Suecia no aparece mucho en las noticias actualmente. Hay una razón.

Más de 100.000 personas inundaron las calles de Francia durante el fin de semana y múltiples centros de vacunación contra la COVID fueron objeto de vandalismo, a medida que crecía la oposición a la estrategia más reciente del gobierno contra la pandemia. En la última encarnación de los confinamientos por parte del presidente Emmanuel Macron, los funcionarios del gobierno han decretado que las personas no vacunadas ya no podrán entrar en cafés, restaurantes, teatros, transporte público y más.

No hace falta decir que la gente no estaba contenta.

El enfoque de Francia es único, pero es sólo uno de los muchos países de todo el mundo que imponen nuevas restricciones a medida que crece el temor a una nueva variante de COVID-19. Las recientes restricciones de Australia han sometido a la mitad del país a un estricto bloqueo -a pesar de que un récord de 82.000 pruebas había identificado sólo 111 nuevos casos de coronavirus-, mientras que los restaurantes de Portugal están luchando por sobrevivir en medio de las nuevas restricciones impuestas.

Un país que no es noticia es Suecia.

Suecia, por supuesto, fue criticada en 2020 por renunciar a un confinamiento estricto. The Guardian calificó su enfoque como “una catástrofe” en potencia, mientras que CBS News dijo que Suecia se había convertido en “un ejemplo de cómo no manejar el COVID-19”.

A pesar de estas críticas, el enfoque de laissez-faire de Suecia ante la pandemia continúa hoy en día. En contraste con sus vecinos europeos, Suecia está recibiendo a los turistas. Los negocios y las escuelas están abiertos sin muchas restricciones. Y en lo que respecta a las mascarillas, no sólo no hay ningún mandato en vigor, sino que las autoridades sanitarias suecas ni siquiera las recomiendan.

¿Cuáles son los resultados de la tan burlada política sueca de laissez-faire? Los números muestran que el promedio móvil de 7 días de muertes por COVID de ayer fue de cero (ver más abajo). Es decir, nada. Y ha estado en cero desde hace una semana.

Incluso hace un año, estaba claro que las afirmaciones hiperbólicas sobre “la catástrofe sueca” eran falsas; sólo hay que preguntarle a Elon Musk (ver también: aquí, aquí y aquí). Pero un año después, las pruebas son abrumadoras de que Suecia acertó con la pandemia en su mayoría. La tasa de mortalidad general de Suecia en 2020 fue inferior a la de la mayor parte de Europa y su economía sufrió mucho menos. Mientras tanto, hoy Suecia es más libre y saludable que prácticamente cualquier otro país de Europa.

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Mientras gran parte del mundo sigue sumido en el miedo y las naciones conciben nuevas restricciones para recortar las libertades básicas, Suecia sigue siendo un recordatorio vital y brillante de que hay un camino mejor.

Jon Miltimore – Fee.org.es

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