Alrededor de 1000 ciudadanos suecos se reunieron el 8 de diciembre frente al Parlamento Europeo en Estocolmo para protestar contra el Pacto de las Naciones Unidas para las Migraciones y el globalismo.

Con pancartas, banderas suecas y chalecos amarillos, los suecos realizaron su manifestación de manera pacífica; no suelen ser violentos y no hubo enfrentamiento con la policía ni se quemó nada, lo que no le resta importancia al mensaje que querían enviar, tal como lo divulgó el medio alternativo Voice of Europe.   

Contra  el Pacto de las Naciones Unidas para las Migraciones
Sin choques violentos, expresaron su descontento.

Si bien había enfado en sus expresiones también este sentimiento estaba matizado de esperanza y entusiasmo, moderado por los oradores.

“No se trata de colores políticos, sino de la gente, dijo uno de los oradores”, declaró la periodista Katerina Janouch, según el mismo medio.

“Estoy aquí por los pobres ancianos que pagaron impuestos toda su vida y que ahora se ven obligados a pasar hambre. Estoy aquí por los sin techo. Estoy aquí para los que no entienden lo que el contrato social promete“, declaró también Janouch, citada por Voice of Europe.

A continuación hizo énfasis en que en el Parlamento había abuso de poder y era desde allí que querían la división y que se volvieran unos contra otros.

Muchas de las naciones afiliadas a las ONU se abstuvieron de firmar el Pacto que pretende regular las migraciones, entre ellas, Estados Unidos, Australia, Austria, Letonia, República Checa, Hungría, Chile, República Dominicana, Polonia y Eslovaquia, entre otras, porque ven que las disposiciones contenidas son contrarias al beneficio de sus nacionales.

Por otro lado, varios países de Europa toman sus propias decisiones con respecto a la inmigración, como lo ha hecho Hungría, donde su Primer Ministro Orban se expresó al respecto.

Dijo que tomarían medidas “para asegurarnos de que no se nos obligue a aceptar en Hungría a personas con las que no queremos vivir”.

En Europa, también, la reciente explosión social protagonizada por los chalecos amarillos pareciera estar promoviendo movimientos similares en el continente.  

José Ignacio Hermosa – BLes

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