Redacción BLes– El gobierno japonés envió por medio de sus representantes a la Organización de Naciones Unidas (ONU) una nota informativa refiriéndose al polémico conflicto en el Mar del Sur de China, en la cual asegura que las líneas de base territoriales del régimen comunista chino en algunas islas y arrecifes, no cumplen con las condiciones pactadas en la convención de las Naciones Unidas. En la misma nota acusa al régimen por no respetar las libertades estipuladas de navegación y sobrevuelo en la zona. 

Japón además de ser una de las naciones que marca presencia militarizada en la zona de conflicto, ahora también se ha unido a una batalla de notas diplomáticas sobre la disputa del Mar de China Meridional, lo que se suma a la presión sobre Beijing por los reclamos que denuncian una constante expansión en la vía fluvial de importancia estratégica, según reportó el South China Morning Post.

El mensaje enviado por el gobierno nipón manifiesta que el dibujo de las líneas de base del mar territorial de China, en las islas y arrecifes relevantes en el Mar de China Meridional, no cumplen con las condiciones establecidas en la Convención de la ONU sobre el derecho del mar.

El régimen chino intentó durante años reclamar por distintos medios la mayor parte del territorio del Mar del Sur de China, hasta que en el 2016 un tribunal de la Haya dispuso el rechazo a los reclamos. 

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Japón, tomando en consideración el fallo de la Haya, aseguró en su nota que “China no ha aceptado la disposición (de 2016) y ha afirmado que tiene ‘soberanía’ en el mar y el espacio aéreo que rodea y por encima de las características marítimas que se encuentran en elevaciones de marea baja”.

La postura de Japón hubiese sido bien recibida y seguramente respaldada por los Estados Unidos si estuviese la administración de Donald Trump en el gobierno, quien mantuvo una postura crítica y activa frente a los atropellos del régimen en la zona de conflicto, incluso con fuerte presencia militar. 

Además Trump logró mantener una buena relación de alianza con el gobierno japonés siempre apoyándose mutuamente en lo que respecta a la defensa por los avances del régimen comunistas chino.

Incluso durante el año 2020, donde la tensión en el Mar del Sur de China y Mar del Este se incrementaron considerablemente, Estados Unidos y Japón mantuvieron un diálogo fluido para implementar estrategias conjuntas en el accionar geopolítico de ambas potencias. 

Luego de una reunión ministerial en plena pandemia durante julio del año pasado, Japón, Estados Unidos y Australia firmaron una Declaración Conjunta en la que se destaca la necesidad de implementar un accionar en bloque para mitigar las tensiones sin permitir que el régimen avance sobre los mares del Sur y del Este de China. 

Mediante esta reunión, que fue la novena celebrada entre estos tres países, las naciones reafirmaron su compromiso conjunto para mejorar la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en la región del Indo-Pacífico de acuerdo con sus valores compartidos y sus alianzas de larga data y asociaciones cercanas.

El régimen chino debió enfrentar una dura presión internacional por los países aliados a la administración Trump durante el año 2020 por sus acciones perversas no sólo en lo que respecta al Mar del Sur de china, sino también por su responsabilidad en la pandemia por el virus PCCh, sus atropellos en la economía mundial, denuncias por explotación laboral y persecución a minorías religiosas y otras tantas cuestiones. 

La nueva administración de Joe Biden, que llegó al gobierno de los EE. UU. luego de un evidente fraude electoral, tiene conexiones probadas con el régimen chino y una agenda globalista en común. Aún mantiene bajo misterio cómo va a balancear estas cuestiones y cómo se posicionará frente a los atropellos del régimen chino.

Andrés Vacca – BLes.com