Redacción Bles- Mientras persisten serias dudas sobre la efectividad de la vacuna contra el virus PCCh (Partido Comunista de China), Israel,  uno de los países con mayor número de habitantes vacunados proporcionalmente, hará ‘obligatoria’ su aplicación.

Tras someter a la población a prolongados encierros ahora las autoridades proponen la apertura solo a quienes obtengan el “pasaporte verde”, que acredite su vacunación, de acuerdo con The Guardian del 15 de febrero.

“Volveremos a la vida con el pasaporte verde”, dijo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre la propuesta como uno de los incentivos, mientras impone medidas restrictivas que obligarían a las personas a tomar el polémico medicamento, si quieren integrarse plenamente a su sociedad. 

Luego del entusiasmo inicial, la afluencia de personas que acuden a inocularse disminuye visiblemente. Se calcula que falta aplicar la vacuna a al menos medio millón de habitantes mayores de 50 años.

“¿Podrás entrar en gimnasios y eventos culturales, o te quedarás atrás?”, tuiteó el ministro de Sanidad, Yuli Edelstein. “¡Vayan a vacunarse!”

Edelstein pretende obligar a todos los empleados “de cara al público” no vacunados, entre ellos los profesores y conductores de autobús, a tomarse la prueba para la detección del virus cada dos días, usualmente con incómodos frotis nasales.

“Los profesores que no se vacunan son responsables de correr riesgos innecesarios con la salud de los alumnos y fracasan en su función más importante: proteger a los niños”, dijo Edelstein, según The Guardian.

Adicionalmente, Netanyahu sugirió un proyecto de ley que permita entregar  a las autoridades locales listas de personas no vacunadas “para animarlas a vacunarse y salvar vidas”.

Sobre esta medida el experto en derecho público Mordechai Kremnitzer dijo: “De hecho, los gobiernos rara vez dan un paso adelante y otro atrás cuando empiezan a pisotear los derechos constitucionales”, según Haaretz. 

Y agregó “No solo es muy difícil que el derecho en cuestión recupere el terreno que ha perdido, sino que, lo que es peor, cada retroceso de este tipo allana el camino para una infracción adicional de ese derecho, puesto que ya no goza de su antiguo estatus, al haber sido ya debilitado”.

Por otro lado, Israel  inició una gran campaña de rastreo digital para detectar y combatir los mensajes “antivacunas”, los rastreadores vigilan ahora las redes sociales a diario y en varios idiomas.

José Hermosa – BLes.com