Redacción BLes – China acumula una masiva cantidad de deuda oculta que ya no puede ser ignorada, ni dentro ni fuera del gigante asiático, advierte un analista económico. 

Fraser Howie, autor de varios libros sobre el sistema financiero chino, advirtió en un programa de CNBC que China ha desarrollado una gigantesca deuda oculta que, unida a la mayor desaceleración del crecimiento de su historia reciente, pone a la segunda economía del mundo en una posición muy delicada. 

“China ya pasó el punto de inflexión donde la deuda simplemente ya no puede ser ignorada. El costo del servicio de la deuda (…) simplemente distrae de casi todo lo demás”, dijo Howie.

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Según el economista la deuda total del gigante asiático, incluyendo la de empresas, hogares y el estado, ha alcanzado ya el 303% de su PIB en el primer trimestre de este año, de acuerdo con un informe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF por sus siglas en inglés) difundido por Reuters

La IIF señala además que la economía china se desaceleró el segundo trimestre del año un 6,2%, el ritmo más débil de los últimos 27 años. 

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Analistas advierten del grave peligro de recesión económica que acecha a la economía china derivada de la deuda en dólares, que según el South China Morning post ascendía a finales de 2018 a 3 billones de dólares. 

“La deuda china de 3 billones de dólares hace especialmente vulnerable [a China] debido al endurecimiento de la liquidez del dólar estadounidense, un debilitamiento del yuan y la guerra comercial entre Estados Unidos y China”, explicó Kevin Lai, economista jefe para Asia del banco de inversión japonés Daiwa Capital Markets al South China Morning Post.  

Los niveles de deuda chinos han estado aumentando exponencialmente en la última década y los préstamos se han cuadruplicado en los últimos siete años, apunta Bloomberg, aunque reconoce que la opacidad del régimen comunista chino no ofrece cifras fiables. 

El país asiático, en medio de una intensa guerra comercial con Estados Unidos tiene que intentar reducir su endeudamiento sin intensificar la desaceleración económica, algo que, según el mismo medio ocupa una de la posiciones prioritarias en la agenda del líder comunista Xi Jinping. 

En este sentido el Banco Popular de China lanzó el sábado 17 de agosto una reforma de sus tipos de interés con el objetivo de reducir los costes de los préstamos para las empresas y apoyar la economía, según informó Reuters.

La mayoría de los analistas aseguran que es previsible que el banco central reduzca aún más los índices de reservas (RRR) de los bancos en los próximos meses, además de las seis reducciones ya realizadas desde principios de 2018.

Sin embargo, fuentes han dicho a Reuters que una acción más agresiva, como los recortes de tasas de interés, es el último recurso, ya que podría impulsar una acumulación más aguda de la deuda.

“La economía china claramente se está desacelerando, hay muchos vientos en contra, hay compañías que abandonan China. China se está convirtiendo en un caso de inversión mucho más difícil por varias razones”, aseguró Howei en la CNBC.

Bajo el mandato del presidente estadounidense Bill Clinton, China se incorporó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, lo que le permitió protagonizar un fulgurante crecimiento económico que le ha permitido expandir su influencia por todo el mundo.

Sin embargo, el Partido Comunista Chino (PCCh) no ha respetado en todo este tiempo las reglas comerciales, financieras y de competencia del mercado internacional: su mercado es tremendamente hermético para las empresas extranjeras y las empresas domésticas son firmemente controladas por el régimen comunista chino. 

Las empresas chinas son mayoritariamente estatales o controladas por el estado por lo que se sospecha que sus estrategias comerciales de expansión no responden a criterios puramente comerciales de beneficios económicos sino a la estrategia política y económica global del PCCh. 

Además, estas compañías son fuertemente subvencionadas por el estado, lo que minimiza los costes de producción pudiendo vender a precios con los que las empresas occidentales no pueden competir, algo que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha denunciado en multitud de ocasiones. 

Las condiciones laborales de los trabajadores chinos rozan el esclavismo y, de hecho, se sabe que una parte muy importante de los trabajos de manufactura en China son realizados por presos de conciencia que se encuentran retenidos de manera, en muchos casos, ilegal en campos de trabajo, según han denunciado varias organizaciones de derechos humanos. 

Asimismo, los instrumentos de política monetaria, como el Banco Central de China, manipulan el valor de su divisa, el yuan, de manera totalmente artificial para acomodarse a la estrategia financiera del régimen.

En este contexto, los datos estadísticos de crecimiento oficiales proporcionados por el régimen chino tampoco son fiables y se afirma que, de hecho, están fuertemente manipulados.

“En el sistema de economía de mercado de tipo chino en el que el Partido Comunista controla las finanzas y la inversión, es fácil manipular las tasas de crecimiento del PIB que generalmente dependen de la relación de oferta y demanda del mercado”, explica Hideo Tamura del medio Japan Forward.

Respecto al vertiginoso aumento del PIB chino, Tamura afirma que la mayor parte del incremento es en forma de estructuras de hormigón y acero. “Estos son activos de burbuja no productivos que no generan ganancias. En cambio, se ha construido una burbuja de la Gran Muralla de la Deuda en toda China”, aseguró.

Todos estos factores han construido una gigantesca estructura híbrida anti-mercado libre bajo una fachada de mercantilismo que esconde un proteccionismo comunista extremo con el único objetivo de desbancar a la actual primera potencia mundial, Estados Unidos, para extender su modelo [comunista] al resto del mundo, según explica Michael Pillsbury en su libro Una Maratón de Cien Años

Sin embargo, esta frágil estructura, ante la presión que los Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, está ejerciendo por todas estas irregularidades, está empezando a dar signos de grave deterioro. 

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