Redacción BLes- La campaña Cero Covid del Partido Comunista Chino (PCCh) parece estar fuera de control, la represión, el cierre de la región del Tíbet y el masivo traslado de cientos de residentes a centros de cuarentena, ha indignado a los ciudadanos chinos. Varios videos que circularon en las redes sociales denuncian el maltrato y el abuso del régimen chino al pueblo tibetano.

El Tíbet vive la misma y terrible situación que Turkistán Oriental, los cierres han provocado falta de alimentos y hambre entre sus ciudadanos.

En los videos publicados se observa a muchas personas esperando en filas en medio de la noche para ser transportadas en autobuses hacia los campos de cuarentena, levantados de forma improvisada.  

“¡Estoy un poco sorprendido!”, dijo un usuario local en las redes sociales y escribió: “Lo que vi fue un total de 28 autobuses alineados frente a la escuela secundaria Lhasa Nagqu No. 2, y luego venían más [autobuses]. Un autobús puede acomodar alrededor de 50 personas, por lo que debe haber alrededor de 1400 casos positivos. Había un ciego, había ancianos en silla de ruedas, había bebés envueltos, desde que subimos al autobús a las 9:30 hasta ahora, llevamos 5 horas esperando y seguimos esperando. Es puro caos en la entrada de la escuela, no hay orden. No dormiré esta noche”.

Los ciudadanos abrumados por la situación utilizaron las redes sociales de Weibo, Douyin y otras plataformas para informar sobre las condiciones insalubres de estos campamentos que carecen de higiene, alimentos y atención médica adecuados.

Es el caso de una mujer tibetana que dijo que su esposo y sus tres hijos pequeños fueron llevados al Centro de Cuarentena de la Escuela Secundaria Lhasa, porque los resultados de las pruebas de COVID-19 no eran precisos. 

Los funcionarios la obligaron a llevar a su familia a convivir en cuarentena con 800 personas más en un campamento. La mujer dijo que sus hijos levantaron fiebre y que no había médicos, medicamentos o tratamientos médicos.

Pero se sabe que el pueblo tibetano desde hace tiempo experimenta la violencia del PCCh y que la campaña Cero Covid es en realidad un pretexto más para seguir cometiendo abusos contra los derechos humanos de los habitantes del Tíbet.

La censura del PCCh de todos los días  

Tras la gran exposición pública, los censores del PCCh se aplicaron a Weibo, borrando todos los videos que documentan el caos de las medidas de control de la campaña Cero Covid en la región.

Hace una semana, el PCCh publicó una advertencia donde explica que cerraría las cuentas de  quienes comparten estas publicaciones reveladoras.

Una joven tibetana se conectó en la red social Douyin para decirles a sus seguidores que había estado recibiendo llamadas amenazantes de la policía, “…si desaparezco, sabes lo que me pasó”, dijo la mujer.

También se supo que tres personas fueron arrestadas por publicar información “falsa” relacionada con la pandemia. 

Según los informes, los censores desaparecieron las publicaciones que describía los abusos durante los cierres y otros eventos relacionados, incluso cerraron una función en Weibo que permite a los usuarios ver “temas de tendencia en su ciudad”.

El Tíbet, una región reprimida por el régimen comunista chino

El Tíbet antes de 1950 era una región independiente, cuya población estaba centrada en el budismo tibetano. Pero desde que el régimen chino está en el poder, con su postura ateísta, ha buscado la manera de eliminar toda autonomía del territorio y erradicar la religión tibetana, dando inicio a un genocidio cultural y religiosos que continúa actualmente.

Cabe destacar que el Dalai Lama desde 1996 está refugiado en India, y desde entonces miles de tibetanos se encuentran en prisión acusados de “subversión política”, por persistir en su fe.

Los tibetanos hasta la fecha son reprimidos, arrestados, torturados, llevados a campos forzados de trabajo, sufren lavado de cerebro, y sustracción forzada de órganos.

 Recientemente, tras una investigación de Tibetan Action Institute se dio a conocer que los niños son separados de sus padres para llevarlos a internados para su adoctrinamiento, donde son agredidos arbitrariamente, abusados sexualmente, y sometidos a terribles castigos físicos.

Los niños tibetanos deben abandonar su fe, cultura e idioma, aprender chino mandarín y aprender sobre patriotismo y lealtad al régimen chino, para luego ser obligados a unirse a las filas del ejército del PCCh.

Por Romina García – BLes.com

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