Philippe Barbarin, cardenal y arzobispo católico de Lyon, y otros cinco prelados serán juzgados en Francia el lunes acusados de encubrir a un sacerdote por las agresiones sexuales cometidas contra menores Boy Scouts.

El arzobispo es una de las máximas autoridades de la Iglesia gala y sería el caso más importante hasta la fecha de abusos sexuales en el seno de la Iglesia en Francia.

Este nuevo hecho supone un nuevo desafío para el Vaticano ante las crecientes demandas para abordar los abusos sexuales cometidos por el clero en el país.

Junto a otros altos cargos de la institución comparecerá el cardenal Philippe Barbarin ante una corte de Lyon el lunes, acusados de no proteger a los menores de los supuestos abusos cometidos por el cura Bernard Preynat.

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El funcionario vaticano responsable de los casos de abuso está entre los acusados pero no se presentará ante el juez porque tiene inmunidad diplomática.

Tras sentarse en la primera fila, Barbarin mantuvo las manos juntas y cerró los ojos. El juez leyó las largas acusaciones contra los inculpados, y la defensa utilizó argumentos procesales para tratar de desestimar los casos.

Nueve personas que dijeron que Preynat abusó de ellos en las décadas de 1970 y 1980 llevaron el caso a los tribunales, y esperan que marque un hito en los esfuerzos por hacer que la jerarquía eclesiástica francesa rinda cuentas por silenciar los abusos.

Las víctimas dicen que el alto clero estuvo al tanto de las acciones de Preynat durante años, pero le permitió mantener el contacto con niños hasta su retiro en 2015.

Pese a la atención que se presta en todo el país al caso, este puede desmoronarse por motivos legales.

En esta imagen de archivo, tomada el 3 de abril de 2016, el cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, oficia una misa para migrantes en la catedral de Saint-Jean de Lyon, en el centro de Francia. (AP Foto/Laurent Cipriani, archivo)
En esta imagen de archivo, tomada el 3 de abril de 2016, el cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, oficia una misa para migrantes en la catedral de Saint-Jean de Lyon, en el centro de Francia. (AP Foto/Laurent Cipriani, archivo)

Por falta de pruebas, los fiscales desecharon el caso inicialmente y Barbarin mantiene su inocencia. Su abogado dice que su cliente nunca obstruyó la justicia porque la ley de prescripción había hecho caducar los actos en cuestión en el momento en que Barbarin fue informado.

Los inculpados podrían enfrentar hasta tres años de prisión y una multa de 45.000 euros (51.300 dólares), si son hallados culpables de no denunciar las acciones del sacerdote. Barbarin y algunos otros procesados también están acusados de no ayudar a una persona en peligro.

El caso es una nueva prueba para el papa Francisco, cuyo legado se ve amenazado por su punto ciego sobre los abusos sexuales del clero, un escándalo que ha colocado a la jerarquía católica en una crisis de credibilidad. 

Con información de AP

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