La decisión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de iniciar una guerra en Ucrania para evitar que este país se convierta en uno de los socios de la Unión Europea y la OTAN le ha granjeado a este antiguo oficial de la KGB -el servicio de seguridad de la antigua Unión Soviética- numerosos enemigos.

La seguridad de Putin es primordial, un asunto de estado para los rusos. Cualquier precaución que se tome para garantizar su integridad es poca: desde su vigilancia las 24 horas del días hasta la supervisión de todo alimento o bebida que vaya a tomar, según explican en un artículo de la BBC.

Entre los múltiples servicios de seguridad existentes, hay uno que está dedicado exclusivamente a proteger a Putin y su familia: el Servicio de Seguridad Presidencial de Rusia. Este grupo especial depende del Servicio Federal de Protección de Rusia (FSO) y también protege a otros funcionarios de alto rango.

Es fácil reconocerlos a simple vista: son los hombres vestidos de negro con auriculares en las orejas que le hacen sombra al presidente día y noche.

Según el medio estatal Russia Beyond, cuando estos agentes lo acompañan en actividades al exterior, se organizan en cuatro círculos. El círculo más cercano está compuesto por sus guardaespaldas personales.

El segundo círculo está integrado por guardias que pasan desapercibidos entre el público. El tercero, rodea el perímetro de la multitud, prohibiendo el paso a personas sospechosas. El último circulo de seguridad lo conforman francotiradores situados en los techos de los edificios.

“Putin se suele trasladar con una caravana masiva”

Este servicio de seguridad es apoyado por la “Guardia Nacional de Rusia”- Rosgvardia-, dirigida por Viktor Zolotov, un antiguo guardaespaldas de Putin. En los últimos años, la Rosgvardia, independiente de las Fuerzas Armadas, ha aumentado en alrededor de 400.000 los efectivos que forman parte de esta fuerza de seguridad cuya misión oficial es asegurar las fronteras, combatir el terrorismo y proteger el orden público, entre otras.

Mark Galeotti, experto en seguridad rusa y director de la consultora especializada Mayak Intelligence, ha explicado a en BBC Mundo que Putin “se suele trasladar con una caravana masiva, con motociclistas, muchos autos grandes negros, camiones, etc. Para este tramo, se bloquea cualquier dron que pueda haber en el espacio aéreo y se detiene el tráfico”.

“Ya no viaja por el país y su aparición en eventos públicos es bastante inusual. Los guardias de seguridad son de las pocas personas con las que Putin tiene una relación personal”, añade.

Prueban y supervisan lo que comen

Otro asuntos con el que extrema la precaución es con la comida. Cuenta con un catador personal que prueba todo lo que el mandatario va a ingerir, además de que sus guardaespaldas supervisan lo que se cocina.

“Es parte de un estilo que más se acerca a un monarca medieval que a un presidente moderno”, le dice a BBC Mundo. Cuando viaja fuera de Rusia, estas precauciones son mayores: “Se llevan toda la comida y bebida que él va a consumir. Así, por ejemplo, si hay un brindis oficial con champaña, él toma de la botella que su equipo le trae, no de la del resto”, asegura Galeotti.

Otra de las medidas que buscan protegerlo es el bloqueo de los teléfonos móviles. El mismo Putin ha confesado que no usa estos aparatos y que si quería hablar con alguien dispone de una línea oficial de máxima seguridad para hacerlo.

Medidas adicionales por el coronavirus

En la actualidad, el acceso a Vladimir Putin es extremadamente limitado. A esta situación ha contribuido en buena medida la pandemia del coronavirus. Un ejemplo de ello lo pudimos ver hace poco tiempo, en la reunión con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien debió sentarse en el otro extremo de una larga mesa.

Según el servicio ruso de la BBC, entre las medidas que se han implementado durante este período se encuentran: una cuarentena obligatoria de dos semanas a cualquier persona que quiera verlo; riguroso régimen de control médico, que incluye periódicos test PCR, para todos quienes lo rodean; y la reducción casi total de su asistencia a eventos públicos.

En una entrevista con el programa Today de BBC Radio 4, el general estadounidense James Clapper, con pasado en la CIA, confirmó que Putin ha estado aislado: “Putin ha estado en gran medida aislado, particularmente en los últimos dos años con la pandemia, y lo que agrava es el hecho de que tiene muy pocas personas que realmente tienen acceso a él, lo que hace que sea muy difícil recopilar inteligencia en la que tienes fe y confianza”.

Fuente: 20 Minutos

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