Redacción BLesEl relator especial de la ONU, Javaid Rehman, declaró ante los miembros del Consejo de Derechos Humanos, que Irán cometió “atroces” violaciones de los derechos humanos.

El régimen debería ser responsabilizado por una brutal represión de la libertad política y religiosa, al menos desde que ocurrieron las protestas públicas en el 2019, de acuerdo con la Voz de América del 10 de marzo. 

“Es inconcebible que casi 18 meses después de la represión mortal contra las protestas de noviembre de 2019 en Irán, el gobierno aún no haya realizado una investigación adecuada ni haya hecho rendir cuentas a nadie por la fuerza letal utilizada contra los manifestantes, que causó al menos 304 muertes”, denunció Rehman.

El represivo régimen totalitario no solo no inició procesos que judicializaran a los culpables de las numerosas muertes, sino que emprendió un sistema de amenazas contra los parientes de las víctimas, que reclaman justicia.

Rehman enfatizó en el elevado índice de la aplicación de la pena de muerte a cargo de Teherán, que causó  267 ejecuciones entre las que se encontraban varios niños.  

Para empeorar aún la arbitrariedad de los procedimientos se somete a las personas a penosas torturas para inducirlas a hacer confesiones que son utilizadas como pruebas. En el tiempo transcurrido de este año ya se han causado 40 condenas a la pena capital.

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Adicionalmente, la represión se extiende a los extranjeros y a los ciudadanos con doble nacionalidad, quienes son detenidos arbitrariamente. 

Por otro lado, los miembros de las minorías étnicas sufren ejecuciones y desapariciones.  Tampoco se escapan de las violaciones a sus derechos humanos las mujeres ni las niñas.

En este sentido Rehman declaró: “Aunque se reconocen algunos pasos positivos -como en la educación y en los derechos de ciudadanía-, persiste una atroz discriminación por razón de género en la legislación, la práctica y las actitudes sociales, que impide a las mujeres y a las niñas participar y contribuir en la sociedad”, según la Voz de América.

Lo paradójico de estas denuncias es que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas admitió como miembros a representantes de países que cometen genocidios, abusan habitualmente contra la libertad religiosa y suprimen la participación política de los ciudadanos. 

Así, el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Volkan Bozkir, acogió a China, Cuba, Rusia y Pakistán, entre otros países, razón por la que Estados Unidos abandonó en el 2018 esa institución, según The Washington Free Beacon del 13 de octubre.

José Hermosa – BLes.com