Continúa de la Parte 1.

Antes de partir hacia el G7, el Presidente Trump dijo que China ganó 500.000 millones en los últimos 5 o 6 años gracias a los EE.UU., más el dinero del robo intelectual, y reiteró: “…construimos China, como nadie más. Y han hecho un gran trabajo y no culpo a China, culpo a nuestros presidentes, a nuestros representantes, a las administraciones anteriores por permitir que eso ocurra; es una vergüenza”.

Como secretaria de Estado de Obama, Hillary Clinton no hizo nada; por eso el presidente Trump dijo: “Si Hillary Clinton hubiera llegado a presidente, China habría sido una economía mucho más importante que nosotros al final de su mandato”.  En noviembre, a pocos días de las elecciones de 2016, el presidente Trump dijo más directamente: “Hillary Clinton es la persona más corrupta que se ha postulado para la presidencia de Estados Unidos, y en caso de ganar, creará una crisis constitucional como ninguna otra”.

Sin embargo, entre todos los casos de corrupción que fueron adjudicados a Hillary Clinton, tales como NAFTA, Travelgate, Pizzagate, poner en riesgo secretos gubernamentales con su servidor privado de correo electrónico, muerte de diferentes personas, Bengasi, dinero declarado como donaciones a la fundación Clinton, Anthony Weiner, el grupo terrorista ISIS, trampas en las elecciones de 2016, Corea del Norte, incluso la victoria de  Donald Trump como presidente etc., China nunca fue un tema; no hubo un Chinagate. China se mantuvo alejada, mientras que los principales medios de comunicación se ocupaban la supuesta colusión de Trump con Rusia. Eso mantuvo la atención lejos de China.

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La gente normal tiene poca memoria porque son sorprendentemente indulgentes. Por eso los políticos corruptos pueden seguir siendo corruptos e incluso pueden ser elegidos de nuevo.  Muchos han olvidado el escándalo de 1996 sobre la recaudación de fondos llamado “Chinagate” para la campaña de Bill Clinton y Al Gore, donde Hillary sin duda jugó un papel muy importante.  En 1997, Michael Duffy y Michaell Weisskopf escribieron un excelente artículo de investigación, Johnny Come Often, en el que afirmaban: “Implica la transferencia de la tecnología más sensible de Estados Unidos, incluyendo pero no limitándose a la tecnología de misiles nucleares y satélites, posiblemente a cambio de millones de dólares en contribuciones a los esfuerzos de reelección de Clinton-Gore en 1996 y al Comité Nacional Demócrata”. El escándalo fue un aparente ardid de la administración Clinton para vender puestos en misiones comerciales financiadas por los contribuyentes a cambio de contribuciones a la campaña Clinton-Gore de 1996. 

Eso fue en 1996 y ahora es 2019; China está de nuevo en el centro de atención. Muchos han olvidado que cuando Hillary Clinton era la primera dama, ya había cultivado una relación con China. Se podía ver lo fácil que era para Jiang Zemin y su banda aprovecharse de los Estados Unidos de diferentes maneras. Seguramente Jiang se jactó y brindó cuando se volvió miembro de la élite internacional, organizada a través de los Clinton. Jiang, que controlaba China, era valioso para su club.

Los políticos y las empresas estadounidenses se abrieron camino en todas partes de China a través de relaciones, dinero, acuerdos y muchas élites chinas fueron creadas y fomentadas. Como Jiang estaba involucrado en el tráfico de personas y órganos, es fácil imaginar que había todo tipo de colaboraciones y colusiones comerciales.

Recientemente han salido a la luz pruebas de que el destino de los correos electrónicos de Hillary utilizando un servidor inseguro era una empresa del régimen chino. Eran para Shandong Carter Heavy Industry Co. ltd. Obama y el FBI no respondieron cuando los funcionarios del ICIG informaron con preocupación al FBI. A nadie le importó. Se suponía que Hillary iba a ganar, y el mundo sería suyo.

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Trump y China

Obama, con Hillary Clinton como su Secretaria de Estado, no tuvo la misma relación con Xi Jinping que sus predecesores, Clinton y Bush, con Jiang Zemin. Aunque Jiang renunció hace años, continuó aferrado a su poder, especialmente en ciertas áreas del Partido Comunista Chino, como prensa, el ejército, la inteligencia y las relaciones exteriores. Su sucesor Hu Jintao no pudo luchar contra él. Después de que Xi Jinping llegó al poder, realizó una “limpieza de corrupción” que resultó en un número de funcionarios corruptos de alto nivel arrestados. Sin embargo, esto dio lugar a una constante campaña de prensa en el extranjero para difamar el nombre de Xi, y cualquier noticia negativa sobre China era considerada automáticamente como obra de Xi. Pero el presidente Trump conoce la situación real.  Es muy obvio que nunca habla de Xi Jinping cuando critica a China. Culpa a los ex presidentes y a las administraciones.

