La Ley de Fronteras y Nacionalidades fue aprobada y supondrá la mayor reforma del sistema de asilo desde la Segunda Guerra Mundial.

Este viernes, y a pesar de una fuerte resistencia de la Cámara de los Lores, el Parlamento británico aprobó la Ley de Fronteras y Nacionalidades, que endurece los controles fronterizos del Reino Unido y permitirá al gobierno deportar a África a todos los inmigrantes ilegales que intenten ingresar al país.

Esta ley responde a una propuesta de campaña de Boris Johnson durante las elecciones del 2019, que finalmente pudo cumplir tras una complicada sesión en la Cámara de los Comunes, donde el laborismo acusó al gobierno de “querer violar los derechos humanos de los inmigrantes“.

No solo se retrasó esta propuesta de campaña que lo llevó a Downing Street por la pandemia, si no que el Reino Unido debía completar su total salida de la Unión Europea para que Boris pudiera siquiera enviar la ley al Parlamento.

El punto más importante de la ley es que cualquier persona que sea atrapada tratando de ingresar ilegalmente al Reino Unido será deportado a Ruanda, algo que alcanzó la Secretaria de Estado Priti Patel tras una serie de negociaciones con el gobierno ruandés.

A su vez, cualquier inmigrante que haya recibido asilo en el país y cometa un delito, automáticamente perderá su condición de asilado y en vez de ir a las prisiones británicas, será enviado a una cárcel en Ruanda.

Este sistema fue copiado al esquema que tiene Australia, país oceánico que cuenta con un tratado con la isla de Nauru para enviar allí cualquier inmigrante ilegal que sea atrapado cometiendo un delito.

La propuesta de ley ganó especial apoyo luego de una verdadera crisis migratoria en el Canal de la Mancha, que separa a las islas británicas de Francia. Cuando el Reino Unido estaba en la Unión Europea, tenía un tratado con el gobierno francés para frenar los inmigrantes que trataban cruzar de Francia a Inglaterra.

Sin embargo, tras el Brexit, Emmanuel Macron decidió “penalizar” al gobierno británico por decidir salirse de la Unión Europea y rechazó firmar un nuevo acuerdo. Esto llevó a una verdadera ola migratoria hacia las islas, y el Poder Legislativo le dio luz verde a Boris Johnson para que envíe la legilsación.

La nueva ley crea dos clases de solicitantes de asilo en función de cómo llegaron al Reino Unido. El “Grupo 1” está integrado por quienes cumplen con los nuevos requisitos de ingreso; el “Grupo 2” está formado por los que no.

La mayoría de los inmigrantes africanos y árabes que intentan ingresan ilegalmente en el Reino Unido, hacen primero el viaje y una vez allí piden asilo humanitario. Gracias a una legislación británica antigua, mientras solicitan el asilo no pueden ser deportados. Sin embargo, ahora pasarán a ser catalogados en el “Grupo 2”.

Estas personas en el “Grupo 2” pueden ser consideradas criminales, y podrán ser procesados y deportados, sobreseyendo la legislación vigente. Esta ley también ayudará a combatir el tráfico de personas, ya que las pequeñas embarcaciones que transportan inmigrantes por el Canal de la Mancha ya no tendrán más amparaje legal.

Fuente: derechadiario.com.ar

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