Redacción BLesLos líderes del G7 en su primer encuentro presencial luego de casi 2 años de virtualidad, han prometido marcar el comienzo de una “revolución industrial verde” que acabará con la uso en el mundo occidental de los automóviles, el carbono y la energía proveniente del carbón.

Sin duda el cambio climático fue una prioridad clave en la cumbre del G7 en Carbis Bay, en el suroeste de Inglaterra. Todos los miembros mostraron interés y entusiasmo en el asunto, y sobre todo Gran Bretaña quien además intentó sentar las bases para albergar la cumbre ambiental COP26 de la ONU en noviembre, según reportó Breitbart.

Durante la jornada del domingo, distintos expositores instaron a los líderes del G7 a tomar medidas urgentes para “asegurar el futuro del planeta”, estipulando nuevos objetivos de conservación y emisiones para supuestamente frenar el cambio climático, concluyeron los líderes en una cumbre de tres días en la que se revivió la unidad occidental. 

El ambientalista y periodista David Attenborough de 95 años, fue uno de los expositores del evento que se dirigió a los líderes del G7 en defensa de la agenda verde izquierdista, presionando para continuar imponiendo medidas urgentes a fin de abordar el supuesto cambio climático. 

En su discurso, Attenborough, advirtió acerca de que el mundo natural “está muy disminuido”, y con pobres fundamentos trazó una supuesta correlación entre esa realidad sobre la naturaleza y la desigualdad económica en el mundo.

“La pregunta que la ciencia nos obliga a abordar específicamente en 2021 es si, como resultado de estos hechos entrelazados, estamos a punto de desestabilizar todo el planeta”. él dijo.

En este sentido y ante los discursos ambientalistas que promovieron el pánico ante un supuesto escenario de colapso del planeta tierra, los líderes acordaron nuevas metas para intentar detener y revertir la pérdida de biodiversidad y revertir el cambio climático. 

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El acuerdo incluye eliminar lo “antes posible” el uso de “carbón continuo”, combustible cuyas emisiones no hayan pasado por ningún filtrado, también se acordó terminar con la mayor parte del apoyo gubernamental al sector de combustibles fósiles y eliminar gradualmente los automóviles de gasolina y diésel.

En sus conclusiones de la cumbre de este fin de semana, se espera que los líderes del G7 incluyan el compromiso de reducir casi a la mitad sus emisiones para 2030 en relación con 2010.

Como suele pasar con todos los temas que trata la agenda globalista de izquierda, los discursos puntuales suelen sonar muy bien a los oídos de los oyentes. Desde ya que resulta difícil oponerse a una persona que dice estar comprometida con la lucha por el bienestar natural del mundo en el que vivimos.

Sin embargo surgen interrogantes difíciles de responder: ¿Cuál es realmente el objetivo de los impulsores de este movimiento?¿Cómo se reemplazarían las energías que pretenden eliminar en tan poco tiempo? ¿Qué se hará con las millones de personas que viven hoy de la industria tradicional que planean eliminar?

También se espera que el G7 se comprometa a incrementar sus inversiones en el financiamiento climático internacional, utilizando el dinero de los contribuyentes, para imponer la agenda climática en los países en desarrollo e imponer la idea de revertir el cambio climático y apoyar el crecimiento sostenible. 

Mientras tanto, el primer ministro Boris Johnson ha utilizado la cumbre para lanzar un fondo de 500 millones de libras esterlinas para ayudar a países, incluidos Ghana, Indonesia y los estados insulares del Pacífico, a abordar la pesca insostenible, proteger y restaurar ecosistemas costeros como manglares y arrecifes de coral y reducir la contaminación marina.

La medida no parecería ser mala en principio, pero cabe preguntarse cuál es el sentido de que países empobrecidos no exploten sus costas, si los pesqueros del régimen chino están literalmente vaciando el océano de fauna a través del montaje de verdaderas ciudades flotantes que se trasladan mar abierto pescando y procesando todo tipo de fauna marina sin ningún tipo de restricción ni oposición de los países dominantes. 

Andrés Vacca – BLes.com