Redacción BLes – La libertad de creencia en China está coartada y la represión que sufren quienes desean vivir bajo la fe o la espiritualidad es constante. Quienes practican Falun Dafa han sido el blanco del régimen chino, el cual condenó la mencionada disciplina espiritual de la escuela Buda cuando esta comenzó a ganar popularidad entre la población de ese país en la década de los 90, considerándola como una amenaza para sus propósitos.

Desde entonces el Partido Comunista Chino (PCCh), ha mantenido una prohibición de la disciplina, siendo un fenómeno que ha ido desde la censura mediática hasta la tortura de practicantes que terminan privados de la libertad, sentenciados a campos de trabajos forzados o en cárceles padeciendo tratos inhumanos e incluso algunos de ellos perdiendo sus órganos, según investigaciones internacionales en Derechos Humanos.

En un reciente informe dado a conocer por la página web Minghui, encargada de hacer seguimiento de la represión ejercida a los practicantes de Falun Dafa en China por el régimen comunista chino, se dio a conocer el sufrimiento que padecen las mujeres en un centro reclusorio de la provincia de Hunan.

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De acuerdo con Minghui el informe describe las condiciones en las que viven las reclusas, muchas de ellas practicantes, al interior de la unidad de transformación, (más tarde conocida como División de Alta Seguridad). Allí los abusos físicos y mentales son el pan de cada día para presionarlas, desgastando su voluntad, forzándolas a renunciar a su fe en la conocida disciplina de la Escuela Buda.

Practicantes de Falun Dafa en occidente llevan a cabo demostraciones públicas revelando los métodos de tortura con los que someten a los practicantes chinos
Practicantes de Falun Dafa en occidente llevan a cabo demostraciones públicas revelando los métodos de tortura con los que someten a los practicantes chinos

Según se dio a conocer, quienes hacen parte del personal del centro reclusorio de Hunan, están directamente involucrados en la persecución y represión contra los practicantes. El subdirector Li jun, quien desde hace 14 años ha participado. La oficial Liu Quian, involucrada en la persecución desde hace 14 años, decide cómo y cuándo torturar y abusar a las practicantes.

Como indica Minghui, Liu incluso conoce detalladamente cuáles son los criterios para someter a las practicantes, de manera que el abuso llegue a un punto tal en el que una practicante quede completamente “transformada”, es decir que renuncie a seguir practicando Falun Dafa y que se vuelva detractora. Para esto les suministran drogas desconocidas, hacen intensas sesiones de ‘lavado de cerebro’, las torturan e insultan y maldicen a la disciplina y a su maestro.

Otra oficial llamada Zhang Yuyu se especializa en el área de la psicología y así mismo está encargada de infundir en las practicantes la ideología adoctrinadora del PCCh.

Para el año 2015 aquel departamento y su personal se dividió en dos secciones, la primera dejó de lado su experiencia condenando a las reclusas a trabajo forzado para concentrarse en el lavado de cerebro durante todo el día.

Acorde con Minghui, si las practicantes se muestran renuentes a las secciones de lavado de cerebro son trasladadas hasta el final de un pasillo para ser golpeadas, forzadas a permanecer grandes periodo de tiempo inmóviles y permanecer atadas o privarlas del sueño.

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Las reclusas que son designadas a esta división son obligadas a dormir dos o tres horas cuando mucho, en una cama hecha con tablas de madera mojadas en donde tienen que recostar su cuerpo y permanecer con la misma prenda ropa. También se les priva del acceso al inodoro.

A muchas de ellas se les hincha la parte inferior del cuerpo y desarrollan úlceras por la falta de higiene, y aún así se ven obligadas a ver videos que difaman a Falun Dafa en un cuarto oscuro.

Entre cuatro y cinco reclusas son designadas por los guardias para someter a las practicantes mediante golpes o choques eléctricos con picanas, además las obligan a pararse sobre la imagen del fundador de la disciplina, algunas de ellas terminan doblegadas contra su voluntad.

