Las autoridades europeas reunidas en Bruselas acordaron un nuevo aumento de “impuestos verdes” a pesar de que se atraviesa la peor crisis energética en décadas. Los costos serán trasladados a los consumidores finales, que ya deben soportar las tarifas más altas de la historia.

De manera completamente insólita y contradiciendo lo que cabría esperar por sentido común, las autoridades de la Unión Europea (UE) resolvieron un nuevo aumento de los impuestos catalogados como “verdes” para las empresas eléctricas y las proveedoras de combustible.

Como ocurrió en algunos países, entre ellos la Argentina bajo el mandato kirchnerista, la UE pretende aplicar un impuesto para los “beneficios extraordinarios” devenidos del alza en los precios de la energía y los combustibles en el mercado internacional.

Los nuevos recargos aún no están establecidos con alícuotas específicas, pero afectarán a la industria del petróleo, el gas natural, el carbón, las centrales de producción y distribución de electricidad, y las refinerías.

Formalmente, el objetivo plasmado en el documento de Bruselas pretende generar una “redistribución de ingresos” adquiriendo mayores recursos tributarios a partir de los impuestos a los beneficios empresariales, y con los márgenes recaudados financiar políticas sociales de índole populista y socialista.

Sin embargo, la aplicación de este tipo de impuestos sobre las empresas desalienta la producción y la distribución de la energía, en un momento especialmente crítico para la Unión Europea. Además, se genera un fuerte incentivo para trasladar los costos a los consumidores finales.

A partir de ahora, la oferta energética para la UE no solamente se verá reprimida por la interrupción del suministro proveniente de Rusia, sino que también se añadirá una represión adicional y autoimpuesta.

Eventualmente, la UE también estudia la posibilidad de imponer precios máximos sobre las tarifas de electricidad y gas. En conjunto, las medidas provocan un fuerte peligro por desabastecimiento, ya que se imponen regulaciones distorsivas en todos los frentes del mercado energético.

En lugar de alentar la generación de energía en un momento dramático para el abastecimiento europeo, o incluso fomentar desgravaciones tributarias sobre energías renovables o “verdes”, la UE prioriza un objetivo estrictamente recaudatorio para poder costear políticas socialistas y redistribucionistas

Fuente: derechadiario.com.ar

 

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.