El creador de Wikileaks tiene 14 días para apelar la decisión, pero sin posibilidades de prosperar. “Es un día negro para la libertad de prensa y la democracia británica”, señaló el sitio web.

Después de que la Justicia británica aprobara la extradición de Julian Assange a Estados Unidos, el gobierno de Boris Johnson le dio luz verde a la medida, y el australiano deberá enfrentar los cargos por haber filtrado información confidencial del gobierno en Washington.

El creador de Wikileaks tiene 14 días para presentar su apelación pero no se espera que vaya a tener un resultado favorable. Assange, quien hostigó tanto a Obama como a Bush publicando evidencia de crímenes de guerra, corrupción y asesinato de disidentes políticos, es uno de los mayores enemigos del establishment norteamericano.

La Justicia de Estados Unidos espera juzgar a Assange por la difusión de más de 700.000 documentos clasificados sobre actividades diplomáticas y militares estadounidenses, que en particular revelaron atrocidades cometidas por el Ejército norteamericano en las guerras de Irak y Afganistán.

La decisión de Londres fue tomada por la ministra del Interior, Priti Patel, casi dos meses después de que un juez del tribunal británico emitiera el 20 de abril una orden de entrega del australiano.

“En virtud de la Ley de Extradición de 2003, la ministra del Interior firmó la orden de extradición al no encontrar argumentos para prohibir que se emita la orden“, indicó un vocero de esa cartera.

Assange se encuentra recluido en la cárcel de alta seguridad londinense de Belmash desde su detención en abril de 2019 por la Policía británica en la embajada de Ecuador en Londres, después de que el entonces presidente Lenín Moreno le retirase la protección que le había concedido su predecesor Rafael Correa.

Violando las condiciones de su libertad condicional en el Reino Unido, el fundador de WikiLeaks se había refugiado en la legación ecuatoriana en 2012, cuando se lo quería extraditar a Suecia. En ese momento, la Policía sueca había pedido su extradición para juzgarlo allí por un cargo de abuso sexual, que después fue abandonado, ya que eran alegaciones falsas.

Según el propio Assange, Obama en 2012 había llegado a un acuerdo con el gobierno sueco para que al llegar a Estocolmo, la justicia de allí lo extradite a Estados Unidos, y por eso inmediatamente pidió asilo en la Embajada ecuatoriana.

En 2018, Donald Trump había intentado llegar a un acuerdo con Assange. Según fuentes cercanas al ex presidente, el republicano le ofreció otorgarle un perdón presidencial si el periodista le informaba cuál había sido la fuente de WikiLeaks para publicar los mails hackeados de Hillary Clinton.

Trump quería que Assange aclare ante la Justicia que había sido él quien hackeó los servidores de la ex secretaria de Estado y no su equipo de campaña en colusión con Rusia, el argumento que esgrimía el fiscal especial Robert Muller en ese momento.

La declaración de Assange podría haber ayudado a cerrar rápidamente el caso y, si bien Assange habría admitido otro delito más, el indulto lo habría eximido de cualquier pena. Assange se negó rotundamente, asegurando que no confiaría en ningún gobernante estadounidense.

En ese momento, Trump habría hablado con Lenín Moreno, por entonces presidente de Ecuador, para que le revoquen su asilo y pueda ser arrestado en la Embajada de Ecuador en Londres, lo cual finalmente ocurrió un 19 de abril del 2019.

De ser hallado culpable, Assange ahora podría ser condenado a un total de 175 años de cárcel, en un caso que organizaciones de defensa de los derechos humanos denuncian como un ataque a la libertad de prensa.

La Justicia norteamericana quiere juzgarlo por difundir mediante la página WikiLeaks a partir de 2010 más de 700.000 documentos secretos sobre las actividades diplomáticas y militares estadounidenses, en particular en Irak y Afganistán. Entre esos documentos figuraba un video que mostraba a civiles, entre ellos dos periodistas de la agencia Reuters, asesinados por disparos de un helicóptero de combate estadounidense en Irak en julio de 2007.

Washington logró convencer a los ingleses de la extradición prometiendo que no sería encarcelado en la prisión de alta seguridad ADX de Florence (Colorado) o en la cárcel de Guantánamo, donde están detenidos, en aislamiento total, miembros de organizaciones terroristas como Al Qaeda e ISIS.

Su abogada, Stella Moris, dice que desconfía y descree completamente de esta “promesa”, y ha pedido que se ponga por escrito, algo que no ha ocurrido todavía. Es claro que Biden quiere que Assange esté recluido completamente y no pueda hablar con la prensa, algo que podría hacer si es enviado a una cárcel común.

Fuente: La Derecha Diario

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