En medio del show mediático montado en EE. UU. por la creciente delincuencia y saqueoslas manifestaciones Hong Kong están en un punto crítico. 

Frente al avance de China sobre la autonomía de Hong Kong, miles de personas se han manifestado en la ciudad, donde la policía, que ahora se encuentra bajo órdenes del gobierno chino, ha reprimido brutalmente a la gente que pedía la defensa de sus libertades. 

La jefa del gobierno de Hong Kong (cargo asignado por China), Carrie Lam, ha dejado de responder a los pedidos de la población, y estas últimas semanas ha dejado de ocultar o disfrazar su afinidad al gobierno de Beijing y ha acatado sus órdenes de manera directa.

China aprovechó la distracción de las principales potencias del mundo con la pandemia de COVID-19 para finalmente cumplir uno de sus sueños más preciados; incorporar a la prospera y libre ciudad de Hong Kong a su territorio nacional.

Debido a un pacto firmado entre el Reino Unido y el Partido Comunista Chino, Hong Kong sería entregada a China para el año 2047; esto lo hizo el gobierno británico con la esperanza de que para entonces China haya avanzado hacia una democracia liberal o por lo menos a una federación como Rusia. No pudieron estar más equivocados, y desde entonces el gobierno chino no deja pasar oportunidad para avanzar sobre la ciudad autónoma.

La semana pasada, el Congreso Popular de China pasó una ley por unanimidad que legislará sobre el territorio hongkonés, y obligará a esta pequeña ciudad a acatar las leyes de seguridad de China. Según el gobierno de Trump, la implementación de esta ley marcará el fin de la autonomía de Hong Kong, 27 años antes de lo pactado.

Pocos medios hablan de esto ya que desde la aprobación de la ley, Estados Unidos ha sido el centro de atención con las protestas violentas impulsadas por grupos comunistas como Antifa.

Desde que comenzaron las manifestaciones contra el avance de China sobre la autonomía de Hong Kong, decenas de estudiantes tanto universitarios como escolares han sido arrestados por la policía local; con hasta niños de 12 años detenidos. 

Se calcula que por día cerca de 400 personas son detenidas y la violencia policial es moneda corriente, que ya se ha cobrado unas cuantas vidas en la última semana.

La brutal represión que están llevando a cabo las fuerzas de seguridad contra los manifestantes pacíficos está «respaldada» juridicamente por la prohibición de reuniones de más de 8 personas por el confinamiento, demostrando como se utiliza el coronavirus con fines políticos, tal vez el plan de China todo este tiempo.

Además, hoy se tomó la decisión ejecutiva de extender por dos semanas más el confinamiento, el cual expiraba esta semana.Por otro lado, Carrie Lam acusó a los gobiernos extranjeros de reaccionar a los planes de Beijing con un “doble rasero”, señalando principalmente a la situación de Estados Unidos. 

“Están muy preocupados por su propia seguridad nacional, pero a nuestra (China) seguridad nacional… la miran con cristales tintados”.

Luego de las medidas y declaraciones de los EE.UU. en contra del accionar chino, estos amenazaron al país norteamericano bajo el argumento de que está tomando represalias por “problemas internos e intereses nacionales chinos”.

Zhao Lijiang, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, afirmó falazmente y con un claro objetivo político y opresor que:

“Hong Kong es parte de China, las medidas estadounidenses interfieren gravemente con los asuntos internos de China, dañan las relaciones entre Estados Unidos y China y perjudican a ambas partes. China se opone a todo esto con firmeza”.

Toda esta situación pone también contra las cuerdas al sistema judicial de Hong Kong, que acatando a la nueva ley China, en un futuro cercano tendrá que enviar a sus juzgados un ‘poco’ menos transparentes a muchos manifestantes. Esto era lo que quería el Partido Comunista hace mucho tiempo; poder extraditar a cualquier detractor de la dictadura a sus campos de concentración en el interior de China. Bajo la actual legislación de Hong Kong, un hongkones solo puede ser juzgado en las cortes de Hong Kong, sin importar si el crimen cometido fue destinado contra otro país.

Desde ya que por las protestas y el sin fin de detenidos, hoy los tribunales de Hong Kong están colapsados y con esperas interminables.

El gobierno de Carrie Lam además ha prohibido por primera vez en 31 años la vigilia del 4 de junio, donde se recuerda el aniversario de la represión china de Tiananmen de 1989. 

A pesar de que los grupos pro-democrcia expresaron su fuerte rechazo a esta prohibición, el gobierno argumenta que la cancelación se debe a las restricciones para el distanciamiento social, algo muy poco creíble.

FuenteDerecha Diario