La Organización Internacional de Energía Atómica ha sostenido que Irán se niega a brindar explicaciones “técnicamente creíbles” sobre la militarización de su programa nuclear.

La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) afirmó este miércoles que “no puede garantizar que el programa nuclear iraní sea exclusivamente pacífico” debido a que Irán se han negado a brindar explicaciones “técnicamente creíbles” sobre la presencia de partículas de uranio en tres instalaciones no declaradas como nucleares.

La organización expresó que no ha habido “ningún progreso” en la respuesta de las preguntas que elevó a Irán sobre la presencia de material nuclear en dichos sitios. Por ello, ha pedido a la República Islámica que “responda a sus obligaciones legales” lo antes posible.

El argentino Rafael Grossi, director general de la OIEA, expresó que está “cada vez más preocupado de que Irán no haya colaborado con el organismo en las cuestiones de salvaguardias pendientes durante el período que abarca el presente informe y, por lo tanto, de que no se haya avanzado en su solución“.

Se ha reportado que Irán tiene una cantidad de uranio enriquecido 19 veces superior al límite autorizado por el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), firmado por la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia China, Gran Bretaña, Francia y Alemania con Irán en 2015.

Según un informe del OIEA, se estima que las reservas totales iraníes de uranio enriquecido para el 21 de agosto pasado eran de 3.621,3 kilos, lo que supone un incremento de 365,5 kg desde mayo.

A su vez, la OIEA informó a los estados miembro que tiene fundamentos suficientes para creer que Irán tiene aproximadamente 55,6 kg de uranio enriquecido a un 60%. El nivel necesario de uranio enriquecido para ser utilizado en armas nucleares es del 90%, por lo que Irán está más cerca que cualquier otra nación sin proliferación nuclear en tener una bomba atómica activa.

En junio, Teherán decidió desconectar alrededor de 40 cámaras de vigilancia y verificación que había instalado la OIEA en las plantas nucleares. Debido a ello, los inspectores han sostenido que es difícil garantizar la naturaleza pacífica del programa nuclear iraní.

Los iraníes le niegan constantemente a los inspectores cualquier tipo de visitas las instalacines sin previo aviso, ni tampoco les dan acceso a los datos de vigilancia electrónica de la producción de uranio enriquecido.

Por su parte, el régimen de los ayatolá ha sostenido que su programa nuclear es exclusivamente pacífico y que el desarrollo es para promover energía nuclear en su país. Cabe aclarar que Irán ya tiene una planta nuclear en las afueras de Teherán, conocida como Bushehr Nuclear Power Plant (BNPP), y no hubo problemas de la comunidad internacional para que la desarrolle junto a Rusia.

Biden está desesperado por llegar a un nuevo acuerdo con Irán para que frene su programa nuclear. Cabe recordar que Obama había firmado el PAIC, donde el régimen iraní se comprometió a deshacer sus reservas de uranio a cambio de que enormes subsidios a la energía por parte de los Estados Unidos.

El 14 de julio de 2015, Irán y un grupo de países formado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China, además de la Unión Europea, firmaron en Viena un acuerdo que pretendía limitar el programa nuclear iraní para fines pacíficos a cambio del levantamiento de las sanciones impuestas por los Estados Unidos, las Naciones Unidas y otros organismos internacionales sobre Irán, además de una batería de ayudas económicas para los iraníes.

Trump salió de este acuerdo en 2018, cuando se enteró por fuentes de inteligencia israelíes que Irán agarró el dinero que envió Obama y siguió con su programa nuclear, pero en la clandestinidad. Ahora, mientras negocia con Biden, Irán sigue acumulando uranio enriquecido.

Santiago Vera García – derechadiario.com.ar

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