Isabel Díaz Ayuso, quien aplastó en las urnas al podemita Pablo Iglesias, enfocó su alocución contra la utopía de la igualdad que promueve el socialismo

Libertad fue la palabra más destacada en la campaña y el día del triunfo de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de Madrid. De la misma forma, en el momento que asumió el Gobierno dejó en claro que esa libertad va de la mano de la responsabilidad, no del victimismo y las cuotas. Tampoco tiene que ver con descartar a seres humanos inocentes.

La presidente de la Comunidad de Madrid, quien aplastó en las urnas al dirigente podemita Pablo Iglesias, destacó cómo la promoción de prácticas como el aborto y la eutanasia forman parte del descarte propuesto por la izquierda cuando algo les sobra.

Si bien considera que el aborto debe seguir siendo legal y «seguro», también explicó que presentarse como la última opción, no deshumanizando a la persona como un objeto desechable. Al mismo tiempo, Díaz Ayuso  asegura que nadie se arrepiente de ser madre, en cambio son muchas que se arrepienten de haber abortado a sus hijos.

«Yo creo que es mejor que aquellas mujeres tengan la oportunidad para acogerse a la vida y no al aborto, que es discurso fácil que siempre pone la izquierda cada vez que algo les sobra (…) Que molesta, eutanasia, que me molesta el bebé, entonces aborto», reclamó el proceder de la izquierda.

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Una buena economía desincentiva el aborto

La representante de la Comunidad de Madrid en su discurso también apuntó a mejorar las condiciones de vida para que las mujeres no tomen esa decisión. Si bien no lo mencionó, en las últimas elecciones presidenciales de España, los candidatos se enfrentaron a la pregunta respecto a qué hacer ante la crisis poblacional que sufre el país, donde más personas mueren que las que nacen.

Desde que se legalizó el aborto en 1985, más de 2,5 millones de españoles han perdido la vida. Además, el 70 % de las mujeres de 35 años en España no tiene hijos, edad en la cual la fertilidad de la mujer «cae en picada», según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

El vínculo entre la economía y la maternidad postergada se evidencia en el hecho que 9 de cada 10 mujeres que iban a abortar en el 2018 se abstuvieron de hacerlo, pero una vez que recibieron la ayuda necesaria.

Desde la solidaridad privada, 25698 mujeres en situación de vulnerabilidad a causa de su embarazo fueron asistidas por la Fundación RedMadre en el 2018, 7000 más que en el año anterior. El 92,71 % de las mujeres que se acercaron a la mencionada Fundación con la idea de abortar, decidieron tener a sus hijos tras recibir la ayuda que necesitaban.

Contra el lobby LGBT, Ayuso apuntó a tratar a las personas como iguales

En la misma línea de la dignidad de la persona, Díaz Ayuso apuntó contra la instrumentalización de las personas de la comunidad LGBT por parte de la izquierda y el separatismo que conllevan.

Usualmente el término separatismo en España se limita a los nacionalistas de Cataluña y País Vasco. Sin embargo, la narrativa LGBT también lo incluye. Recientemente reclamaron a Díaz Ayuso políticas propias para esta comunidad y ser destacados como tal.

Frente a esto la presidente de Madrid dijo no. Su explicación se enfocó en lo siguiente: argumentó que tanto a heterosexuales como homosexuales, transexuales y bisexuales nos debería preocupar por igual el terrorismo, que los criminales detrás de estos actos estén en prisión y no en curules.

Lo mismo indicó sobre la primera infancia. Al respecto, Díaz Ayuso detalló que no debería estar condicionado a una orientación social, sino que el bienestar de los más pequeños debería ser prioridad de todos.

Y no lo dijo menospreciando a nadie por su condición, sino al contrario tratándolos con la igualdad que alegan exigir.

La nueva izquierda, posterior a la caída del muro de Berlín, parece haber relegado la causa obrera por la transversalidad o interseccionalidad, donde ya no divide a la sociedad en una lucha de clases entre ricos y pobres, burgueses y proletarios, sino donde enfrenta al hombre y la mujer, el homosexual con el heterosexual, el blanco con el negro, indígena, etc.

Es decir, no busca la reconciliación sino la guerra perpetua, pues enfrenta a la persona por características que no eligen ni pueden modificar. Del mismo modo, no fomenta una cultura de movilidad social, donde la persona puede salir adelante, sino donde está previamente condicionada por sus características físicas.

Díaz Ayuso dijo basta a este determinismo, basta a este victimismo, basta a este separatismo.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com