(Redacción BLes) A lo largo de la historia hay diferentes sucesos que están rodeados por un velo de misterio y múltiples rumores. En general, esto ocurre porque hay ‘cabos sueltos’ y evidencias insuficientes, lo que genera diversas teorías que cuestionan la “historia oficial”.

Uno de estos acontecimientos es la muerte del dictador Adolf Hitler. Lo que sabemos, lo que está registrado, es que se suicidó en 1945 junto a su esposa Eva Braun en su búnker de Berlín mientras los rusos bombardeaban dicha ciudad y era inminente la derrota. Él de un disparo en la cabeza, ella envenenada con cianuro. Sus asistentes sacaron los cuerpos en una alfombra e intentaron quemarlos sin éxito, y rápidamente los enterraron. La Unión Soviética, en ese momento al mando de Stalin, se encargó de ratificar la identidad de los hallazgos, pero no divulgó mayor información.

Esta incertidumbre desencadenó todo tipo de mitos sobre la muerte de Hitler y la posibilidad de su escape. Rumores dicen que la URSS quería mantener dudas sobre el deceso del Fühler para generar desinformación, y las teorías de un posible escape crecieron. Luego de la disolución de la Unión Soviética, se acreditaron que los restos sí pertenecían al líder del Partido Nazi.

¿Es posible que la historia de su muerte haya sido fabricada? ¿Es posible que al saber de su inminente derrota haya preparado un plan para escapar? Si fue así, ¿por qué nunca fue capturado?

Cuestionando la historia oficial

El historiador Abel Basti, en su libro Tras los pasos de Hitler, investiga la historia no oficial. Cree que Hitler escapó por un túnel hacia el aeropuerto, y se dirigió hacia España, donde contaría con apoyo del dictador Franco. Dirigiéndose primero a las Islas Canarias, llegó luego a Argentina en un submarino.

Basti no está solo en su teoría. Un documento desclasificado del FBI también afirma que Hitler escapó a Argentina. También en el documento se encuentra un relato de primera mano de alguien llamado Guydano que fue enviado a reunirse con Hitler y su partido (cincuenta personas en total) en Argentina, dos semanas y media después de la caída de Berlín. Guydano buscó ayuda, convencido de que era solo cuestión de tiempo antes de que Hitler fuera capturado y temía ser acusado de ser parte del complot.

Testimonio de Guydano – Documento oficial

Otra versión que desafía la muerte de Hitler, es una serie producida por History Channel que generó amplias controversias. El libro Lobo gris: La fuga de Adolf Hitler de los autores británicos Simon Dunstan y Gerrard Williams, también sugiere que Hitler y Braun no se suicidaron, sino que escaparon a Argentina. El escenario propuesto por los dos autores es el siguiente: “Varios submarinos llevaron a ciertos nazis y saqueos nazis (oro y tesoros artísticos) a Argentina, donde los nazis fueron apoyados por el futuro presidente Juan Perón”.

Pero la revelación más impactante, que obligaría a reescribir la historia, ocurrió en 2009, cuando un arqueólogo emérito del estado de Connecticut, Nicholas Bellantoni, realizó pruebas de ADN en uno de los fragmentos de cráneo recuperados.

Funcionarios rusos afirman que es un fragmento del cráneo de Adolf Hitler, en una exposición en Moscú, 2000- Fotografía: Mikhail Metzel AP

Este fragmento de cráneo, completo con un agujero de bala, que fue sacado del búnker por los rusos y exhibido en Moscú en el año 2000, pareció resolver el argumento. Sin embargo, el ADN no solo no coincidía con ninguna muestra registrada que se pensara que era de Hitler, sino que tampoco coincidía con el ADN familiar de Eva Braun. “El hueso parecía muy delgado; el hueso masculino tiende a ser más robusto. Y las suturas donde se unieron las placas del cráneo parecían corresponder a alguien menor de 40”.

Las sospechas de Bellantoni -a partir del examen físico- se confirmaron cuando fueron respaldadas por el análisis molecular y genético. El cráneo, que los soviéticos habían ofrecido como prueba del disparo autoinfligido de Hitler durante décadas, pertenecía a una mujer no identificada.

Por otro lado, el libro La muerte de Hitler. En los archivos secretos del KGB del periodista francés Jean-Christophe Brizard asegura sin dudas que sí murió de un disparo en la cabeza. El autor del libro junto a su equipo de investigación obtuvieron permiso para realizar exámenes científicos sobre estos huesos y asegura que sí pertenecían a Hitler.

Su supuesta estadía en Argentina

¿Cómo pudo ser posible el escape de Hitler ante su inminente derrota? Según parece, contó con la colaboración de familias de la sociedad principal, que lo habían ayudado durante años y le rendían lealtad.

Veamos qué contactos tendría Hitler en Argentina. En la ciudad de La Falda, Córdoba, se encuentra el lujoso Hotel Edén, que cerró sus puertas en 1965 y está siendo restaurado desde 2006.

Captura de pantalla: Edenhotellafalda.com

Este hotel brilló con esplendor a comienzos del siglo pasado, y era visitado por la sociedad principal argentina. En sus escaleras de mármol de Carrara quedaron plasmadas las huellas de la aristocracia nacional: visitas de Presidentes de la República Argentina y personalidades de reconocida trascendencia mundial como el poeta Rubén Darío, Arturo Toscanini, la realeza europea, y Albert Einstein, entre otros. Sus dueños – el matrimonio de Walter Eichhorn e Ida Bonfert – habían sido amigos directos de Adolf Hitler.

En 1995 el FBI desclasificó una serie de documentos, entre los cuales figuraba uno que se concentraba en el matrimonio y el Hotel Edén como un posible refugio si el Führer tuviera que escapar de Europa.

