

La sociedad canadiense también parece seguir esta tendencia: el Primer Ministro progresista Justin Trudeau -que contaba con 60 congresistas- ahora solo 10 son de su partido, en tanto que los conservadores tienen casi el resto de las bancas.

En Europa también se destaca el grupo francés Génération Identitaire (Generación Identitaria), y Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), cuyo rápido crecimiento está poniendo en jaque a la política de “fronteras abiertas” del gobierno alemán.

Es probable que ahora los ciudadanos del común estén más preparados para determinar por sí mismos los valores que son esenciales en sus vidas normales, y una vez determinados, también lo estén para hacer todo lo necesario para que prevalezcan; aún yendo más allá de lo permitido o lo establecido por la instituciones o los paradigmas sociales imperantes en cada país.

José Ignacio Hermosa – BLes

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