Redacción BLesLa peor tormenta de arena ocurrida durante la última década azotó a la capital de China, Beijing, obligando a suspender 400 vuelos de los dos principales aeropuertos de la ciudad, agravando la ya alta contaminación ambiental que sufren sus habitantes. 

Asimismo, se interrumpió el tráfico urbano y una gran franja del norte del país se vio también afectada por los miles de toneladas de arena que avanzaban desde el desierto de Gobi, y que suelen llegar hasta Japón, según Fox News del 15 de marzo. 

“Este es el tiempo de tormenta de arena más intenso que nuestro país ha visto en 10 años, además de cubrir la zona más amplia”, explicó el Centro Meteorológico Nacional.

“Parece el fin del mundo”, dijo una residente de Beijing, Flora Zou, agregando: “Con este tipo de tiempo, realmente no quiero estar fuera”.

De hecho, los ancianos, los niños y las personas que padecen dificultades respiratorias fueron prevenidos para que permanecieran en sus casas. Quienes salieran deberían usar las protecciones adecuadas para afrontar la difícil situación ambiental. 

Los pronósticos señalan que la arena y el fino polvo podrían perjudicar a unas 12 provincias y regiones desde Xinjiang, en el extremo noroeste, hasta Heilongjiang, en el noreste, alcanzando incluso a la ciudad portuaria de Tianjin, ubicada en la costa oriental del país. 

Le recomendamos:

Si bien las tormentas de arena son frecuentes al inicio de la primavera, también son intensificadas por la deforestación y la erosión del suelo en todo el norte del territorio chino. 

Más aún, el récord de contaminación ambiental de China es el peor de todos, superando sustancialmente a otros países.

En este sentido se refirió el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante la Asamblea General de la ONU del 2020. 

“Los que atacan el excepcional historial ambiental de Estados Unidos ignorando la contaminación desenfrenada de China no están interesados en el medio ambiente”, descargó Trump, el 22 de septiembre. 

Por su parte, el corresponsal de CBC, Canadá, Saša Petricic, destaca que la arena que cubrió a Beijing supera los máximos niveles de contaminación ambiental que habitualmente suelen ser asfixiantes. 

“Después de una semana de contaminación industrial que asfixia los pulmones en Beijing, la capital de China se despierta con un desastre arenoso y anaranjado: una tormenta de arena procedente del desierto de Mongolia que envía los niveles de contaminación del aire por encima de los gráficos, mucho más allá del máximo de 999 en escalas. No inaudito, pero raro”, escribió desde la cuenta de Twitter @sasapetricic.

José Hermosa – BLes.com