(Redacción Bles) En este período donde todo se está revelando y saliendo a la luz, el tema de la clonación pasó de ser un ‘tabú’ o un secreto a voces, a ser algo promovido y hasta aceptado socialmente, al menos por los miembros de ciertas élites.

Uno de los casos más conocidos es el de la actriz Barbra Streisand, quien en una entrevista concedida este año a la revista Variety comentó naturalmente que pagó 50.000 dólares para obtener dos clones de su mascota favorita, fallecida en 2017.

Streisand reveló que dos de sus tres perros de raza Coton de Tulear eran clones. Específicamente, la revista informó que los perros -Miss Violet y Miss Scarlett- habían sido clonados a partir de células extraídas de la boca y el estómago de la fallecida Samantha, que tenía 14 años cuando murió el año pasado.

Miss Violet y Miss Scarlett “tienen personalidades diferentes“, dijo Streisand a Variety. “Estoy esperando que se hagan mayores para poder ver si tienen sus ojos marrones y su seriedad”.

Barbra Streisand junto a sus dos mascotas clonadas (Variety)

The New York Times se hizo eco de esta noticia, describiendo cómo ha evolucionado la clonación desde “la oveja Dolly” (en 1996) hasta “unas dos docenas de otras especies de mamíferos, incluyendo ganado, ciervos, caballos, conejos, gatos, ratas… y sí, perros”.

Asimismo en enero de este año, se conoció que un grupo de científicos chinos logró engendrar a dos monos idénticos, macacos de cola larga bautizados como ZhongZhong y HuaHua. Los simios nacieron hace ocho y seis semanas, respectivamente, mediante una transferencia nuclear de células somáticas, es decir, a partir de células del tejido de un primate macaco adulto, en un procedimiento llevado a cabo en el Instituto de Neurociencia de la Academia China de Ciencias en Shanghái (China).

De esta forma ya está saliendo a la luz cómo la clonación se ha desarrollado silenciosamente en laboratorios científicos en los últimos 20 años, y está abriendo la puerta a la clonación humana, que se podrá convertir en realidad en un futuro cercano.

Esta situación no es sorprendente –aunque sí inquietante- dado que múltiples denunciantes afirman que la clonación humana se desarrolló en la década de 1970 en proyectos militares altamente clasificados, de acuerdo a lo que informa el medio alternativo Exopolitics.

Otros denunciantes más recientes que se han presentado para afirmar que la clonación humana ha existido durante décadas en proyectos clasificados incluyen a William Tompkins, Corey Goode Emery Smith.

A mascota fallecida, clon de reemplazo

Actualmente una compañía con sede en Texas llamada ViaGen Pets difunde abiertamente los “servicios” para clonar una mascota.

En el 2016, la empresa clonó al primer perro en suelo estadounidense. Nubia, un Jack Russell Terrier, fue el primer éxito de esta compañía americana, la única con autorización para clonar en EE.UU.

Aunque ViaGen se fundó con el fin de clonar ganado, ahora se ha hecho famosa haciendo lo propio con perros y gatos (ya llevan más de un centenar), un negocio cada vez más próspero.

Además de la clonación, ViaGen también ofrece otros servicios, como la preservación genética (1.600 dólares), por la cual se almacena información genética del animal tras practicarle una biopsia. De esta manera, el dueño tiene la opción de poder hacer una copia de su mascota tras su muerte.

Desde Dolly en adelante

Tras el caso de Dolly, hace más de 20 años, se tardó casi una década en clonar con éxito un perro. Se llamaba Snuppy, y era un sabueso afgano que vio la luz en la Universidad Nacional de Seúl, en Corea del Sur, y vivió más de una década.

En ese país asiático, desde el 2016, el laboratorio Sooam Biotech Research Foundation lleva clonadas cerca de 1.000 mascotas, tal como explican en su web  en la que se detalla el proceso para obtener una “copia exacta” del animal “para no sufrir el duelo”.

Sin embargo el curso natural de la vida indica que la muerte es parte de ella y hay que “soltar” y seguir adelante a pesar de una pérdida dolorosa.

De acuerdo a NPR (National Public Radio) el proceso de clonación es exitoso en aproximadamente uno de cada tres intentos, y plantea muchas preocupaciones éticas sobre la cantidad de abortos espontáneos y de cachorros enfermos que finalmente nacen.

Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Japón y Australia son los países que encabezan un listado de clientes que incluye príncipes, celebridades y millonarios, según el medio español El Periódico.

El procedimiento de clonación

La recolección de las células de un perro se puede hacer cuando el animal todavía está vivo o después de su muerte, siempre y cuando las células se recojan en un plazo inferior a cinco días.

Luego los profesionales realizan una biopsia de perforación cutánea en el abdomen de la mascota y envían el material genético al laboratorio que realiza la clonación. Después se elimina el núcleo de los huevos recolectados de las mascotas donantes (oocitos) y se inserta una célula cutánea del perro que se clonará. El embrión recibe una descarga eléctrica para comenzar el proceso de división celular.

Posteriormente, solo hay que implantar los embriones modificados en una hembra receptora. Esa madre de alquiler dará a luz a los cachorros clonados tras 60 días de gestación.

¿Preparando el terreno?

El hecho de que tantas mascotas hayan sido clonadas en el último tiempo sugiere que es solo cuestión de tiempo antes de que la clonación humana se haga realidad.

Si ahora la clonación animal está disponible para toda aquella persona dispuesta a pagar 50.000 dólares, aumenta la probabilidad de que en un futuro cercano se les pida a las personas una cifra mayor para clonar familiares fallecidos, personas de interés o incluso a sí mismos.

Es probable incluso que el periódico The New York Times haya publicado la nota de los perros clonados de Streisand con el fin de ir “preparando al público” para lo que se viene, haciendo una publicidad encubierta de una lucrativa empresa que se podría estar gestando, a pesar de todos los problemas éticos y morales que esto plantea.

Sin embargo, a pesar de que en los últimos años la tecnología de la clonación se ha desarrollado rápidamente y también hay gente que demanda constantemente la legalización de la clonación de personas, este problema ha atraído la atención del mundo y, bajo la presión de las creencias tradicionales y los conceptos religiosos, las naciones del mundo acordaron estipular en sus leyes la prohibición de los experimentos de clonación de personas para fines reproductivos.

Para una persona creyente cada ser vivo cuenta con un alma o espíritu primordial y el cuerpo es simplemente un ‘vehículo’ o un envase que contiene la esencia o la vida. Sin embargo si un ser clonado llega a nacer ¿quién ocupa ese ‘envase’? ¿De dónde viene esa esencia?

No es extraño que la misma Barbra Streisand, quien clonó a su amada mascota por no sufrir el desapego, sienta que sus clones no son iguales en su personalidad, ya que son solo un envase igual ¿pero quién está adentro?

Otra cuestión que surge de esto es ¿qué pasaría si se clonaran humanos? ¿En qué se convertiría la especie? ¿Qué tipo de entidades llenarían esos cuerpos?

Este tema trae aparejados muchos debates y quizás se está “preparando el terreno” para que las personas naturalicen el proceso de clonación, hasta hacerlo legal. Eso si las personas con conciencia –que creen en Dios y en la perfección del Universo- lo permiten.

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