Redacción BLesLuego de que las autoridades japonesas, anfitrionas de los Juegos Olímpicos, fueran ignoradas por el Comité Olímpico Internacional (COI) al aceptar las vacunas ofrecidas por el Partido Comunista de China (PCCh), se negaron a usarlas para sus deportistas.

“Hemos estado tomando amplias medidas contra las enfermedades infecciosas para los Juegos de Tokio con el fin de permitir la participación sin vacunas”, dijo la ministra olímpica, Tamayo Marukawa, según The Washington Times del 12 de marzo. 

Y agregó: “No hay ningún cambio en nuestro principio de no hacer de las vacunas un requisito previo”.

Entre las medidas reconocidas por Marukawa se encuentran la toma de pruebas, el uso de máscaras, el distanciamiento social y el uso de una burbuja para la protección de los atletas.

El acuerdo entre el COI y el PCCh hace énfasis en que se vacunarán los deportistas jóvenes y sanos. No obstante el COI dijo inicialmente que la vacuna no sería obligatoria. 

Por otro lado, aunque el COI dijo que pagaría las vacunas no reveló el valor de la transacción.

“Esta oferta solo se aplicará realmente a (los comités olímpicos nacionales) en los territorios en los que la vacuna china haya sido aprobada por sus autoridades sanitarias nacionales”, señaló el funcionario del COI, James MacLeod.

Asimismo, el Presidente del COI, Thomas Bach, informó que varios equipos olímpicos se vacunaron, pero sin especificar a cuáles países pertenecían. 

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En los Juegos Olímpicos de verano participarán unos 11.000 atletas, además de entrenadores, medios de comunicación, voluntarios y funcionarios, que serán decenas de miles.

Las vacunas Sinovac, de origen chino, han sido desprestigiadas porque a pesar de que la productora dijo que la efectividad era del 97% el Instituto Butantan de Brasil la reportó de tan solo el 50,4%, según Breitbart. 

Es conocida la fuerte influencia del PCCh en las instituciones internacionales como la ONU y las principales financieras del mundo —Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros— en los que participan exfuncionarios del régimen comunista chino. Es de asumir que el COI sea una de ellas.

Por otro lado, las violaciones a los derechos humanos que comete el PCCh han impulsado a solicitar el boicot de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing. Entre ellas está la persecución masiva de la etnia uigur clasificada como genocidio por varios países. 

No menores son los crímenes y atropellos cometidos contra credos y religiones como el de la milenaria disciplina de Falun Dafa o Falun Gong y todos los que se nieguen a adoptar la ideología del PCCh como la principal. 

En este marco es que se han formado otras alianzas internacionales en un intento de detener el avance de la influencia de Beijing en la comunidad internacional.

En septiembre, una coalición de 160 grupos de derechos humanos entregó una carta al Comité Olímpico Internacional (COI) instándole a revocar la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing. 

“El mundo debe preguntarse si China, estrangulando lentamente a todo un pueblo, tiene la capacidad moral para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022”, plantea al respecto una editorial del Washington Post. “Creemos que no”, afirma.

José Hermosa – BLes.com