En el discurso donde anunció que se presentaría como candidato a la presidencia en 2016 en la Torre Trump, el presidente Trump no podía dejar de mencionar uno de los temas importantes de su agenda: China. Hablando en la Torre Trump, en Nueva York, dijo: “Me encanta China. La gente dice: ‘Oh, no te gusta China’. No es así, los amo, pero sus líderes son mucho más inteligentes que los nuestros. Y eso no puede seguir así“.

Eso fue antes de ser electo. Después de llegar a la presidencia, de repente el tema era Rusia, alentada por los oponentes para implicar a Trump, y se trataba de Rusia, Rusia y Rusia. Ahora que finalmente se ha demostrado que no existió tal colusión de Trump con Rusia, y no queda mucho por cavar allí. China está volviendo a ser el tema, pero no para los detractores del presidente. Es el presidente quien habla de China. En cuanto a sus oponentes, aparentemente han agotado la primera R, pero todavía hay dos más para usar; así que la línea de continuación es: Rusia, racista, recesión.

Pero ahora, es el turno del presidente Trump con las 3 “C”: China, Clinton, colusión.  China, es un tema constante para el Presidente, y ha estado hablando sobre eso todo el tiempo, solo que fue eclipsado por lo de Rusia.  

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Pero parece extraño que sus oponentes estén evitando totalmente el tema de China. ¿A qué se debe esto?  ¿Quizás sepan de alguna colusión real con China que tuvo lugar anteriormente?

Desde que estaba en campaña, el presidente ha señalado constantemente a China y el déficit comercial.  Para el presidente Trump, China desempeña un papel muy importante para la economía estadounidense, ya que puede reforzar la economía local y asegurar su victoria en 2020. Es por eso que sus oponentes, que nunca se rinden, están utilizando ahora su tercera R, la recesión, a pesar de que la economía está en auge.

Aunque el presidente Trump es implacable en el tema del comercio con China, se ablanda considerablemente cuando habla de Xi Jingping, de quien afirma ser amigo. Mientras presiona fuertemente a China con los aranceles, al mismo tiempo, se considera amigo de Xi. Debe haber una razón para ello; el presidente Trump se dio cuenta de que toda la situación de déficit comercial y la intrigante relación con China no comenzó con Xi ni con Obama.  Se remonta a Bill Clinton, Bush y Hillary Clinton.

Cuando Clinton asumió la presidencia en 1993, el excabecilla chino Jiang Zemin ya estaba en el poder desde 1989. Jiang Zemin era un dictador comunista corrupto y despiadado. En 1999 lanzó el mayor y más extenso genocidio contra la disciplina espiritual de la Escuela Buda Falun Gong, que tenía una gran cantidad de seguidores. Los cien millones de practicantes estimados en 1999, que volvieron a encontrar un nuevo significado espiritual a sus vidas, atrajeron la atención y la ira de Jiang, quien empleó todos los métodos posibles para perseguir a los practicantes de esta disciplina. Se propuso llevar a cabo una persecución extensiva en cada rincón de China, para lo cual necesitaba dinero, al menos una cuarta parte de los recursos financieros del país. Así que tenía que generar dinero para continuar con su despiadada persecución.

Entonces encontró una manera de ganar dinero después del año 2000 cuando innumerables practicantes empezaron a ser perseguidos y encarcelados por toda China. La recolección de órganos para la venta, extraídos a los saludables practicantes de Falun Gong arrestados, resultaba un negocio fácil y lucrativo. Investigaciones de terceros han demostrado la existencia de este crimen estatal. Los practicantes de Falun Gong de China han denunciado a Jiang en muchos países por genocidio, y todavía hay demandas en curso fuera de China.

David Matas, abogado canadiense de derechos humanos, que participó en la investigación en su propio nombre, dijo: “Jiang Zemin es un asesino. Usa el asesinato como una forma de obtener poder y mantenerse en el poder. Lo que hizo fue identificar enemigos imaginarios. Falun Gong era el objetivo número uno… Para él, la persecución de Falun Gong era un vehículo para su permanencia en el poder. A través de la Oficina 610 construyó toda una estructura paralela en la sociedad que controlaba. Se convirtió en una base de poder para él. Zhou Yongkang y Bo Xilai eran sus discípulos“.

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Desde la persecución, el hecho de que China tiene un suministro constante de órganos sanos para la venta se hizo gradualmente conocido. Durante los congresos internacionales de sociedades de trasplantes, es común ver a individuos o pequeños grupos de cirujanos de trasplantes de China, a veces hasta mil, agrupados junto con médicos de todo el mundo, participando en conversaciones profundas.

