Redacción BLes – Desde el momento de su creación, Astaná, la faraónica capital de Kazajistán, ha llamado la atención.

Esta excéntrica ciudad, desde 2019, se llama igual que el antiguo líder del país: Nursultán.

Pero, ¿por qué es tan cuestionada la arquitectura de esta ciudad?

Ciertamente el simbolismo y el peculiar diseño estructural de Nursultán generan fundadas suspicacias.

Siendo la única capital creada y pensada para el Siglo XXI, muchas personas de miras amplias se plantean seriamente si este no es el lugar elegido por la élite mundial para ejecutar sus planes a futuro e instaurar el denominado “nuevo orden mundial”.

En este marco, hay quienes piensan que el nombre de esta nueva ciudad capital –fundada en 1998, Astaná, significa Satanás, entidad demoníaca idolatrada por estas élites del poder.

Lo cierto es que la palabra “Astaná” viene del persa “Astane” y del verbo Istadan, que significa “ponerse de pie”.

Literalmente significa “umbral sublime”, es decir un lugar de la realeza o sagrado donde la gente se pone de pie como muestra de respeto y reverencia.

Ciertamente hay algo realmente inquietante sobre Astaná:

Mientras que los distritos centrales y de negocios han sido laboriosamente diseñados por prestigiosos arquitectos, esta capital muestra una carencia significativa de zonas residenciales.

Es por esto que se asemeja más al escenario de una “ciudad fantasma”, pero no a la de un viejo western, sino más bien de una película futurista de ciencia ficción.

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