Cuando aún estaban radicados en Alemania, los Eichhorn habían colaborado en las campañas electorales de Hitler y mantenían vínculos estrechos con algunos jefes del Estado Mayor nazi. También, los testimonios de extrabajadores del hotel, afirman que el matrimonio viajaba a Alemania a menudo (estaban seis meses en Alemania y seis meses en Argentina) e incluso apoyaban económicamente al partido de Hitler y recibieron sus cartas de agradecimiento, que estaban a la vista en el hotel.

Pero no solo se trataba de cartas a la distancia, se presume que Adolf Eichmann y Josef Schwammberger pasaron por el hotel y, en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, unos 1.200 alemanes se refugiaron en la zona de La Falda impulsados por la relación que existía entre Hitler y los Eichhorn. El enigma todavía existe tras los muros del Eden Hotel.

Traducción: Hitler cenando con Ida y Walter Eichhorn en el Hotel Edén, La Falda, (Córdoba), Argentina, donde estuvo después de la guerra. Crédito: thetruthrevolution.net

Sin embargo, se cree que el verdadero refugio de Hitler en Argentina estuvo en la Patagonia. La casa donde el dictador habría pasado los últimos años de su vida es una remota mansión similar a la infame Berghof, ubicada en el lago Nahuel Huapi, cerca de la frontera con Chile. La zona parece un remoto paraíso montañoso, que se llenó de refugiados nazi.

La mansión -llamada “Residencia Inalco“- está ahora a la venta después de pasar por algunos propietarios, empezando por Enrique García Merou, un abogado de Buenos Aires vinculado a varias empresas de propiedad alemana que supuestamente colaboraron en la fuga a Argentina de altos miembros del Partido Nazi y funcionarios de las SS.

Residencia Inalco

García Merou compró el terreno al arquitecto Alejandro Bustillo, quien creó los planos originales de la casa en marzo de 1943.

Bustillo también construyó otras casas para los fugitivos nazis que luego fueron detenidos en la zona. El terreno en el que se construyó la casa, en Bajía Istana, cerca de la pequeña ciudad de Villa La Angostura, era bastante remoto y difícilmente accesible en ese momento.

Los planos son similares a la arquitectura del refugio de Hitler en los Alpes, con dormitorios conectados por baños y vestidores y una casa de té ubicada en una pequeña granja.

Al igual que Berghof, la casa de Inalco solo podía ser observada desde el lago – un bosque en la parte posterior limitaba la vista desde la tierra. Incluso tenía vacas suizas importadas por Merou de Europa. El complejo también tenía una rampa que conducía al lago, con un cobertizo para botes que se rumoreaba contenía un hidroavión.

Más tarde, Merou vendió la casa a Jorge Antonio, quien estaba conectado con el Presidente Perón y era el representante alemán de Mercedes Benz en el país sudamericano.

Planos de la Residencia.

Según el libro “Lobo Gris: La fuga de Adolf Hitler“, Hitler ya había muerto -después de dejar atrás a dos hijas- cuando la casa fue vendida a José Rafael Trozzo en 1970.

La familia Trozzo está vendiendo la casa y ya se han publicado los planos originales, junto con la leyenda de Hitler recientemente resucitada por “Lobo Gris”, tal vez en un esfuerzo por aumentar el interés en la propiedad.

Reliquia secuestrada. Miembros de la Policía Federal Argentina mostraron una estatua nazi en los cuarteles de la Interpol en Buenos Aires.

El año pasado la Policía Federal Argentina incautó un hallazgo muy particular: descubrieron reliquias nazi en manos de un vendedor de antigüedades de la localidad de Beccar, provincia de Buenos Aires. La noticia de los hallazgos se hizo viral en las redes: un busto del “Führer”, el águila imperial, reproducciones ornamentales de pistolas Luger, dagas, vidrios de aumento de distintos tamaños, también aparatos para medir el tamaño de la cabeza en sus cajas originales. Incluida una lupa especial, junto con el negativo de una foto en el que se vería a Hitler utilizando una lupa muy parecida, sino esa misma, confirmaron fuentes de Interpol Argentina. Se cree que la escalofriante colección fue trasladada al país por ciudadanos alemanes que escaparon por el colapso del Tercer Reich. ¿Se sabrá cómo y cuándo llegaron puntualmente estas reliquias, quién las comercializó y quién las ingresó al país?

Para el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Ariel Cohen Sabban, el caso está aclarado. “Las piezas son una prueba fehaciente e irrefutable de la presencia de jerarcas nazis en Argentina que han venido de la Alemania nazi”, precisó.

Su muerte

El libro Lobo gris, afirma que murió en la Patagonia en 1962.

Para el historiador Basti, estuvo diez años en Argentina, y luego se dirigió a Paraguay, donde estuvo bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner hasta su muerte en 1973.

“Hitler fue enterrado en un búnker subterráneo, que ahora es un elegante hotel en la ciudad de Asunción. Las familias ricas que le ayudaron a lo largo de los años fueron responsables de la organización de su funeral”, explicó Basti.

“En 1973, la entrada al búnker fue sellada, y 40 personas vinieron a despedirse de Hitler”. Uno de los supuestos asistentes, el militar brasileño Fernando Nogueira de Araujo, habló sobre la eventual ceremonia.

¿Realidad o teoría conspirativa?

Ante tantas afirmaciones opuestas y testigos validando cada una de las teorías, las dudas se hacen cada vez más fuertes y están tomando una nueva relevancia mundial.

Si la historia oficial no brinda hechos concretos y convincentes, las demás investigaciones tienen varias coincidencias y testimonios que hacen creíble la posibilidad de que Hitler haya planeado su escape ante la inminente derrota. También contaba con numerosos contactos que lo apoyarían. ¿Será que es hora de revisar la historia oficial?

 

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