Redacción BLes– Rusia dio un ultimátum a los inmigrantes ilegales que permanecen en el país, dando prioridad al bienestar de sus habitantes, a diferencia de la política de fronteras abiertas que impulsan el presidente estadounidense, Joe Biden, y los demócratas quienes generaron una crisis fronteriza en su país.

Así, el viceministro del Interior ruso, Alexander Gorovoy, recordó a los representantes de los países vinculados a Comunidad de Estados Independientes (CIS, por la sigla en inglés) que los ciudadanos de sus respectivos territorios deberían salir del país antes del 15 de junio.

“Hay muchos de sus ciudadanos que se encuentran actualmente en el territorio de mi país de forma ilegal. Y si no reducimos este número antes del 15 de junio, como implica el decreto presidencial, estas personas serán castigadas, hasta la expulsión y el cierre de las fronteras”, señaló Gorovoy, de acuerdo con la Agencia Anadolu el 16 de abril. 

Gorovoy se refería al decreto presidencial firmado por Vladimir Putin a mediados de diciembre, en el que argumentaba que la restricción era una consecuencia de la pandemia por el virus PCCh (Partido Comunista de China).

El Ministerio del Interior informó que los inmigrantes residentes en el país, que carecen de la documentación legal, y que calculan en un millón, provienen principalmente de países como Uzbekistán, Tayikistán, Ucrania, Azerbaiyán, Kirguistán, Armenia, y Kazajistán.

Los efectos de la pandemia hacen que tan solo se permita el ingreso a los habitantes de algunos de los países que ahora integran la llamada época postsoviética.

Una proporción importante de la mano de obra utilizada en la agricultura y la construcción rusas es aportada por los migrantes. Las autoridades informaron que alrededor de la mitad de los inmigrantes habían salido del país a causa de la pandemia. 

Por otro lado, Rusia enfrenta actualmente varios episodios internacionales que presagian enfrentamientos que podrían llegar a combates armados, como es el caso de su conflictiva relación con Ucrania.

Luego de que hubiera apoyado a los separatistas prorrusos de la península de Crimea se anexionó gran parte de ese territorio, y ahora alega que desde Ucrania se cometen provocaciones armadas.

De hecho, los combates son frecuentes en el este de Ucrania, entre el ejército ucraniano y los separatistas, en los que pareciera una continuación del conflicto que los enfrenta desde el 2014, y que ha dejado como saldo 14.000 muertos. 

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En respuesta a esas supuestas provocaciones Rusia acantonó 110.000 soldados en la frontera de Ucrania en 56 grupos tácticos del tamaño de un batallón, citando los últimos datos de inteligencia de Kiev, de acuerdo con Reuters. 

Al parecer uno de los proyectos de Rusia es el de almacenar armas nucleares en Crimea, sugiere el  ministro de Defensa, Andrii Taran.

Por otro lado, la relación entre Rusia y Estados Unidos se está tensando cada vez más desde el mes pasado. 

Luego de que el presidente estadounidense, Joe Biden, calificara de “asesino” a su homólogo ruso, Vladimir Putin, e impusiera sanciones contra Rusia, se dio lugar a las represalias del gobierno ruso.

“El último ataque contra nuestro país emprendido por la administración Biden, por supuesto, no puede quedar sin respuesta”, dijo un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.  

Y agregó: “Washington, al parecer, no quiere soportar el hecho de que en las nuevas realidades geopolíticas no hay lugar para la dictadura unilateral”. 

Pasando a la acción, el gobierno ruso sancionó a ocho funcionarios estadounidenses, y el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que Moscú cerraría las organizaciones no gubernamentales (ONG) estadounidenses en la Federación Rusa.

No obstante estas fricciones, los dos gobiernos están en conversaciones que los conduzcan a una reunión bilateral, en la que se negocien los puntos en desacuerdo. 

José Hermosa – BLes.com