LONDRES, Reino Unido – Un tribunal del pueblo está examinando las pruebas que buscan demostrar que el régimen comunista chino está atacando a prisioneros de conciencia inocentes y sustrayendo sus órganos para trasplantes y cuantiosas ganancias.

El 8 de diciembre comenzaron tres días de audiencias públicas en Holborn, el corazón del distrito legal de la capital inglesa, donde testigos de todo el mundo están brindando sus testimonios sobre la perturbadora práctica de sustracción forzada de órganos.

En palabras de Sir Geoffrey Nice QC, quien preside el Tribunal sobre la Sustracción Forzada de Órganos de Prisioneros de Conciencia en China (Tribunal de China), este analizará la evidencia sobre la sustracción forzada de órganos en China –sin conjeturas.

Hay más audiencias programadas para principios del próximo año, seguidas de un informe de los hallazgos.

Sir Geoffrey Nice QC, presidente del Tribunal de China sobre la sustracción forzada de órganos, en el primer día de audiencias públicas en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)
Sir Geoffrey Nice QC, presidente del Tribunal de China sobre la sustracción forzada de órganos, en el primer día de audiencias públicas en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)

Emotivo y doloroso

La atmósfera en Holborn durante la audiencia del 8 de diciembre fue seria, y para algunos, emotiva y dolorosa.

Entre los testigos que prestaron su declaración ante Sir Geoffrey y un panel de seis expertos, se encontraban tres refugiadas chinas que presuntamente huyeron de la persecución en China. Las tres declararon por separado que fueron detenidas en China por su fe en Falun Dafa, una disciplina espiritual también conocida como Falun Gong que ha sido brutalmente reprimida en China por más de 19 años.

Los métodos de tortura descritos por las refugiadas incluyen el ser electrocutadas, acoso sexual, alimentación forzada y privación de alimentos.

Todas, además, hablaron de haber sido sometidas a exámenes físicos. Feng Hollis, arrestada en 2005, dijo que en ese momento se preguntó por qué le hacían un examen médico después de haber sido torturada en prisión.

La testigo Liu Huiqiong contó ante el Tribunal que había sido detenida en China, torturada y le habían realizado exámenes físicos. Su evidencia se mostró a través de un enlace de video en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)
La testigo Liu Huiqiong contó ante el Tribunal que había sido detenida en China, torturada y le habían realizado exámenes físicos. Su evidencia se mostró a través de un enlace de video en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)
En Londres, el 8 de diciembre de 2018, la testigo Dai Ying cuenta en el Tribunal cómo fue torturada. (Justin Palmer)
En Londres, el 8 de diciembre de 2018, la testigo Dai Ying cuenta en el Tribunal cómo fue torturada. (Justin Palmer)

En una conferencia de prensa antes de las audiencias, Susie Hughes, directora ejecutiva de la Coalición Internacional por el Fin del Abuso de Trasplantes en China (ETAC), dijo que el aumento en la actividad de trasplantes en China coincidió con la represión contra Falun Dafa.

“Durante la década de 2000, el análisis de varias fuentes de evidencia emergente llevó a la conclusión de que las personas que practicaban Falun Dafa estaban siendo asesinadas para proporcionar los órganos que impulsaban el auge de los trasplantes en China”, dijo Hughes.

La investigación realizada por el abogado de Derechos Humanos David Matas, uno de los testigos del 8 de diciembre, encontró que la cantidad de trasplantes de donantes voluntarios y presos condenados a muerte está lejos del número total de trasplantes que se realizan en China.

Susie Hughes (der), directora ejecutiva de la Coalición Internacional por el Fin del Abuso de Trasplantes en China, habla en la conferencia de prensa con Heather Draper (izq), profesora de bioética en la Universidad de Warwick, en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmero)
Susie Hughes (der), directora ejecutiva de la Coalición Internacional por el Fin del Abuso de Trasplantes en China, habla en la conferencia de prensa con Heather Draper (izq), profesora de bioética en la Universidad de Warwick, en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmero)
Hamid Sabi, abogado del tribunal, en el primer día de audiencias públicas en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)
Hamid Sabi, abogado del tribunal, en el primer día de audiencias públicas en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)

Practicantes de Falun Dafa serían la principal fuente de órganos

Las investigaciones realizadas por Matas, el nominado al Premio Nobel de la Paz Ethan Gutmann y el exsecretario de Estado canadiense para Asia-Pacífico, David Kilgour, indican que la fuente principal de órganos extraídos proviene de los practicantes de Falun Dafa, aunque también los uigures, los budistas tibetanos y algunos cristianos han sido victimizados.

El informe de 2016 de los tres investigadores (pdf) examinó los registros públicos de 712 hospitales en China que realizan trasplantes de hígado y riñón y encontró que el número real de trasplantes de órganos en China es muchas veces más alto que las “estadísticas oficiales” de 10.000 a 20.000 por año.

“El propósito de este [tribunal] es permitir que el público sepa lo que ha sucedido con las víctimas”, dijo Hamid Sabi, abogado del tribunal. “En este caso particular, lo terrible que es para ellos estar expuestos a este tipo de tortura y, finalmente, el robo de sus órganos de la manera más horrible”.

Iniciados por Lord Russel con su tribunal que examinó los crímenes de guerra de Vietnam, tribunales del pueblo como este suelen ser establecidos por víctimas de crímenes serios cuando los organismos internacionales no están dispuestos a investigar el tema.

(De izquierda a derecha) El abogado del tribunal del pueblo Hamid Sabi, el presidente de Sir Geoffrey Nice QC, y Heather Draper, profesora de bioética en la Universidad de Warwick, en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)
(De izquierda a derecha) El abogado del tribunal del pueblo Hamid Sabi, el presidente de Sir Geoffrey Nice QC, y Heather Draper, profesora de bioética en la Universidad de Warwick, en Londres el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)

Aunque no tiene autoridad legal, el tribunal sirve como un registro basado en evidencia y puede ejercer presión sobre las organizaciones internacionales, así como aumentar el conocimiento público de los crímenes que investiga.

Uno de los principales desafíos en la recolección de evidencia es que la víctima generalmente muere en el proceso de la sustracción de órganos y su cuerpo es luego incinerado. Además, los testigos del crimen, el médico y otros profesionales médicos, suelen ser los perpetradores y, por lo tanto, es poco probable que se den a conocer.

Panel del Tribunal sobre China, en Londres el 8 de diciembre de 2018 (Izq a Der): el historiador estadounidense Profesor Arthur Waldron; el abogado malayo Andrew Khoo; el profesor de cirugía cardiotorácica Martin Elliott, Sir Geoffrey Nice QC (presidente); el empresario Nicholas Vetch; el abogado iraní de derechos humanos Shadi Sadr; la abogada estadounidense Regina Paulose. (Justin Palmer)
Panel del Tribunal sobre China, en Londres el 8 de diciembre de 2018 (Izq a Der): el historiador estadounidense Profesor Arthur Waldron; el abogado malayo Andrew Khoo; el profesor de cirugía cardiotorácica Martin Elliott, Sir Geoffrey Nice QC (presidente); el empresario Nicholas Vetch; el abogado iraní de derechos humanos Shadi Sadr; la abogada estadounidense Regina Paulose. (Justin Palmer)

“Es desalentador ver la cantidad de médicos involucrados. Esta, por supuesto, fue la experiencia Nazi. Hubo muchos abusos médicos en el período Nazi”, dijo Matas en una entrevista después de presentar su evidencia.

A través de La Gran Época.

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