La primera ministra británica, Theresa May, confirmó este lunes ante el Parlamento de su país que decidió aplazar la votación del martes sobre el Brexit, con la esperanza de modificar el acuerdo y tratar de alcanzar el apoyo necesario.

Tras la decisión británica de 2016 de abandonar la UE, la jefa de gobierno ha luchado con el Brexit, primero para alcanzar un acuerdo con el bloque y después para convencer a los escépticos parlamentarios que lo aprueben antes de la fecha de salida, el 29 de marzo de 2019.

Brindando esperanzas para quienes desean que el país se quede en el bloque de que el proceso pueda ser revertido, el máximo tribunal de la Unión Europea falló el lunes que Gran Bretaña puede cambiar de parecer sobre el Brexit.

La Corte Europea de Justicia dijo el lunes que cuando un país miembro de la UE ha notificado sus intenciones de irse, “ese país es libre de revocar unilateralmente esa notificación”, lo que sería un nuevo revés para May. 

Gran Bretaña votó en el 2016 para dejar el bloque de 28 naciones e invocó el Artículo 50 del Tratado de Lisboa en marzo de 2017, desatando con ello el proceso de salida.

La idea de que algún país abandonara el bloque se consideraba improbable, por lo que el Artículo 50 tiene pocos detalles.

Un grupo de legisladores escoceses le habían pedido a la corte que fallase sobre si el Reino Unido podía retractar por su cuenta el proceso de separación.

Dada la ausencia de una cláusula específica de salida en el Artículo 50, los países podían cambiar de parecer de acuerdo con sus propios arreglos constitucionales y que eso “refleja una decisión soberana”, señaló la corte, basada en Luxemburgo.

El gobierno británico tiene derecho a hacerlo siempre y cuando un acuerdo de salida no haya entrado en vigor.

Con información de AP

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