El gobierno francés pasará a controlar la totalidad de EDF y monopolizará la producción energética. Alemania sigue sus pasos.

Ante la crisis energética que vive Europa por apostar a las energías verdes mientras dependían del gas ruso, el presidente Emmanuel Macron decidió avanzar en la nacionalización total de Electricité de France (EDF), la principal empresa de generación de electricidad en el país.

La primera ministra Elisabeth Borne aseguró que el Estado pasará a monopolizar la producción de energía, enfocándose en la generación en base a gas y a reactores nucleares, después de que el Parlamento Europeo avalara la clasificación de estas dos fuentes como energías sostenibles.

El canciller alemán Olaf Scholz analiza seguir el mismo camino que Macron con la estatización de Uniper, la empresa de energía que se convirtió en los últimos años en el mayor comprador de gas ruso de Alemania.

Macron y Scholz juegan en equipo: mientras Francia promueve la energía nuclear en la Unión Europa, Alemania consiguió que el gas sea considerado un recurso “verde”, estrategia que se concretó la semana pasada con una nueva ley que se aprobó en el Parlamento Europeo.

El 84% del paquete accionario de la EDF ya está en manos estatales, pero dada la privatización del año 2005 en manos del el presidente Jacques Chirac, los accionistas privados tienen un poder de voto especial y tienen una enorme injerencia en la empresa. Ahora, Macron, que de liberal no tiene nada, propone volver marcha atrás y retomar la estructura de la vieja corporación estatalsin ninguna participación del sector privado.

La empresa acumula una deuda de 43.000 millones de euros, gracias a las pésimas políticas energéticas de Francia y del resto de Europa en las últimas décadas. La idea de Macron es estatizar la deuda y financiarla con las arcas del Tesoro nacional.

Borne calificó la medida de “soberana y competitiva” para que la EDF se deshaga de la deuda y pueda tener una mayor espalda para negociar frente a las demandas de Gazprom, la empresa estatal rusa.

“Sobre algunas de las actividades más soberanas, se debe considerar que el Estado debe hacerse cargo del capital, lo que también va con una reforma más amplia del primer electricista francés”, declaró Macron.

La decisión forma parte de una estrategia más amplia por parte de Macron para solucionar el corte de envíos de gas de Rusia a Francia. El gobierno ya llevó a cabo una intensa regulación sobre los precios para la distribución de energía eléctrica desde la EDF. Estas medidas destruyeron los balances contables de la empresa y la condujeron a importantes desequilibrios financieros.

Durante la reciente visita a París del nuevo primer ministro israelí Yair Lapid, el mandatario francés se comprometió a mediar entre Israel y Líbano por el yacimiento marítimo de Karish, en el Mediterráneo, en disputa por los dos países rivales.

Macron busca que el gas de Karish llegue a Europa a través de Egipto y está dispuesto a usar su influencia entre los políticos y empresarios libaneses para destrabar el conflicto. Si logra esta jugada, dejará de comprarle gas a Rusia pero pasará a comprárselo a caudillos árabes.

El programa energético de Macron, el llamado plan “Marie Curie”, prevé la construcción de hasta 20 nuevos reactores nucleares en todo el país. Todo esto iba a hacerse con una fuerte iniciativa privada, pero ahora se hará 100% con inversiones del Estado. Además, de éstos, la mitad estarán activos a partir de 2031 y la segunda mitad a partir de 2036, por lo que Francia necesita una solución más rápida.

Fuente: La Derecha Diario

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