Como primera medida tras su reelección, el presidente avanzará con la expropiación del 100% de Electricidad de Francia (EDF), la distribuidora y productora de electricidad más importante de Francia y la segunda más importante a nivel mundial.

Tan solo dos días después de ser reelecto en las elecciones presidenciales del domingo, el presidente Emmanuel Macron anunció la expropiación total de Electricidad Francesa (EDF, por sus siglas en francés), como una “solución” a la crisis energética provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Esta propuesta ya había sido presentada en el pasado mes de marzo, como parte de la plataforma del entonces candidato a presidente, y ni bien ganó la segunda vuelta contra la derechista Marine Le Pen, que se oponía a la estatización, impulsó esta medida.

“Sobre algunas de las actividades más soberanas, se debe considerar que el Estado debe hacerse cargo del capital, lo que también va con una reforma más amplia del primer electricista francés”, declaró Macron.

EDF se constituyó como la empresa estatal de producción y distribución de electricidad más importante de Francia desde 1946, aprovechando el masivo flujo de dinero desde Estados Unidos en el contexto del Plan Marshall.

Pero desde el año 2004, el presidente Jacques Chirac transformó la empresa en una sociedad anónima en el marco de la liberalización del mercado eléctrico europeo, y a partir del año 2005 fue privatizado el 16,35% del paquete accionario.

Con la privatización parcial de Chirac, el Estado francés conservó el 83,6% del capital social, aunque el sector privado empezó a tener una fuerte injerencia en el día a día de la compañía. Ahora, Macron, que de liberal no tiene nada, propone volver marcha atrás y retomar la estructura de la vieja corporación estatal sin ninguna participación del sector privado.

Las razones presentadas para la estatización

La gigante eléctrica EDF concentra la mayor parte de sus actividades en el desarrollo y la administración de la energía nuclear francesa, la más importante de Europa, y por lo tanto está en la mira de las políticas energéticas de los sucesivos Gobiernos.

La administración de Macron llevó a cabo una intensa regulación sobre los precios para la distribución de energía eléctrica desde EDF, dada la enorme presión del Estado en la cartera accionaria. Estas medidas destruyeron los balances contables de la empresa y la condujeron a importantes desequilibrios financieros.

Aún así, el problema energético de Macron para “relanzar la energía nuclear” supondría deteriorar aún más las finanzas de la empresa, algo que encontraría una fuerte reacción de la cartera privada de accionistas.

Esta es la principal razón por la cual el mandatario impulsa la estatización total, siendo que todos los costos financieros de sus políticas serán rescatados por el propio Estado francés, o sea por los contribuyentes franceses.

El programa energético de Macron, el llamado plan “Marie Curie”, prevé la construcción de hasta 20 nuevos reactores nucleares en todo el país, de los cuales la mitad estarían activos a partir de 2031 y la segunda mitad a partir de 2036. Todo esto iba a hacerse con una fuerte iniciativa privada, pero ahora se hará 100% con inversiones del Estado.

Fuente: La Derecha Diario

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