El gabinete “diverso” de la nueva primer ministro del Reino Unido, Liz Truss, excluye a la mayoría étnica y prioriza a las minorías. Sin embargo, ideológicamente estos funcionarios están alineados con las políticas conservadoras, lo que podría derrumbar el relato de la izquierda “progresista”.

A partir de este 6 de septiembre, el Reino Unido tiene nueva primer ministro: Liz Truss. Y «no hay lugar para hombres blancos» en los altos cargos de su gobierno, según reporta la prensa local. Por primera vez en la historia habrá un gabinete en el que no haya hombres blancos en los grandes cargos del Estado, lo cual marca una pauta para el nuevo conservadurismo inglés.

La selección de Truss para canciller es Kwasi Kwarteng, un aliado de largo plazo. De ser seleccionado, Kwarteng sería el cuarto canciller no blanco consecutivo, siguiendo directamente a Sajid Javid, Rishi Sunak y Nadhim Zahawi. Los padres de Kwarteng son oriundos de Ghana.

Suella Braverman es la candidata para el Ministerio del Interior y James Cleverly para secretario de Asuntos Exteriores. Braverman se convertiría en la tercera ministra del Interior de una minoría, después de Priti Patel y Sajid Javid.

A su vez, Cleverly, actualmente el secretario de Educación, se convertiría en el primer secretario de Asuntos Exteriores no blanco. Su madre es oriunda de Sierra Leona.

De acuerdo con Daily Mail, es tan interesante conocer quién estará en el nuevo Gobierno como quién no estará en él: ni un solo hombre blanco en los altos cargos.

Entre los funcionarios que saldrán del tren Ejecutivo destaca Michael Gove, después de servir a los tres primer ministros anteriores. Se espera que Dominic Raab, el primer secretario de Estado, y el propio Boris Johnson no figuren como parte del Gobierno. En ambos casos se duda que puedan conservar sus escaños en las próximas elecciones.

También se esperan cambios en cuanto a los asesores. The Times sugiere que solo se mantendrá un puñado de asesores que llevan mucho tiempo trabajando para el Gobierno, mientras Truss busca reducir el personal.

Al respecto, el comentarista Pedro L. González, señala que en el mundo anglosajón los partidos conservadores «conservan» el progresismo de ayer. Sostiene que adoptan su mismo lenguaje, preferencias y moralidad. Y que lo único que conserva de su esencia conservadora es si se lo compara con la extrema izquierda.

«Diversidad» sin hombres blancos

En nombre de la «diversidad» se ha invisibilizado a la etnia predominante en el país. En principio el rol de los funcionarios públicos es representar al pueblo. Pero el Partido Conservador del Reino Unido ha decidido que eso no incluye a hombres blancos, según lo que ha trascendido hasta el momento, de acuerdo con lo publicado por la prensa británica.

Según la interseccionalidad del neomarxismo, la lucha de clases no termina con la economía. Se entrelaza en el plano sexual, étnico e incluso anatómico. De manera que el hombre blanco heterosexual y cisgénero (conforme a su sexo biológico) se considera que está en la cúspide de lo opresor. Entonces debe ser eliminado de la esfera política. Pues ya no alcanza con «redistribuir la riqueza», ahora se debe redistribuir la representatividad. Es una especie de justicia social redistributiva.

Más allá del color, comparten los principios del partido

No obstante, ideológicamente los funcionarios sí parecen estar alineados con el partido. Por ejemplo, Braverman, que fue rival de Truss en las elecciones internas, es promotora del control migratorio. Ella, que es hija de inmigrantes de Kenia y Mauricio y de origen goano (región de la India), se opone a la inmigración indiscriminada.

De hecho, enfrentó a la Convención Europea de Derechos Humanos por violar la soberanía nacional en cuanto a su libertad de decidir sobre sus fronteras. “Cuando la gente votó a favor del Brexit, esperaba que recuperáramos el control de nuestras fronteras. Es inaceptable que un tribunal extranjero detuviera ‘el vuelo’», reprochó Braverman.

En caso de apegarse a dichos principios, ella y todos los funcionarios antes mencionados, derribaría (n) el relato de la izquierda «progresista». Pues el nombramiento de un gabinete «diverso» mostraría que el color de piel y el sexo no definen el pensamiento de la persona.

Una vez en el poder se sabrá si se mantiene la defensa de los principios del partido o si el nuevo conservadurismo inglés se vuelve funcional a aquello que alega combatir.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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