Detrás del telón del conflicto en Kiev, descansan varios dilemas en el Pacífico que despiertan disputas y tensión diplomático-militar en el bloque occidental frente a Rusia y China.

Desde el lanzamiento de la ofensiva rusa en Ucrania, Moscú ha reforzado sus actividades militares en las costas norteñas de Japón, reavivando así, una disputa que data ya de las épocas soviéticas en torno a las islas Kuriles. En este contexto, Estados Unidos y Japón lanzan nuevas maniobras militares en la región.

En una declaración ante el Parlamento, Kishida dijo que “estas islas son japonesas y Rusia las viene ocupando ilegalmente desde 1945, y quiere hacer lo mismo con Ucrania“. Sus comentarios, lejos de ser diplomáticos, parecieron más un llamado a recuperarlas por la fuerza.

Por otro lado, las amenazas hacia el archipiélago nipón se extienden más allá del amago ruso. Ya desde comienzos de 2022, Beijing ha tenido sus desencuentros con Occidente en la región asiática. En una supuesta respuesta a las pruebas en conjunto entre Tokio y Washington, China llegó a enviar 39 aviones militares a la zona de defensa aérea (ADIZ) de Taiwán, según El País.

Tales movimientos militares, cobran aún más significancia para Japón, si se considera la cercanía de Taiwán con las Islas Senkaku. Hablamos aquí de territorios que arrastran disputas de derecho internacional de la época de la dinastía Qing, respaldados a su vez, por fuertes sentimientos nacionalistas desde ambas partes.

Aunque las tentativas de un avance chino en las islas han tenido potencial varias veces en las últimas décadas, el escenario en Kiev realza las alarmas. Japón teme que Rusia y China se pongan de acuerdo para reorganizar las fronteras de Asia Pacífico, y que Estados Unidos no haga nada por defenderlos.

(elordenmundial.com)

Si bien Tokio ha sostenido sus sanciones hacia Rusia en el marco de las Naciones Unidas, y hasta ha llegado a dar soporte energético a la Unión Europea mediante sus envíos de GNL, el carácter de las respuestas se ha enervado. Las recientes maniobras anfibias han sido las primeras a gran escala entre Washington y Tokio desde que comenzó el conflicto.

Estos eventos exigen una mirada hacia el acercamiento entre China y Rusia en el marco de la invasión de Ucrania. En contraste a su comportamiento en la región, China ha tomado una postura y espíritu reconstructor ante la guerra.

El portavoz de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, llegó a afirmar la imparcialidad de China ante el asunto. Aunque, en cuestión de días el Ministerio de Relaciones Exteriores depositó la culpa de la guerra en manos de la OTAN, especialmente en las de Washington.

No sólo desde Beijing se ha reafirmado la “solidez” de sus relaciones, si no que Moscú ha acudido al apoyo militar chino en Ucrania, aunque Beijing no ha emitido respuestas oficiales todavía.

Por lo tanto, la necesidad de Japón y Estados Unidos de responder a la altura de las amenazas chinas y rusas se vuelve aún más imperiosa si el acercamiento entre estos gigantes continúa.

Un factor que marcará una diferencia será la renovada postura de Corea del Sur tras la elección de Yoon Suk-yeol como nuevo mandatario. En campaña dijo que va a pedirle formalmente a Estados Unidos que despliegue bombas nucleares en territorio surcoreano, una política que Bill Clinton abolió en los 90s luego de firmar una desescalada nuclear con Rusia y China. El rumbo que plantea Yoon supone reforzar ese nexo, por ejemplo reanudando las pruebas militares en conjunto entre Seúl y Washington.

Abril Trankels – La Derecha Diario.

 

 

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