BERLÍN (Reuters) – Los aspirantes a socios de una coalición para gobernar Alemania se reunieron el sábado e iniciaron una última ronda de conversaciones destinada a hallar terreno común en cuestiones tan divisorias como el clima y la política migratoria, con la esperanza de evitar una repetición de los comicios.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, una extraña alianza tripartita entre conservadores, liberales y verdes es su mejor esperanza para sumar un cuarto mandato, pero los partidos siguen aún muy lejos después de cuatro semanas de diálogo.

Los mayores puntos de fricción son el cambio climático, con los Verdes pidiendo reducciones de emisiones que los otros partidos consideran económicamente ruinosas, y la inmigración, tema en que los aliados conservadores de Merkel en Baviera insisten en la implementación de reglas más estrictas.

“Los próximos dos días van a ser decisivos”, dijo Volker Kauder, líder parlamentario de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel, al llegar al encuentro que inició la nueva ronda de conversaciones.

CONCESIONES

El jueves venció sin acuerdo un plazo autoimpuesto para concluir el diálogo exploratorio y comenzar las negociaciones formales en pos de una coalición, lo que obligó a los conservadores a prometer más concesiones sobre los recortes de emisiones a los Verdes.

La Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) teme que se arriesgue a ser superada por la extrema derecha en las elecciones regionales del próximo año después de 60 años en el poder si no logra garantizar las líneas rojas de inmigración que son anatema para los izquierdistas Verdes.

“Esta noche veremos si va a funcionar”, dijo el líder de la CSU, Horst Seehofer. Entre sus demandas está un tope de aceptación en Alemania de 200.000 refugiados al año, y el fin de la práctica de permitir que los solicitantes de asilo traigan a sus familiares más cercanos para que se reúnan con ellos.

Todos están ansiosos por evitar nuevas elecciones, ante el temor de que puedan dar impulso al partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD), que entró en el Parlamento por primera vez en los comicios de septiembre. Pero la heterogénea coalición de tres partidos, indispensable tras el castigo electoral a conservadores y centroizquierda, apenas tiene precedentes en la historia de posguerra alemana.