Estados Unidos desempeña un papel muy importante en la escena mundial y, al igual que el presidente Trump, no consideraba que los antiguos líderes estadounidenses fueran rivales dignos; no estaban a la par de él.  Jiang sabía que al entrar a negociar con los Estados Unidos, obtendría más beneficios que el país mismo.  Sabía que obtendría lo que quisiera, y como es costumbre, cualquier cosa que obtuviera también beneficiaría a aquellos que lo ayudaron.

Durante sus visitas a los EE. UU., de alguna manera convenció a Clinton para que hiciese “lobby” a favor de China. Después de años de protestas de conservadores y defensores de los derechos humanos, Clinton finalmente ganó y allanó el camino para que China entrara a los Estados Unidos y también a la Organización Mundial del Comercio. Esto fue en el año 2000, tras regresar de su visita a China durante su segundo mandato presidencial. Clinton firmó el proyecto de ley que otorga condiciones comerciales permanentes y normales a China y un gran regalo, ya que abolió la revisión anual de la situación comercial de China, que se venía realizando desde hacía 20 años.

Aunque había muchas preocupaciones sobre la pérdida de empleos de los trabajadores estadounidenses y sobre la concesión de beneficios a un país gobernado por una dictadura, las empresas estadounidenses estaban interesadas en entrar en el enorme mercado chino.

Las condiciones para China eran que, al entrar en la Organización Mundial del Comercio, debía reducir los aranceles y permitir las importaciones a su país. También tenía que abrir su sector financiero y permitir la entrada de otros países para que desarrollaran sus propios sectores de Internet y telecomunicaciones.

Los bancos extranjeros entraron en China, al igual que empresas estadounidenses como los gigantes de las telecomunicaciones.  China podía proporcionar mano de obra barata ilimitada sin leyes laborales. En realidad, si bien Jiang cosechó los beneficios, se hicieron numerosos tratos que el pueblo estadounidense no conocía.  Hubo corrupción, colusión, y Jiang y su banda fueron incorporados a las élites internacionales occidentales y a las mesas de toma de decisiones.

Clinton completó su misión; abrió el camino para que China entrara en la escena mundial de la economía en el último momento, justo antes de dejar la presidencia. Y Bush continuó la tarea con China. Parecía tener una muy buena relación con Jiang Zemin y batió el récord con cuatro visitas al país oriental durante sus dos mandatos. 

En 2002, Jiang hizo su última visita oficial a Bush. Fue una especie de viaje de despedida para Jiang, que renunciaba en 2003 como jefe del Partido Comunista de China. Bush lo invitó a almorzar y a hacer una gira por su rancho de Texas.  Una visita oficial de estado en un momento extraño, justo antes de dejar el poder.

Conociendo cómo opera Jiang, obviamente estaba asegurando sus beneficios con Bush, después de renunciar oficialmente.  Para entonces el genocidio de los practicantes de Falun Gong en China ya había comenzado, y también la sustracción forzada de órganos.  Es imposible que Bush no supiera de esta persecución. De hecho, las noticias mostraron que el día de la visita, los practicantes de Falun Gong en los Estados Unidos se concentraron afuera de la residencia del presidente pidiendo que se pusiera fin a la persecución. 

De vuelta en China, Jiang no desapareció del poder, tenía a su gente distribuida en puestos clave y continuó ejerciendo control sobre los militares, la prensa, la diplomacia, etc. En 2017, apareció, con 91 años, en el 19.º Congreso del PCCh, sentado junto a un silencioso Xi Jinping.

Cuando Obama llegó a la presidencia, no tuvo tanta suerte, ya que Xi Jingping era su homólogo. Obama no recibió el mismo trato de Xi, que Jiang Zemin dio a sus predecesores.  Xi no era amigo de Jiang, y empezó a apartar a muchos funcionarios corruptos. Tal vez esa fue la razón por la que la relación entre Obama y Xi fue muy tranquila. Esto se mantuvo hasta que Trump se convirtió en presidente.

En mayo de este año, en una entrevista con Steve Hllton de Fox News, el presidente Trump dijo sobre China: “Se aprovecharon de nosotros durante muchos, muchos años. Y nos culpo a nosotros, no a ellos. No culpo al Presidente Xi. Culpo a todos nuestros presidentes, y no solo al presidente Obama. Se remonta a mucho tiempo atrás. Miren al presidente Clinton, a Bush, a todos los demás. Ellos permitieron que esto pasara, crearon un monstruo… Reconstruimos China porque reciben mucho dinero”. ¿Qué pasó realmente? ¿Qué ventajas se le dieron a China durante la dictadura de Jiang?

Obviamente hicieron un buen trabajo. Según el presidente Trump: “Si Hillary Clinton hubiera llegado a la presidencia, China habría sido una economía mucho más grande que la nuestra al final de su mandato”.

Continuará…

Por Liwei Fu para bles.com.

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