Normalmente el castigo físico no va más allá de dos horas y media, pero para las practicantes de la mencionada disciplina espiritual no hay restricciones y muchas de ellas terminan soportando dolor y el cansancio en una posición fija en puntos ciegos donde no hay registro de las cámaras de vigilancia.

Dentro de los centros reclusorios las practicantes de Falun Dafa constantemente están siendo sometidas a tratos inhumanos con el fin de romper su voluntad y hacerlas renunciar a su fe
Dentro de los centros reclusorios las practicantes de Falun Dafa constantemente están siendo sometidas a tratos inhumanos con el fin de romper su voluntad y hacerlas renunciar a su fe

Por otro lado, la segunda sección se encuentra aislada del centro reclusorio, en un lugar húmedo y sin ventanas en donde se filtra el agua formando charcos en el piso en invierno y en donde durante el verano las temperaturas alcanzan niveles extremos.

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Dicha sección se encuentra separada entre 9 celdas y a las practicantes reclusas se les prohíbe interactuar entre sí. Para hacer sus necesidades, deben hacerlo todo en un mismo lugar, además sólo se les facilita un vaso con agua en todo el día con el que si acaso se pueden  limpiar.

De acuerdo con Minghui, las comidas las reciben por una pequeña abertura en la puerta, dadas las condiciones insalubres, por lo general una vez que logran salir de aquel lugar las practicantes lucen bastante demacradas.

Además las distintas reclusas asignadas para abusar de las practicantes las someten a diferentes tipos de maltratos. Una de ellas llamada Zeng Xia, condenada por drogadicción, recibió el permiso de los guardias para estar en la división de alta seguridad con las practicantes.

Debido a su crueldad, suele pegarles cuando ellas dicen ‘Falun Dafa es bueno’ y en su accionar brutal también suele atarlas y obligarlas a ingerir medicamentos siguiendo las órdenes de los guardias.

En la primera sección donde se llevan a cabo las sesiones de lavado de cerebro, las Oficiales Liu Qiang y Zhang Yuyu, gestionan las torturas y supervisan la reclusión de las practicantes junto a Di Yung (instructor político), Zou Youhong (supervisor), Li Jun y Mao Huimin.

Aquellas practicantes que se niegan a renunciar a su fe en Falun Dafa por lo general se las tilda de psicóticas y son obligadas a ingerir medicamentos que por lo general dañan los nervios, muchos de estos son recetados en clínicas con prescripción médica, sin embargo los guardias y reclusas designadas los suministran.

Como señala Minghui, a veces la condición de salud de las practicantes se ve tan agravada que tienen que ser trasladadas a centros médicos, no obstante, ni bien se recuperan son devueltas nuevamente a la cárcel para seguir padeciendo los abusos. algunas de ellas han terminado en estado de demencia, quedan discapacitadas o terminan muriendo.

En el informe de la página encargada de documentar la persecución, se señala que en el 2009 una practicante fue trasladada en una silla por varias reclusas hasta un centro de salud, la evaluación de su estado arrojó varios órganos internos lesionados y con grave sangrado y costillas rotas. Tres horas antes de ingresada declararon oficialmente su muerte.

Según el testimonio de una practicante, por lo general las autoridades chinas acostumbran a llevar el cuerpo sin vida de un practicante con un falso reporte que indica su muerte luego de someterse a la reanimación, de esa manera no hay un culpable en términos legales.

Otras practicantes, cuyo cuerpo no termina necesariamente en los centros de salud sin vida no corren una suerte más favorable, de acuerdo con Minghui a una practicante la obligaron a estar con su cuerpo desnudo durante una gélida temporada de invierno a comienzos del 2018, teniendo que soportar inmóvil las cruentas y gélidas temperaturas.

Métodos utilizados para torturar

Por lo general en la prisión se emplean las camisas de fuerza, estas funcionan de tal modo que mientras más intente una reclusa moverse, más se ajusta al cuerpo. En ocasiones las prisioneras son colgadas mientras portan la camisa de fuerza. Como señala Minghui, esto les provoca dificultad para respirar, dolor muscular e incontinencia.

