Redacción BLes– Los talibanes prometen una nueva era de paz en Afganistán, incluida la amnistía para los que lucharon contra ellos durante dos décadas. Sin embargo, los afganos que recuerdan el brutal gobierno del régimen temen un retorno a la violencia y a las represalias.

Según Associated Press, el grupo militante intentó asegurar a los afganos que trabajaban para el gobierno o sus servicios de seguridad que no serían objeto de represalias. El grupo también afirmó que se respetarán “la vida, la propiedad y el honor”.

Sin embargo, quienes recuerdan el anterior régimen talibán, y vivieron en zonas controladas por militantes islámicos, tienen una experiencia muy diferente. Esos afganos vieron con horror cómo los insurgentes se hicieron con el control de la mayor parte del país cuando las fuerzas internacionales se retiraron.

Los informes sobre el pánico generalizado son cada vez más frecuentes en todo el país, ya que los ciudadanos huyen de los combatientes talibanes. Muy pocas mujeres recorren las calles, e incluso las doctoras tienen que quedarse en casa por motivos de seguridad.

“No puedo enfrentarme a los combatientes talibanes”, dijo un universitario de 25 años de Herat, según la agencia de noticias. “No tengo un buen presentimiento sobre ellos, nadie puede cambiar la postura de los talibanes contra las mujeres y las niñas: siguen queriendo que las mujeres se queden en casa”.

Las declaraciones se produjeron en un momento en que un número creciente de mujeres expresan su preocupación por la pérdida de las libertades de las que disfrutaban bajo el anterior gobierno afgano respaldado por Estados Unidos.

“No creo que esté dispuesta a llevar un burka”, dijo la empleada de una organización no gubernamental local, refiriéndose a la túnica azul que solía llevar bajo el gobierno talibán. “No puedo aceptarlo, lucharé por mis derechos pase lo que pase”.

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De acuerdo con una estricta interpretación de la ley islámica, los combatientes talibanes han apedreado a los acusados de adulterio y han llevado a cabo ejecuciones públicas. Anteriormente, el grupo prohibía a las mujeres trabajar fuera de casa o asistir a la escuela.

“La diferencia entre las declaraciones oficiales de los talibanes sobre los derechos y las posiciones restrictivas adoptadas por los funcionarios talibanes sobre el terreno, indica que los talibanes están lejos de un consenso interno sobre sus propias políticas”, señaló Human Rights Watch, con sede en Nueva York, en un informe de 2020.

Los talibanes amenazan y encarcelan regularmente a los periodistas, especialmente a las mujeres y a los críticos del grupo. El grupo y el gobierno democráticamente elegido se han culpado mutuamente de la muerte de múltiples periodistas. BL entiende que el grupo ha reivindicado la responsabilidad de la mayoría de los asesinatos de reporteros.

Según la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, los combatientes talibanes fueron de puerta en puerta buscando a quienes colaboraban con el gobierno en el distrito de Malistan, en el sur de la provincia de Ghazni. Al menos 27 civiles murieron, 10 resultaron heridos y varias casas fueron saqueadas.

Mike Pompeo culpa a la administración Biden del rápido avance talibán. El ex secretario de Estado cree que el Partido Demócrata llevó a cabo “una mala planificación en la retirada de las tropas estadounidenses”.

Pompeo reveló que su mayor preocupación es que un nuevo régimen talibán vuelva a convertir a Afganistán en un “semillero” de grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico.

Los insurgentes también se apoderaron de la cercana ciudad de Lashkar Gah, y controlan alrededor de un tercio de las capitales de provincia de Afganistán.

Mientras tanto, el Partido Comunista Chino (PCCh) hace alarde de su intervención en Afganistán como una supuesta misión para traer la paz y la reconciliación. El PCCh ha extendido recientemente su controvertido corredor económico “La Franja y la Ruta” por la región, según el Daily Mail.

Dawn Barlowe – BLes.com