Florence Widdicombe es una niña de Tooting, al sur de Londres, que descubrió sin querer una oscura trama de esclavitud en el siglo XXI. La niña abrió un paquete de felicitaciones navideñas que sus padres habían comprado en la cadena de supermercados Tesco. Abrió una de ellas, con un gatito con gorro de Papá Noel, y encontró un desesperado mensaje, informa el Daily Mail.

“Somos prisioneros extranjeros en la prisión de Qingpu en Shanghai, China. Obligados a trabajar contra nuestra voluntad. Por favor, ayúdennos y notifíquenselo a una organización de derechos humanos. Usen este enlace para contactar con Peter Humphrey”, decía la nota.

Mensaje oculto en unas felicitaciones navideñas fabricadas en China. (YOUTUBE)
Mensaje oculto en unas felicitaciones navideñas fabricadas en China. (YOUTUBE)

Peter Humphrey es un activista que pasó 9 meses encarcelado junto a su esposa en la cárcel de Qingpu, acusado de cargos que, según él, no fue nunca informado. Humphrey trabajaba en una empresa de investigación de fraude en empresas y según él, su actividad irritó al gobierno chino.

Según Humphrey, desde al menos dos años los presos de esta prisión están obligados a empaquetar tarjetas navideñas que luego son vendidas a la cadena británica Tesco, que a su vez las comercializa con fines benéficas.

Ben, el padre de la niña que encontró el mensaje, pensó al principio que se trataba de una broma, pero tras pensarlo se dio cuenta de que podría tratarse de algo serio y decidió, en efecto, contactar con Peter Humphrey.

Según el Daily Mail, la compañía se manifestado horrorizada y ha anunciado el cese de la actividad con la factoría china que fabrica sus tarjetas navideñas, aunque especificó que no tienen constancia alguna de que se use mano de obra reclusa para confeccionarlas.

Fuente: 20 minutos.

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