Redacción BLes – Una de los dos fotógrafos que captaron las imágenes del video más viral de la historia de National Geographic, de un oso polar agonizando por el cambio climático hace un año, admite que es falsa. Ella misma lo escribe en un artículo publicado en la misma revista que en su día se difundió.

Cristina Mittermeier, uno de los fotógrafos que captaron las imágenes de un oso polar emaciado y moribundo “a consecuencia del cambio climático” para la prestigiosa revista National Geographic, reconoció que “habían perdido control de la narrativa”

Mittermeier explicó cómo surgió el engaño sobre el cambio climático en un artículo titulado “El fotógrafo del hambriento oso polar recuerda lo que salió mal” para el número de agosto de la revista.

La fotógrafa Christina Mitermeier

Ella y su equipo estaban buscando imágenes que ilustraran las potenciales consecuencias del cambio climático. Buscaban un ejemplo de lo que podría ocurrir hipotéticamente en el futuro de continuar con las emistiones de CO2 que supuestamente son la causa principal, en la fauna.

La profesional admitió que las imágenes del oso polar huesudo y demacrado pretendían hacer sonar una alarma sobre el cambio climático, aunque se queja de que la gente tomó la imagen “literalmente”, como si ya estuviera sucediendo, nadie les sacó de ese error hasta ahora. 

El fotógrafo Paul Nicklen y yo tenemos la misión de capturar imágenes que comuniquen la urgencia del cambio climático. Documentar sus efectos en la vida silvestre no ha sido fácil“, escribió. “Con esta imagen, pensamos que habíamos encontrado una manera de ayudar a las personas a imaginar cómo sería el futuro del cambio climático. Fuimos quizás ingenuos. La imagen se volvió viral, y la gente la tomó literalmente“.

“Quizás cometimos un error al no contar la historia completa: que estábamos buscando una imagen que predijera el futuro y que no sabíamos qué le había sucedido a este oso polar en particular”, agregó.

La foto de este oso agonizando por el cambio climático se hizo viral el agosto pasado.

¿Por qué hay tanto interés en documentar el cambio climático?

La narrativa sobre el cambio climático está siendo cada vez más cuestionada, la enorme campaña de “concientización” que llevan a cabo los gobiernos de todo el mundo a través de los tratados internacionales como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París contrasta con la opinión de miles de científicos expertos en clima que afirman que no se está contando toda la verdad. 

Se ha estado afirmando en casi todos los foros políticos, económicos y sociales a nivel internacional que hay un consenso casi total en el comunidad científica en la afirmación de que hay un cambio climático que pone en peligro la vida en el planeta y de que el hombre es la causa de este desastre. 

John Cook, de la Universidad de Queensland afirmó que el 97% de los científicos estaban de acuerdo en que el cambio climático existe y es atribuible a la acción humana. 

Bueno, parece que eso no es cierto… 

En Australia, cinco climatólogos han examinado los 11.944 estudios climatológicos examinados por Cook y solo 41 de ellos declararon explicitamente que el cambio climático tiene su origen en la actividad humana, lo que supone el 0,3%. 

De 41.944 estudios climatológicos solo 41 culpan a la acción humana del cambio climático

Es sorprendente que cualquier revista haya publicado un documento que alega 97% de consenso sobre el clima cuando en el análisis de los propios autores el verdadero consenso estaba muy por debajo del 1%“, dijo el Dr. David Legates, profesor de geología en la Universidad de Delaware, el autor principal del estudio.

De hecho, la Sociedad Geológica de Australia aun no se ha posicionado acerca de este tema por la enorme discrepancia de opiniones que hay al respecto en su seno. 

Como casi siempre que se busca la explicación de una actitud que desafía a la lógica racional, lo que encontramos detrás son intereses económicos o ansias de poder, en el caso del cambio climático están ambas. 

Ante esta campaña de desinformación en nombre de la ciencia, 31.487 científicos estadounidenses, 9.029 de los cuales tienen estudios de postgrado, firmaron una petición conjunta denunciando la falsedad de la afirmación acerca del cambio climático. 

“El propósito del Proyecto de Petición es demostrar que la afirmación de la comunidad científica presenta un abrumador “consenso” a favor de la hipótesis del calentamiento global causado por los humanos y el consiguiente daño climatológico es incorrecto. No existe tal consenso en la comunidad científica. Como lo indica el texto de la petición y la lista de signatarios, un gran número de científicos estadounidenses rechazan esta hipótesis“, denunciaron. 

El CO2 no es un contaminante tóxico, es un gas natural

De hecho no solo el CO2 no es un problema, sino que es clave para la vida en el planeta y lo que las plantas de manera natural exhalan por la noche como parte de la fotosíntesis y lo que respiran durante el día, momento en el que liberan oxígeno. 