De acuerdo con el informe de Minghui, la señora Deng Yue’e fue forzada a llevar la camisa de fuerza para luego dejarla colgada toda una noche, luego de ello tuvo que permanecer en cuclillas sin moverse por más de 10 horas, lo cual le provocó moretones en sus muslos e incluso mientras se cambiaba la ropa se le desprendió una parte de piel del muslo, dejándole una herida abierta sangrando. Tuvo que sufrir por tres semanas la misma tortura.

Las reclusas en las cárceles chinas son víctimas de tratos inhumanos
Los métodos de tortura que sufren las practicantes de Falun Dafa varían entre golpes, insultos, privación de servicios sanitarios, humillaciones, entre algunas otras formas de maltrato degradante

La Sra. Deng protestó por su situación y la respuesta que le dieron los oficiales fue que debía copiar a mano la interpretación judicial del artículo 300 del Código Penal Chino por parte del Tribunal Popular Supremo y la Fiscalía Popular Suprema durante más de 20 días. Por lo general los oficiales hacen uso de tal medida cada vez que una solicitud similar es hecha por parte de una practicante.

De acuerdo con Minghui, la redacción le tomaba a la Sra. Deng cada día unas 13 y 14 horas y debía hacerlo durante el invierno helado. Y como se mencionaba antes no sólo las condiciones del clima invernal se convirtieron en un medio para soportar el sufrimiento.

Durante el caluroso verano la Sra Yang Tianliu y la Sra. Quin Xiaolan, ambas del condado de Zhangshan soportaron largas horas de pie bajo el sol hasta desmayarse y desplomarse, fueron reanimadas y obligadas a seguir de pie.

La manera como varían los castigos rozan lo inhumano, y en cada momento las practicantes se ven sometidas a toda clase de maltratos. Una practicante fue abofeteada mientras se cepillaba los dientes, una vez que le preguntó a qué se debía la agresión, la reclusa le respondió que lo había hecho porque se estaba cepillando muy fuerte y hacía mucho ruido. Como ella intentó cubrirse de la palmada, las demás reclusas se le abalanzaron para golpearla.

Otra practicante de Falun Dafa, la señora Yin Hong, una vez murmuró algo para sí misma y una de las reclusas la empujó y la tiró al suelo, luego pisoteó con fuerza su boca, provocándole una severa hinchazón.

A veces sucede también que algunas de las delincuentes que comparten las celdas con las practicantes deciden desahogar su frustración abusando de las practicantes. De acuerdo con Minghui, los gritos de desespero de las reclusas suele hacer parte del ambiente, los cuales se entremezclan con el llanto de las mujeres que son abusadas y maltratadas cruelmente.

¿Qué es Falun Dafa?

Falun Dafa es una disciplina espiritual originaria de China que mejora las condiciones del cuerpo y de la mente, por lo que su práctica y enseñanzas se extendieron a más de 120 países alrededor del mundo, señala el sitio oficial.

Sin embargo, esta práctica que hace énfasis en movimientos de meditación suaves y lentos, y en el entendimiento de los principios fundamentales de Verdad Benevolencia y Tolerancia (Zhen Shan Ren), comenzó a ser perseguida y condenada en China luego de que fuera acogida por muchas personas que descubrieron sus beneficios.

En la década de los 90 Falun Dafa alcanzó una gran popularidad entre los chinos llegando a sumar 100 millones de practicantes en China
En la década de los 90 Falun Dafa alcanzó una gran popularidad entre los chinos llegando a sumar 100 millones de practicantes en China

Para el año de 1999 la práctica era muy popular en China y sumó 100 millones de practicantes, se estaba convirtiendo en un tema común entre los ciudadanos chinos, hasta que el régimen comunista comenzó a sentir que el Partido Comunista perdía poder y legitimidad entre las personas, por lo que lanzó a nivel nacional una campaña de represión bajo la cual han muerto millones de practicantes, bien sea en campos de trabajo forzado, cárceles o perdiendo sus órganos en los hospitales autorizados por el gobierno para realizar ese tipo de prácticas y luego comercializarlos.

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