Redacción BLes – En estos momentos está teniendo lugar una batalla entre los activistas del transgénero y el feminismo radical a nivel mundial. Todo parece indicar que los teóricos de la ideología de género empiezan a sacar ventaja mundial.

Para ilustrar este hecho, observamos que la semana pasada Twitter censuró definitivamente a la escritora feminista canadiense Meghan Murphy por encontrar sus mensajes transfóbicos.

Todo empezó, según Murphy describió al Weekly Standard, cuando criticó a una trabajadora sexual transgénero apodada Lisa Kreutque por defender públicamente su oficio, a la vez que le dispensaba el tratamiento de hombre blanco.

Más tarde, volvió a violar las reglas definitivamente -continuó diciendo- al “equivocarse de género (misgendering)” y referirse con la palabra “él” a una persona transgénero que tanto es conocida por Jessica como por Jonathan.

Murphy, que no duda en acusar a Twitter de que está intentando “censurar hechos básicos y silenciar a la gente”, también afirmó que la red social le obligó a borrar dos mensajes antes de “banearla” por una supuesta incitación al odio, escribió la propia Murphy en un artículo para Quillette.

“[Uno de mis] tweet decía, simplemente, ‘Los hombres no son mujeres’, y el otro preguntaba: ‘¿Cómo es que las transexuales no son hombres? ¿Cuál es la diferencia entre un hombre y una transexual?’. Esa última pregunta la he hecho innumerables veces, incluso en discursos públicos, y aún no he recibido una respuesta persuasiva”, argumentó la feminista.

“Sin embargo, en lugar de responder a estas preguntas, estos mismos [transgénero] insisten en que el acto de simplemente preguntarles constituye una prueba de odio”, continuó diciendo.

“Exijamos un retorno a la cordura”

Meghan Murphy, fundadora y editora del sitio web independiente Feminist Current, con sede en Vancouver, Columbia Británica, nunca ha evitado criticar y hacer preguntas sobre la ideología transgénero, a menudo incluso ha destacado que representa una amenaza para la sensatez y los derechos de las mujeres. 

Megan Murphy.

“Pero esto no se trata sólo de mí. Se trata de un movimiento de culto que está ejerciendo su fuerza en los campus, en las organizaciones cívicas, en eventos públicos y en las oficinas de las compañías de las redes sociales, para derribar a cualquiera que se atreva a señalar que el emperador de género no lleva ropa”, determinó Murphy. 

“Se trata de nuestra capacidad para debatir cuestiones importantes y decir la verdad en el ámbito público. Es hora de que todos nosotros -no sólo las mujeres y las feministas, que ahora están tomando lo peor- nos pongamos manos a la obra y exijamos un retorno a la cordura”.

En este sentido, concluyó que ”la afirmación de que ‘los hombres no son mujeres’ habría sido vista como banal -de hecho, es algo meramente tautológico- hace sólo unos años”.

Asimismo, apuntó, que en los últimos meses, los esfuerzos por silenciarla han aumentado notablemente. En estos tiempos, cada vez más mujeres se preocupan por la devaluación que está sufriendo el sexo biológico, señaló también la estudiosa feminista radical Sheila Jeffreys. 

Autora de “El género daña (Gender Hurts)”, Jeffreys describe un creciente enfrentamiento entre el movimiento trans y la “vieja guardia” feminista radical.

“No voy a llamar ella a un hombre”

En 1973, de acuerdo a Jeffreys, la feminista Robin Morgan desató una controversia que aún sigue latente al expresar: “No voy a llamar a un hombre ‘ella’”.

“Uno camina por la calle travestido, cinco minutos sufre nuestras molestias (que quizás disfrute), y luego se atreve, se atreve a pensar que entiende nuestro dolor… No, en nombre de nuestras madres y en el nuestro, no debemos llamarlo hermana”, sentenció Morgan refiriéndose a un músico transexual que actuó en una conferencia feminista.

En cuanto a la prohibición en las redes sociales, la articulista transgénero del New York Times, Parker Molloy, anunció que en septiembre Twitter amplió “silenciosamente” su política de odio de 374 a 1.226 palabras, incluyendo como maltrato “las equivocaciones al nombrar el sexo de personas transgénero”.

“Para las personas trans, representó un reconocimiento de que nuestra identidad es un hecho aceptado y que sugerir lo contrario es un insulto”, añadió precisando que: “La Sra. Murphy no ha apoyado exactamente a las personas trans, especialmente a las mujeres trans. Llama habitualmente a las mujeres trans ‘él’ y ‘él’”.

En este orden, el New York Times aseguró, a mediados de octubre, estar en posesión de un documento filtrado que probaría que la administración Trump está estudiando el establecimiento de la definición legal del sexo como una condición biológica inmutable determinada por los genitales al nacer, lo que no concedería ninguna cabida a las distintas vertientes de la ideología de género en el marco legal o social estadounidense.

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