Un número importante de personas se manifiesta, por tercer fin de semana consecutivo, pidiendo el fin de las restricciones impuestas por la situación sanitaria.

Desde ayer, más de medio millón de alemanes tomó las calles, por tercer fin de semana consecutivo, en señal de protesta contra las restricciones impuestas por el Gobierno de Ángela Merkel para contener el avance del coronavirus. El virus afecta a un total de 173.152 personas en Alemania y ya dejó 7824 muertos en el país.

El país bávaro es uno de los más exitosos en la lucha contra el covid-19 por su bajo número de fallecidos. El origen de las protestas tiene un trasfondo político y social, lo que llevó a un aumento en número e importancia de éstas semana a semana. Ayer, las manifestaciones se llevaron a cabo en ciudades como Berlín, Múnich, Dortmund o Stuttgart. En la capital se concentraron decenas de miles de personas en los puntos más emblemáticos.

En Stuttgart, donde la semana pasada los participantes desoyeron las reglas de distanciamiento social y no llevaban llevaban mascarillas, se concentraron miles de personas. El número de manifestantes entre ayer y hoy supera los 500 mil, según el diario Wirtschafts Nachrichten.

Las medidas restrictivas a las libertades individuales despertaron movimientos de protesta desde distintas fuentes ideológicas en todo el país. Sin embargo, quienes se oponen a las manifestaciones, como los simpatizantes del Partido Verde Alemán, acusan a la “extrema derecha”, como le llaman a Alternativa para Alemania, de estar detrás del descontento social.

Uno de los principales focos opositores se autodenomina ‘Resistencia 2020’ y está liderado por un abogado del este de Leipzig y un médico del sudoeste de Alemania. Ambos cuestionan las estadísticas oficiales del virus y critican a una clase política que tildan de “elitista”. Otro grupo, llamado ‘Compacto’, se define a sí mismo como la “espada afilada contra la propaganda imperial”. “¿Por qué no nos dice la verdad, señora Merkel? ¿Cómo es que estamos perdiendo nuestra libertad, trabajo y salud?” se pregunta ‘Compacto’ en su página web.

Los medios alemanes acusan a Rusia de estar detrás de una campaña de desinformación que está estimulando a los manifestantes, aunque no han dado pruebas de sus denuncias. Un número importante de protestantes perdió su empleo por la pandemia y las restricciones impuestas por Merkel.

Éxito sanitario

Tras lograr, con éxito, ser uno de los países con menor tasa de mortalidad del mundo, Merkel cedió la semana pasada a la presión de algunos de los primeros ministros regionales de Alemania y aceptó una reapertura gradual de escuelas, tiendas y restaurantes e incluso la Bundesliga, la liga de fútbol del país, que disputó varios partidos este fin de semana a puertas cerradas.

Merkel, con un tono preocupado, advirtió repetidas veces sobre una segunda ola de infecciones. Un ligero aumento del número de contagios esta semana encendió las alarmas en el Gobierno democristiano, que lleva 14 años en el poder.

La mayoría de los alemanes aprueba la gestión de la crisis de Merkel. Las encuestas muestran que el apoyo a su alianza CDU/CSU aumentó al 40%. Una encuesta publicada el jueves en Der Spiegel mostró que el 56% de la población respalda las medidas de cierre actuales. En las últimas elecciones, el oficialismo cosechó un modesto 32% de los votos.

La jornada de protestas no es un hecho aislado en Alemania, ya que se suma a una serie de manifestaciones que tuvieron lugar en España, así como en varias ciudades de Suiza e Italia. La población europea muestra, con cada vez más frecuencia, signos de rebelión ante el statu quo.

Fuente: Alt Media.

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