El Gobierno irlandés decidió rebajar el impuesto especial para la gasolina y el diésel, buscando compensar al menos parcialmente el devastador efecto de la guerra de Ucrania sobre los precios de la energía.

La guerra entre Rusia y Ucrania provocó una severa crisis energética en Europa, afectando al poder adquisitivo de los salarios. Irlanda se convirtió en el primer país en adoptar medidas tributarias contra-cíclicas: el Gobierno irlandés decretó una rebaja en el “impuesto especial” sobre los combustibles.

El ministro de finanzas Irlandés, Paschal Donohoe, obtuvo el apoyo de la coalición gobernante para llevar a cabo un alivio fiscal en medio de la delicada situación energética, aunque no se logrará compensar el efecto del alza del petróleo y gas a nivel internacional. Solamente en las últimas 24 horas, el precio mayorista promedio del litro de diésel subió 24 centavos de euro en Irlanda, aumentando hasta 2 euros en el mercado minorista.

El gravamen sobre los hidrocarburos afectaba al litro de gasolinadiésel común y diésel ecológico, pautando una cantidad fija de euros sobre cada litro consumido, una metodología frecuente en los impuestos al combustible. La rebaja tributaria supone ahorrar 20 centavos de euro por litro de gasolina, 15 centavos por litro de diésel común y 2 centavos por el costo del diésel verde.

Los cambios tributarios tendrán un ahorro para la sociedad por un monto de 320 millones de euros, en detrimento de la recaudación fiscal del Estado irlandés. El equipo de Donohoe ya esperaba producir un paquete de alivios impositivos por un monto de 505 millones de euros con el foco en los ingresos personales y las empresas. Junto con las nuevas medidas, Irlanda apuesta a la baja de impuestos por un monto total de 825 millones de euros.  

En línea con las medidas tomadas, el Gobierno de Irlanda estudia la posibilidad de rebajar el impuesto al valor agregado (IVA) aplicado para los combustibles. Este impuesto mantiene una tasa general del 23% en ese país, pero se aplica una alícuota reducida del 13,5% para las tarifas energéticas. 

Sin embargo, para producir cambios efectivos en el IVA, Irlanda necesitará disponer del aval de la Unión Europea, dado que todos los países miembros aplican reglas fiscales exigentes sobre el nivel de déficit fiscal, gasto público, deuda y recaudación tributaria.

Como consecuencia de la pandemia de Covid-19, el país atravesó un déficit fiscal total del 4,9% del PBI en 2020, cuando en 2019 mantenía un ligero superávit del 0,5%. El déficit habría caído al 4% del PBI en 2021, según las estimaciones oficiales, y se seguirá reduciendo para 2022. 

Fuente: La Derecha Diario

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