El dióxido de carbono atmosférico no es un contaminante. Es un componente no tóxico, no irritante y natural de la atmósfera. Los estudios a largo plazo de enriquecimiento de CO2 confirman los hallazgos de experimentos a más corto plazo, que demuestran numerosos efectos de elevación del crecimiento, conservación del agua y alivio del estrés del CO2 atmosférico elevado en plantas que crecen tanto en ecosistemas terrestres como acuáticos.

Es tan vital para la vida de las plantas, sobre todo, que se venden generadores de CO2 para poner dentro de los invernaderos para estimular el crecimiento vegetativo de los cultivos. 

Captura de pantalla de una empresa española que vende estas máquinas productoras de CO2.

La campaña de desinformación

Todos los gobiernos y organismos internacionales alertan del problema de las emisiones de CO2 a la atmósfera y de cómo debemos reducirlas. Aparentemente parece que esto va en contra de los intereses de las grandes empresas e industrias por lo que recaba muchas simpatías a priori entre la población. 

Nadie va a pensar que alguien inventaría una historia que perjudica a sus intereses económicos. Esto unido a la enorme campaña mediática que lo acompaña, logran formar en la mente de la gente la idea de que una gran amenaza se cierne sobre la humanidad a la que, todos unidos, tenemos que combatir de frente. 

Así que ya tenemos el problema, el cambio climático. Tenemos la causa, las emisiones de CO2. Aquí viene la solución, sin dañar la economía mundial, los impuestos a las emisiones de este “peligroso” gas

El negocio del CO2 

Amparado por la Naciones Unidas, el protocolo de Kioto y ahora el Tratado de París lograron poner de acuerdo a la mayoría de países para crear un sistema que establece unos límites a las emisiones que “científicamente” se consideran sostenibles a nivel mundial. 

Sobre esta cifra, se marcan objetivos que cada estado debe cumplir, en el seno de cada estado las empresas reciben su objetivo individual proporcional a su producción. 

Si una empresa incumple su objetivo de emisiones, debe pagar en proporción a ese exceso. Sin embargo, si emite menos del mínimo establecido recibe una bonificación. 

Aquí viene el quid de la cuestión, las empresas que cumplen con sus objetivos, pueden vender esas bonificaciones a otras empresas que no hayan logrado cumplir con sus objetivos de emisiones. 

Pero, ¿quién paga esas bonificaciones, de dónde sale el dinero? Pues de los impuestos de los ciudadanos de los estados que han suscrito el Acuerdo de París sobre cambio climático. 

Y, ¿dónde se venden esas bonificaciones o bonos? Pues en un mercado que fluctúa y funciona igual que la bolsa, es decir, según la oferta y la demanda. 

Las emisiones de bióxido de carbono, CO2 se convierten en un negocio especulativo millonario en el que las empresas del primer mundo venden sus bonificaciones a las empresas del tercer mundo, de esta manera estableciendo una relación de esclavitud eterna, en nombre del bien del planeta. 

Y los ciudadanos de todos los estados suscritos al acuerdo pagan doble, porque de los precios que estos bonos alcanzan en el mercado especulativo del carbono dependen los precios de los combustibles y la energía. 

Los precios de la luz se disparan tras multiplicarse por tres la cotización del CO2

Actualmente existen mercados de emisiones que operan en distintos países y que afectan a diferentes gases”.

“La Unión Europea puso en marcha el 1 de enero de 2005 el mercado de CO2 más ambicioso hasta la fecha. Cubre, en los 27 Estados miembros, las emisiones de CO2 de las siguientes actividades: centrales térmicas, cogeneración, otras instalaciones de combustión de potencia térmica superior a 20MW (calderas, motores, compresores…), refinerías, coquerías, siderurgia, cemento, cerámica, vidrio y papeleras“, explica el Ministerio de Transición Ecológica de España en su web. 

El negocio es redondo, para unos pocos, claro. 

Lord Christopher Monckton en 2014, miembro de El Panel Internacional No Gubernamental sobre Cambio Climático (NIPCC) explicó en detalle las diversas metodologías de la propaganda del calentamiento global, el engaño y el miedo que usa el gobierno para engañar al público y hacerle creer las mentiras, y cómo manipulan los datos para cumplir con su agenda.

El Panel Internacional No Gubernamental sobre Cambio Climático (NIPCC) es una red internacional de científicos del clima patrocinada por tres organizaciones sin fines de lucro: el Centro para el Estudio del Dióxido de Carbono y Cambio Global , el Proyecto de Política Ambiental y Científica (SEPP) y el Instituto Heartland . Se convocó en 2013 para proporcionar una revisión independiente de los informes producidos por el IPCC de las Naciones Unidas.

Sandra Flores – BLes

Categorías: Mundo

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