Redacción BLesLa CEO de la abortista internacional, Planned Parenthood, escribió una editorial en el New York Times el 20 de abril admitiendo y renegando de la misión eugénica de su fundadora Margaret Sanger pero sin prometer ningún cambio.

En lo que fue un intento de desprenderse de sus orígenes perversos, Alexis McGill Jonhson CEO de la abortista escribió una editorial en el desprestigiado New York Times admitiendo parcialmente que su fundadora, Margaret Sanger, tenía la intención era eliminar las razas “no aptas” a través del ‘control de la natalidad’.

“Al privilegiar a los blancos, hemos contribuido a que Estados Unidos perjudique a las mujeres negras y a otras mujeres de color”, dijo la CEO y admitió la “responsabilidad por el daño que Sanger causó a generaciones de personas con discapacidad y a personas negras, latinas, asiático-americanas e indígenas”.

Sanger no era una simple racista, su visión inhumana y perversa se puede comparar con la del genocida Adolf Hitler, que también puso en práctica la eugenesia al eliminar a los que consideraba ‘inferiores’ o ‘no aptos’.

McGill recordó que Sanger participó en un experimento humano para probar las primeras píldoras para abortar.

“Los primeros ensayos en humanos de la píldora anticonceptiva -un proyecto que fue la pasión de Sanger más adelante en su vida- se llevaron a cabo con su apoyo en Puerto Rico, donde unas 1.500 mujeres no fueron informadas de que el medicamento era experimental o de que podrían experimentar efectos secundarios peligrosos”, escribió la CEO de Planned Parenthood.

La ‘evolución’ de esas píldoras son ahora el misoprostol y la mifepristona comercializadas por la abortista para matar a los bebés en el útero de la mujer y luego generar contracciones para expulsarlo. Vaya ‘pasión’ tenía Sanger.

“Ya no vamos a excusarnos ni a disculparnos por las acciones de Margaret Sanger. Pero no podemos simplemente llamarla racista, borrarla de nuestra historia y seguir adelante”, dijo la presidente de la clínica en su editorial.

No obstante, sin importar cuanto la abortista intente desprenderse del pasado racista y diabólico de Sanger, hoy en día sus prácticas continúan el mismo legado.

Según Lifenews el 86% de sus centros de aborto están situados en barrios afroamericanos y latinos o cerca de ellos.

Mientras que al mundo se presenta como una defensora de los supuestos ‘derechos reproductivos’ de las mujeres y aclama proveer cuidado de su salud reproductiva, Planned Parenthood realiza el 41% de los abortos de todo el país, y el año pasado registró 350.000 abortos, lejos de tener algún interés en la salud de las mujeres.

“Que nuestra fundadora fuera racista no es una simple cuestión de sí o no. Nuestro ajuste de cuentas consiste en comprender todo su legado y su impacto. Nuestro ajuste de cuentas es el trabajo que viene a continuación”, concluyó McGill Jonhson en su editorial.

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De sus palabras ausentes está el compromiso de dejar de matar bebés por nacer, especialmente bebés negros, que en muchos estados liberales es mayor el número de abortos que de bebés que nacen, justo como el sueño de la perversa Margaret Sanger.

De hecho, con la dupla proaborto Biden-Harris en la Casa Blanca, los directivos de la abortista comenzaron a moverse nuevamente para recibir fondos federales para usarlos en abortos bajo el Título X de planificación familiar, algo que el expresidente Trump había logrado frenar.

Para los conservadores que siguen las noticias y han investigado el tema, las declaraciones de McGills Johnson no son una novedad ni algo de qué sorprenderse.

Pero para aquellas personas que usan como fuente de noticias los medios principales, especialmente para la población afroamericana de los Estados Unidos que utilizan los ‘servicios’ de Planned Parenthood, esta débil admisión debería ser suficiente para condenar eternamente a la clínica por haber reducido la población negra usando el disfraz del ‘control de natalidad’.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com