En su visita a los Estados Unidos en abril de 2017, Xi Jinping fue invitado a Mar-a-Lago. Los dos líderes de los dos países más importantes tuvieron buena química, y el presidente Trump le pidió a Xi que lo aconsejara con respecto a Corea del Norte.  Después de la visita, el presidente Trump dijo al Wall Street Journal que “recibió de Xi una lección de historia sobre China y Corea y que él le dijo a Xi que creía que Pekín podría ocuparse fácilmente de la amenaza de Corea del Norte. Después de escuchar durante 10 minutos, me di cuenta de que no es tan fácil. Tenía la convicción de que tenían un poder tremendo en Corea del Norte, pero no es lo que se podría pensar”.

“No es lo que se podría pensar” parece, porque en ese momento, nadie conocía la verdadera historia del llamado país ermitaño, Corea del Norte, que fue pintado como el país más malvado por los medios estadounidenses.

Donald Trump y Kim Jong-Un durante la reunión de junio de 2018.
Donald Trump y Kim Jong-Un durante la reunión de junio de 2018.

Cuando el presidente Trump visitó China, se le dio mucha “cara”, que es la manera china de referirse a un trato de gran respeto y honor. Aunque los críticos del presidente hicieron de este gesto algo negativo, insistiendo en que Xi quería complacer a Donald Trump y a su ego, fue un tratamiento completamente diferente al que recibió Obama.  Para el 45.° Presidente de los Estados Unidos, no solo fue una gran muestra de honor, sino también una muestra de amistad.

Ahora Xi, sin un partido que lo apoye, está aislado. El presidente Trump dijo que Estados Unidos no debería ser la policía del mundo, pero a menudo le piden que intervenga y que ayude a resolver problemas. China es un problema y este problema tiene que ver con Estados Unidos. La banda de Jiang que rodea a Xi Jinping, que es de su propio partido, podría conservar el poder, porque tiene la ruta del dinero en el comercio establecida por los ex presidentes y administraciones estadounidenses.

El presidente Trump dijo que él es el elegido para lidiar con China. Tiene que tomar medidas para cortar el flujo de dinero al país oriental, es decir, a la banda de Jiang.  Cuando él saca a todas las empresas estadounidenses de China, limpia los profundos lazos estatales estadounidenses en el país, corta el flujo de dinero, se apoderaría del activo del estado profundo.

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Los presidentes de China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump

El gran telón caerá sobre China

Nunca fue Rusia, siempre ha sido China, y es el tema más importante en la actualidad, como dijo el Presidente Trump antes de partir hacia el G7: “Y esto es más importante que cualquier otra cosa en este momento”.  ¿Por qué es esto más importante que cualquier otra cosa?

Una antigua profecía china dice que la gran cortina del drama de esta humanidad caería en China. Cuando caiga el telón sobre China, esta era de la humanidad terminará, pero comenzará una nueva era, una era libre de males.  Así que acabar con el mal, antes de que la humanidad sucumba, es lo más importante en este momento.

Cuando los indicados fueron elegidos para acabar con el mal, nadie estaba seguro de que estos hombres y mujeres pudieran completar sus tareas. Muchos no lo hicieron; se fueron al otro lado.

El presidente Trump demostró que tiene lo que se necesita para enfrentar el mal y perseverar; tiene un sentido de justicia innato para mantener firme su determinación. Y no está solo. Cuando caiga el telón, también estarán otros líderes y hombres y mujeres que estuvieron del lado de la moralidad y de la lucha contra el mal.

Si el presidente Trump fue elegido, la elección fue en el acto, como todos los demás elegidos que se mantuvieron juntos. Muchos caminos de diferentes personas alrededor del mundo fueron cruzados para cumplir y completar la tarea que una vez prometieron hacer: salvaguardar la moralidad de los seres humanos, rectificar lo que no está bien y destruir el mal. Solo es posible cuando todos van juntos. Nadie podría jamás comprender el alcance de la sabiduría de aquel que escogió a las personas correctas para llevar a cabo el plan.

La antigua profecía terminaba con cada ser viviente regocijándose por el fin del mal y la recompensa de una nueva y gran era.

Por Liwei Fu para bles.com

Temas: Categorías: Mundo Opinión

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