Karl Marx dio lugar con sus teorías al socialismo y al comunismo, y en ellas habló de la explotación de los obreros y de la lucha de clases, pero a lo largo de toda su vida los hechos de esta dieron testimonio de un constante derroche del dinero de otros y de vivir como los burgueses a quienes atacaba.

Las revelaciones de una vida tan contradictoria y reñida con los principios que pregonaba son descritas en el libro “El club de los execrables”, escrito por Malcolm Otero y Santi Giménez, quienes también indagan sobre las vidas de personajes como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein, según reseña ABC.es del 29 de septiembre.

De joven Marx derrochó el dinero de su padre que, aunque acomodado, le reclamaba las grandes cantidades de dinero que gastaba y su poco interés por el estudio.

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Los cálculos sugieren que gastaba cinco veces más que un estudiante de su edad, el equivalente al sueldo de un concejal de la ciudad de Berlín, donde estudiaba.

Por otra parte, su vida de bebedor obligó a las autoridades universitarias a expulsarlo en el primer semestre de 1836 por “desorden nocturno en la vía pública y embriaguez”, de acuerdo con el mismo medio.

Una vez casado continuó despilfarrando en juergas y prostitutas el dinero de su esposa, cuya familia era aún más adinerada que la suya.

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Una vez agotados esos recursos, paso a vivir de los aportes de la suegra y de los amigos para sostener a su familia.

De este modo, Friederich Engel le regaló una casa en Londres, pero a pesar de no tener que pagar arriendo sus deudas seguían acumulándose.

Su estilo de vida no concordaba con sus limitaciones económicas.  

El teórico del socialismo y el comunismo asistía a exclusivos balnearios y mandaba a sus hijas a estudiar con afamados profesores de Londres.

Por otra parte, no perdía oportunidad de reprochar el origen de su yerno, de quien sospechaba que no era de ‘buena familia’, en contradicción con sus consideraciones hacia los desprotegidos y desfavorecidos obreros de su tiempo.

No pagaba salarios a la empleada del servicio, con quien tuvo relaciones extramatrimoniales y engendró un hijo por quien tampoco respondió económicamente ni de ningún otro modo.

Del tema no se hablaba para no desairar los valores morales de la época ni por deslucir el aura de ídolo de masas que se le iba fabricando, de acuerdo con la cita que ABC.es hace del filósofo alemán Hans Blumenberg.

Otro de sus irresponsables actos fue el intento de violación de su sobrina, mientras su esposa enferma yacía en la cama, según develan los autores del libro “El club de los execrables”.

En algunos de sus escritos, el teórico del comunismo ha expresado ideologías abiertamente racistas, llegando incluso a usar la “palabra-n” [usada para designar a las personas de descendencia afro,en referencia al color de su piel, y considerada ofensiva] y calumniar a la fe judía a la que pertenecía su familia.

Para algunos de sus críticos habría insinuado que el hombre sólo puede ser libre cuando los judíos “ya no existan”, según la revista Philosopher.

Por otra parte, a través del libro El Manifiesto Comunista era muy abierto en cuanto a transformar culturalmente a la sociedad, así lo establece en el capítulo dos. Aquí Marx y Engels dejaron muy claro que buscaban abolir la nación, la religión y la familia. Ellos dicen que “el comunismo abole las verdades eternas, toda religión y toda moral”.

“Cualquiera con un mínimo de conocimiento histórico y honestidad reconocerá que el marxismo revolucionario ha sido un desastre total. Ha provocado que cerca de un tercio de la población mundial sufra horrendamente bajo el comunismo, causando unas 100 millones de muertes (número conservador) en sangrientos, brutales y crueles actos de homicidio”, de acuerdo con Cid Lazarou un blogger, escritor y periodista independiente del Reino Unido.

Igualmente, el Libro Negro del Comunismo -el texto académico clásico sobre las matanzas comunistas- también corrobora la cifra de los 100 millones de muertes causadas por el comunismo.

Así las cosas, Karl Marx parece haber conocido solo las teorías de sus proyectos del Socialismo y el Comunismo que el mismo ayudó a elaborar en el papel, y que desembocarían en una tragedia para los países que la aplicaron en sus territorios.

Como lo expresó el presidente estadounidense Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU del 2019, el comunismo solo significa poder para la clase dominante.

“El socialismo y el comunismo no tienen que ver con la justicia. No se trata de la igualdad, no se trata de elevar a los pobres, y ciertamente no se trata del bien de las naciones. El socialismo y el comunismo son solo una cosa: poder para la clase dominante”.

Así, el brutal movimiento al que Marx dio origen, y con el que no fue coherente en su vida, se programa para ensombrecer a toda la raza humana, tal como se desprende del libro “Nueve comentarios sobre el Partido Comunista”.

José Ignacio Hermosa – BLes

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