Redacción BLes – La Pontificia Academia para la Vida (PAL) está intensificando su campaña contra las llamadas dudas sobre las vacunas, reclutando a científicos de organizaciones globalistas para combatir a los “antivacunas”, a los que acusa de difundir “información errónea y noticias falsas”.

Mientras los científicos se esforzaban por difundir la ‘seguridad y la eficacia de las vacunas experimentales’, el jefe de la PAL, el abad Vincenzo Paglia, que presidió la conferencia de prensa, insistió en que el Vaticano ya había abordado la cuestión moral de las vacunas fabricadas a partir de células fetales de bebés muertos en abortos.

El Abad Paglia describió las dudas sobre las vacunas como una variedad de fenómenos con diversas motivaciones en varias partes del mundo.

Dijo que la libertad individual ya no podía considerarse absoluta, puesto que el virus había echado por tierra esta concepción, y que el deber de vacunarse era muy, muy serio, porque la salud de los demás estaba en peligro.

Refiriéndose a las vacunas, el Dr. Parsa-Parsi dijo que no había ningún tratamiento directo disponible en ese momento. Las vacunas eran muy eficaces y podrían salvar millones de vidas.

Añadió que “hay un mensaje muy claro de la Academia Pontificia desde la vida”.

Sin embargo, eludiendo la cuestión de los efectos adversos, Parsa-Parsi enfatizó: “Especialmente cuando se trata de vacunas, todas las preguntas y todas las claridades (sic) fueron verificadas, y creo que no hay razón para no confiar en que las vacunas son una bendición para nuestros pacientes y para la gente”.

El profesor Montgomery declaró que recibió el informe revisado por pares de Church Militant, pero que el autor del artículo (había múltiples autores) estaba trabajando bajo un grave error y una gran equivocación al descuidar variables como las nuevas variaciones Delta.

Montgomery admitió que anti-vacunas no era una palabra científica, sino que era una palabra política, por razones ideológicas, había gente que simplemente luchaba contra la vacunación, contra la ciencia y contra un mejor conocimiento.

“Hay que discriminar a los anti-vacunas de la gente que tiene dudas sobre las vacunas. Es a éstos a los que tenemos que llegar”, aclaró.

El médico católico irlandés Pat Morrisey, que siguió el debate por Internet, dijo que la “Declaración de Helsinki” de la AMM (Asociasión Médica Mundial) de 1964, que especifica los principios básicos de la ética para salvaguardar a los pacientes de ser objetos de experimentación médica. Las declaraciones de Montgomery como portavoz de la AMM son alarmantes.

El Centro de Bioética Anscombe de Oxford advirtió en mayo que la AMM estaba planeando aplicar una modificación muy problemática a su código de ética médica que limitaría la objeción de conciencia de los médicos al aborto.

El Dr. Morrissey explicó que aproximadamente 16.000 personas murieron en la Unión Europea y 6.000 en Estados Unidos como consecuencia de la vacuna, y hablan de obligar a los más jóvenes a tomar estos agentes mientras que la COVID-19 no supone ningún riesgo para ellos, según los datos del VAERS.

En realidad, la vacuna supone una amenaza mucho mayor.

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El profesor Peter McCullough, un médico y cardiólogo de renombre mundial que también es editor de tres revistas y el autor más citado en su campo de la medicina cardiorrenal, cree que la vacuna debería detenerse por motivos de seguridad.

Ha descrito las vacunas como un arma biológica.

Las pruebas de la India y México, así como los ensayos recopilados en C19study.com, demuestran que existe una alternativa a las vacunas experimentales, pero no se tiene en cuenta porque reconocer a este elefante invalidaría las “autorizaciones de uso de emergencia” que actualmente sirven como sustituto de la licencia.

Los científicos afiliados al Vaticano no mencionaron el vínculo acrítico de la tecnología de la vacuna experimental de ARNm no probada con las vacunas estándar, ni la prohibición de que los médicos y científicos hablen sobre los efectos secundarios de la vacuna.

Kathy Vittetoe – BLes.com