Luego de confabularse con el Frente Polisario, el gobierno marroquí le abrió la puerta a más de 8.000 migrantes para que crucen a la ciudad portuaria de Ceuta, lo cual obligó a Sánchez a viajar a la ciudad.

En las últimas 48 horas, la ciudad portuaria de Ceuta, ubicada en el norte de África pero parte del territorio nacional español, está viviendo una verdadera invasión de inmigrantes ilegales, que cruzan la frontera con Marruecos e ingresan al país.

Esta práctica la realizan miles de árabes y africanos hace ya casi una década, ya que una vez que cruzan la frontera, reciben el estatus de “refugiado” y pueden tomarse un barco para acceder legalmente al territorio continental de España.
 
De todos modos, como el gobierno español no quiere ensuciar sus manos, desde la asunción de Pedro Sánchez que ha habido un acuerdo informal con el gobierno de Marruecos para que ellos frenen a los migrantes que salen de su territorio.
 
Sin embargo, en los últimos días Sánchez ha estado confabulando con los miembros del grupo terrorista saharaui Frente Polisario, que actualmente se encuentra en guerra contra Marruecos por el territorio del Sáhara Occidental. La situación llegó a un extremo cuando trascendió la noticia que el gobierno español le había dado asilo a Brahim Gali, líder del Frente, bajo la excusa de que necesitaba ayuda sanitaria porque estaba contagiado de COVID.
 
Esto enfureció a las autoridades marroquíes, quienes abrieron las puertas de su frontera, y tan sólo en el día de ayer hubo más de 6.000 migrantes que cruzaron la frontera hacia Ceuta. Dado que esta ciudad tiene una población de 80.000 personas, este incremento del 7,5% de su población en un sólo día encendió todas las alarmas en España.
Estos migrantes además no son marroquíes, si no que vienen desde otros países como Libia Algeria, donde tienen una concepción del Islam más radical y su integración con las leyes y las costumbres españolas se hace imposible.

Estos africanos suelen tener actitudes extremistaspeleándose con la policía localamenazando atacando vecinos, y tomando barrios enteros para sus comunidades.

Ayer, el partido de derecha VOX fue el primero en denunciar lo que estaba pasando, y exigirle al gobierno nacional que tome acción de manera urgente. Al principio Sánchez hizo oídos sordos, pero cuando se sumaron al pedido los del PP, el presidente agarró al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y tomaron viaje hacia Ceuta para hacerse cargo de la situación en persona.

Sánchez y Marlaska se creían que iban a ser recibidos como salvadores, y fueron con el plan de lograr un acuerdo de convivencia con los inmigrantes que ya ingresaron. Sin embargo, al llegar a la ciudad, se encontraron con una multitud enfurecida gritando repetidamente “¡Hijo de puta!” y golpeando los vehículos de la comitiva presidencial.

Los ciudadanos de Ceuta quieren que el gobierno nacional localice y deporte a los más 20.000 inmigrantes que han entrado desde principio de año

Presionado por estos reclamos, Marlaska anunció en su primer conferencia al llegar al territorio peninsular que hoy mismo se deportarían 2.700 inmigrantes, un número bajo en comparación con lo que han llegado en los últimos días. Además, Sánchez anunció que se desplegaría el Ejército en la frontera con Marruecos.

El Presidente del gobierno de Ceuta, Juan Vivas (PP), ha agradecido este martes a Sánchez su desplazamiento a la ciudad en “estos momentos especialmente difíciles” que han provocado “inquietud y preocupación” en la población ceutí tras “la entrada irregular en menos de 40 horas de unos 8.000 ciudadanos marroquíes“.