Los militares de Guinea tomaron el poder del país y derrocaron al presidente socialista Alpha Condé, quién está sospechado de múltiples casos de corrupción y buscaba cambiar la constitución para poder presentarse a mandatos indefinidamente.

Este domingo 5 de septiembre Guinea amaneció con aires de guerra y violencia, y desde alrededor de las 8 de la mañana (hora local) que se registraron disparos en la zona de Kaloum, dónde se encuentran la mayoría de edificios e instituciones del gobierno. Además, se pudo ver una fuerte presencia militar en la capital del país, Conakry.

Según medios locales, desde su arribo a la capital los militares no pararon de advertir a la población que no salga de sus casas hasta nuevo aviso.

Esto mismo hicieron las embajadas internacionales de Malasia, Reino Unido y Francia, que emitieron inmediatamente alertas para sus ciudadanos en la capital del país.

A su vez, el medio Guinea360News reportó temprano la toma por parte de los militares de todas las principales vías de acceso al área metropolitana de la capital, sellando finalmente al gobierno y anunciando lo que estaba por venir.

Y así fue. Minutos después del reporte, fue anunciada la toma del Palacio Presidencial y el arresto con detención militar del presidente Alpha Condé, del partido Asamblea del Pueblo Guineano, de izquierda socialista y perteneciente a la Internacional Socialista.

Todos estos hechos fueron detallados en una declaración de quién rápidamente fue proclamado como nuevo jefe de Estado, el teniente coronel Mamady Doumbouya, del Grupo de Fuerzas Especiales. Doumbouya, a diferencia de otros militares que hicieron golpes de Estado en otros países africanos, toma parte de la acción frecuentemente y está fuertemente preparado para la estrategia por su formación de élite.

Doumbouya no solo tuvo formación de élite en el Grupo de Fuerzas Especiales nacional, sino que hasta 2018 también fue entrenado por la Legión Extranjera Francesa en la Escuela de Guerra del país europeo.

Su primer acción de gobierno tras la toma de los edificios clave para el control gubernamental y Estatal fue anunciar la disolución de las instituciones de gobierno, el cierre de las fronteras del país y la suspensión de la constitución.

Tras esto, confirmó el establecimiento del Comité Nacional de Reconciliación y Desarrollo de Guinea, el cuál él mismo presidirá. También se proclamó Presidente de la Nación de facto (dictador) y también Primer Ministro, ocupando los 3 cargos clave para el entrante gobierno.

Como era de esperar, pocas horas después del fin del discurso de Doumbouya ante la televisión nacional, las reacciones internacionales llegaron, comenzando por el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres:

“Estoy siguiendo personalmente la situación de Guinea desde cerca. Condeno fuertemente cualquier toma del gobierno por la fuerza de las armas y llamo a una liberación inmediata del Presidente Alpha Condé”.

Antonio Guterres, SG de la ONU, en Twitter.

El Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, se sumó a los dichos de Guterres, algo que también hizo la Unión Africana que emitió pronto un comunicado similar, pero llamando también a una reunión de emergencia.

Hoy, lunes 6 de septiembre, alrededor del mediodía en Guinea, Doumbouya volvió a hacer declaraciones, esta vez comunicando la reapertura de las fronteras, la liberación de todos los presos políticos (opositores a Condé arrestados por protestar) y una sorprendente reunión de diálogo con los ex-ministros del gobierno del ahora ex-presidente.

Foto revelada del encuentro entre militares y ex-ministros.

Además, anunció que respetarán los contratos privados de las empresas mineras internacionales y que los miembros del antiguo gobierno deberán entregar sus documentos y vehículos, además de que no podrán salir del país mientras dure el gobierno de transición, que aún no fijo fechas de elecciones.

Guinea atraviesa una crisis política ya que el Tribunal Constitucional, controlado por el oficialismo, no está impidiendo los avances de Condé sobre la Constitución, a la cuál busca cambiar para poder presentarse a mandatos indefinidamente. En las últimas elecciones, llevadas a cabo en octubre del 2020, ganó con casi un 60%, pero las sospechas de fraude no tardaron en surgir.

También muchos casos de corrupción recaen sobre su gobierno y las políticas económicas socialistas no están trayendo buenos resultados a las finanzas nacionales ni a la economía local.

Fuente: Derechadiario.com.ar