Un tribunal alemán dictaminó que el derechista Alternativa para Alemania (AfD) puede clasificarse como una supuesta amenaza para la democracia, y permitió oficialmente que la agencia de inteligencia nacional espíe al partido opositor.

El Tribunal Administrativo de Colonia falló en contra del partido de derecha Alternativa por Alemania (AfD), en una larga disputa judicial después de una elección nacional en la que el partido obtuvo un reducido pero aún sólido 10,3% de los votos.

El tribunal determinó que había indicios suficientes de “aspiraciones anticonstitucionales” dentro del partido, y los jueces aseguraron que algunas figuras prominentes de la facción política Der Flügel, que se disolvió oficialmente en 2020, siguen ejerciendo una influencia significativa dentro del partido.

La presencia de estos dirigentes dentro del partido, acusados de defender “ideas extremas” como “racismo, homofobia, xenofobia e islamofobia” es justificación suficiente para la Justicia para que el gobierno pueda investigar a todos los miembros del partido, incluida la dirigencia. Esto es, escuchas dentro de sus casas, intervención a sus teléfonos celulares, poner agentes de seguridad a que los sigan, y otras medidas de espionaje interno.

La disputa legal comenzó el año pasado cuando la AfD inició acciones legales en Colonia para impedir que la Oficina de Protección Constitucional (BfV) la sometiera a una investigación. En ese momento, para evitar que la situación socavara su participación en las elecciones, el partido no realizó mayores declaraciones a la prensa y no mencionó el caso.

Pero un año después, finalmente salió a la luz que la BfV ordenó acciones de espionaje interno al partido en plenas elecciones, espiando sus reuniones políticas de estrategia y poniendo micrófonos en las casas de sus dirigentes.

La AfD creyó que la Justicia iba a protegerlos de este avance sobre sus derechos políticos pero ocurrió todo lo contrario. Ahora, la BfV puede clasificar la investigación oficialmente como un “caso sospechoso de extremismo de derecha”.

Esta clasificación autoriza a los agentes de inteligencia a interceptar las comunicaciones del partido y utilizar informantes encubiertos. Los líderes de AfD intentaron argumentar que el partido se había distanciado de sus miembros más extremistas al disolver la facción de línea dura dirigida por Bjoern Hoecke. Pero los jueces en Colonia dijeron que las figuras clave de la facción aún tenían una “influencia significativa” en el partido.

En el fallo, el tribunal también criticó las inclinaciones extremistas del ala juvenil de la AfD y dijo que, junto con los antiguos partidarios de Der Flügel, estos miembros creen que “el pueblo alemán debería mantenerse étnicamente intacto y los inmigrantes deberían ser excluidos en la medida de lo posible“.

Esto va en contra de la Ley Básica”, dijo el tribunal, refiriéndose a la constitución de Alemania, lo que faculta a la BfV a actuar “como vea necesario” para investigar y encarcelar a las personas que incumplan los preceptos de la Constitución.

Cabe aclarar que en Alemania no existe la libertad de expresión como derecho reconocido y garantizado por la Ley Básica, y existen amplias leyes que condenan a las personas simplemente por pensar de una manera u otra.

Esto es una respuesta directa a las atrocidades cometidas por el régimen Nazi, y cuando se fundó la República Federal de Alemania, todos los partidos políticos del momento se pusieron de acuerdo que sería un crimen siquiera tener pensamientos neonazis.

La politización del Tribunal de Colonia

La Justicia de Colonia ha estado en el foco de varios escándalos políticos en el pasado. En la noche del Año Nuevo de 2016, grupos de refugiados africanos y árabes salieron a las calles de Colonia y violaron a más de 1.200 mujeres.

El brutal caso fue recibido como un baldazo de agua fría para los políticos centristas que impulsaban medidas pro-inmigración, y rápidamente la canciller Angela Merkel y la alcaldesa Henriette Reker hicieron todo lo que pudieron para tapar el hecho.

El mismo Tribunal que ahora ordenó investigar al partido AfD por extremismo, rechazó varios pedidos para que la policía arreste a los criminales que violaron en manada a miles de mujeres alemanas esa fatídica noche, incluso cuando había acusaciones directas y las mujeres testificaron en contra de estos sujetos.

Finalmente, el descontento social y las protestas forzaron a Merkel a instruir a la Policía Criminal Federal a investigar el caso, y hasta la fecha, 200 refugiados han sido arrestados por el hecho, a pesar de que hubo por lo menos 2.000 involucrados.

Fuente: La Derecha Diario

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