Redacción BLes – En los últimos tiempos hemos visto cómo se comenzaban a regular y legalizar determinadas conductas que hace muy poquito tiempo nos resultaban sencillamente impensable e inaceptables. Nada es casualidad, todo tiene su técnica y su agenda. 

La eutanasia, la pedofilia, que haya más de 100 géneros para una persona o el aborto hasta el momento del nacimiento son conductas que hace muy poco tiempo se consideraban crímenes monstruosos, inimaginables y por supuesto inaceptables. 

Sobre estas cuestiones había tal consenso que nadie siquiera debatía sobre ellas. 

¿Cómo se va a considerar aceptable la posibilidad de matar a personas especialmente vulnerables, como bebés, enfermos terminales o ancianos? 

¿Quién iba a dudar hace solo unos años que los dos únicos sexos posibles para una persona son el masculino o el femenino y que un ser humano nace hombre o nace mujer? 

Pues, miren bien a su alrededor, algunas de ellas son ya legales en muchos países, otras están ya empezando a entrar al debate social y político y otras están ya tan incrustadas en lo ‘políticamente correcto’ que ya no se puede ni debatir públicamente sobre ellas sin que le ataquen a uno. 

Un columnista llamado Evgueni Gorzhaltsán ha estudiado el proceso por el que una serie de acciones muy bien diseñadas “puede ser más eficaz que la carga nuclear como arma para destruir comunidades humanas”, explica Alerta Digital. 

“En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables”, explica el columnista según La Gaceta.

En un artículo en el portal Adme en 2014 Gorzhaltsán expone su teoría de la ventana Overton, que consiste en una secuencia de acciones encaminada a convertir en aceptable una idea que en principio es impensable y repugnante. 

El articulista utiliza el ejemplo del canibalismo para ilustrar el proceso y sus diferentes fases.

Primera fase: de lo impensable a lo radical 

Si nos dicen ahora que se pretende legalizar el canibalismo, casi con total seguridad la inmensa mayoría de la población se opondría, por lo que la ‘ventana de posibilidades’ de Overton sería muy pequeña. 

Pero esta percepción se puede empezar a cambiar amparándose en la esfera de lo científico, donde no existen o no deben existir tabúes amparándose en la libertad de expresión. 

Se podría organizar un congreso o simposio sobre los rituales caníbales de las tribus de la Polinesia y debatir sobre la historia de esta costumbre.

De esta manera se comienza la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a una actitud más suave. 

Paralelamente, se debe crear algún grupo radical de caníbales, por ejemple en Internet y que este sea nombrado con frecuencia por los medios de comunicación. 

Así, el tema inaceptable irrumpe en la arena del debate público. 

Segunda fase: de lo radical a lo aceptable

En esta segunda fase se continúan mencionando los estudios científicos y se comienza a argumentar que no se debe tener una postura muy intransigente sobre el canibalismo, hay que estar abierto a conocerlo, de lo contrario se es un ‘hipócrita intolerante’.

Al tiempo que se censura la ‘intolerancia’ se busca una nueva palabra para referirse al fenómeno y así limpiarlo de las nociones negativas que se tienen al respecto. 

Por ejemplo, se sustituye ‘canibalismo’ por ‘antropofagia’ y luego ‘antropofilia’. 

Al mismo tiempo se busca algún referente histórico, mitológico, contemporáneo, o directamente inventado con el que se comienza el proceso de legitimación y así introducir la idea de que la antropofilia puede ser legalizada. 

Tercera fase: de lo aceptable a lo sensato

Para esa fase, se empiezan a promover ideas como: “el deseo de comer personas está genéticamente justificado”, “a veces una persona tiene que recurrir a eso, si se dan circunstancias apremiantes” o “un hombre libre tiene el derecho de decidir qué come”, la famosa ‘libertad de elección’, ¿les suena?

En esta fase ya se empieza a acorralar a quien no esté de acuerdo con todos estos dogmas ideológicos.

Quien cuestione estas ideas empieza a recibir ataques y a ser etiquetado: ‘enemigos radicales’, ‘discurso de odio’ y se empieza a acusar a quien no esté de acuerdo con la antropofilia, osea, el canibalismo, de ser un psicópata extremo que lo que quiere es quemar vivos a los inocentes caníbales y a otras minorías que interesen en ese momento. 

Los medios de comunicación son claves en este proceso para legitimar y difundir, sea cierto o no, que el canibalismo se ha practicado siempre y que hay sociedades donde eso era algo normal. 

Cuarta fase: de lo sensato a lo popular

Los medios de comunicación, personalidades relevantes y políticos ya comienzan a debatir públicamente sobre la antropofilia y continúa la difusión de caníbales ilustres en la historia. 

Otra técnica muy común es promover la simpatía hacia los caníbales mostrándolos como víctimas que se han visto abocados a comer a otras personas o como incomprendidos y marginados. 

Quinta fase: de lo popular a lo político

En esta etapa se empieza ya a legislar para regular el fenómeno. Se publican encuestas, en su mayoría falsas, que mostrarán el gran apoyo popular a la legalización de esta práctica y se establecerá un nuevo dogma: ‘queda prohibido prohibir el canibalismo’. 

Según Gorzhaltsán esta técnica es típica del liberalismo que utiliza la tolerancia y la libertad para eliminar los tabúes sobre temas que quieren utilizar en su agenda política. 

Cuando se llega a esta última etapa la sociedad ya ha sufrido una fractura.

El debate sobre el tema se prohíbe y se fuerzan las posiciones enfrentadas: o se está a favor del canibalismo o se es un intolerante agresivo que emplea un discurso de odio. 

Esta técnica puede extrapolarse a cualquier tema, piensen bien en todas las cosas inaceptables hace solo unos años y de las que ahora no se puede ni hablar a riesgo de ser tachado de nazi, fascista, intolerante o radical extremo. 

Aborto, vientres de alquiler, eutanasia, inmigración islamista descontrolada, pedofilia, ideología de género. 

“La llamada libertad de expresión se ha convertido en la deshumanización y ante nuestros ojos se eliminan uno tras otro todos los límites que protegen a la sociedad del abismo de la autodestrucción”, alerta Gorzhaltsán.

Y aunque el canibalismo fue utilizado como un ejemplo extremo y pueda parecer impensable, lo cierto es que nuestra sociedad ya practica el canibalismo aunque no sea ampliamente conocido. 

La multinacional del aborto Planned Parenthood ha reconocido que vende los cuerpos de bebés abortados para ser utilizados, entre otras cosas, como aditivos alimentarios.

Cartel denunciando la venta de partes de bebés por parte de Planned Parenthood.
Cartel denunciando la venta de partes de bebés por parte de Planned Parenthood.

También hay ya vídeos circulando por Internet contando como algunos incomprendidos pedófilos son víctimas de discriminación y rechazo social. 

Examinen a la luz de esta técnica cada idea ‘progresista’ y ‘tolerante’ de la que empiece a tener noticia a través de los grandes medios de comunicación y encontrará el inquietante patrón descrito aquí. Garantizado. 

Suscríbete a nuestro canal de Telegram y recibe las 5 noticias más destacadas del día de BLes.com.

¿Conoces nuestro nuevo canal de YouTube? ¡Suscríbete haciendo click aquí!

Temas: Categorías: Mundo

Video Destacados