Sara Duterte, hija del presidente Rodrigo Duterte, oficializó su candidatura como vicepresidente para las elecciones presidenciales de 2022 y forzó a que el mandatario baje su posible candidatura, yendo en cambio al Senado.

Este sábado Sara Duterte-Carpio, hija del mandatario filipino, oficializó su candidatura a la vicepresidencia del país para los comicios que se celebrarán el 9 de mayo del año próximo.

La postulación por la vicepresidencia de Sara acompaña la candidatura presidencial de Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr, hijo del fallecido dictador filipino Ferdinand Marcos (1965-1986), depuesto por una revolución popular pacífica que devolvió la democracia al país.

Marcos declaró una ley marcial en 1972 en una era marcada por las atrocidades generalizadas y por el expolio económico. Su hijo, ahora quiere llegar al poder a través del Partido Federal (PFP), reivindicando muchas de las acciones de su padre pero adaptándolo a un contexto democrático.

Rodrigo Duterte, que tenía pensado seguir su carrera política en el Poder Ejecutivo y ser él el candidato a vicepresidente de Marcos Jr., controlando el gobierno desde ese cargo, fue prácticamente jubilado por su hija y decidió bajarse de la contienda.

Tras analizar el nuevo panorama y con la fecha límite encima, el presidente decidió finalmente no competir por la vicepresidencia, y presentó este lunes 15, día del plazo límite de postulaciones, su candidatura para ser Senador de cara a los comicios del año próximo.

En Filipinas, el jefe de Estado puede cumplir únicamente un mandato de 6 años establecido por la Constitución, pero no hay límites a la vicepresidencia, cargo que en en este país se vota por separado y tiene funciones mucho más importantes que en otros países presidencialistas.

Este sistema permite que los elegidos para el Poder Ejecutivo sean de partidos e ideologías distintas, manteniendo una relación hostil y muchas veces un gobierno engrietado, que para los filipinos es algo “bueno” ya que hace de contrapeso y le quita el poder absoluto al mandatario.

Dentro del partido oficialista, también se presentará a presidente el famoso boxeador multi-campeón, ahora senador e influyente político de apenas 42 años, Manny Pacquiao.

Pacquiao lidera la facción interna rival al actual presidente Rodrigo Duterte, a quién acusa de corrupto y personalista. Dentro del Partido Democrático Filipino-Poder Popular, también conocido como PDP-Laban, la facción anti-Duterte respalda a este candidato.

Tanto Duterte como Pacquiao son considerados de derecha populista en cuanto a su pensamiento, y ambos apoyan a la Coalición por el Cambio, la actual alianza de gobierno en la que hay partidos desde la izquierda socialista hasta la derecha nacionalista, este último liderando el Ejecutivo.

La campaña de Pacquiao se enfocará en un doble uso de su trayectoria en el boxeo utilizando frases como “golpeando a la corrupción”, la cuál usó en sus previas elecciones a senador, mientras que, en lo ideológico, Pacquiao es un ferviente devoto del evangelismo cristiano, profundamente conservador en lo social y extremadamente liberal en lo económico.

Se opone al matrimonio igualitario, quiere mayor comercio con Estados Unidos y defiende la guerra contra las drogas que llevó a cabo el dutertismo. En pocas palabras, quiere ser una continuidad del gobierno de Duterte pero sin la corrupción y sin el acercamiento a China que ha llevado a cabo el actual mandatario en los últimos 2 años.

Nicolás Promanzio – Derechadiario.com

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