Redacción BLes – Los devastadores incendios en Australia fueron causados por los seres humanos y la aplicación de políticas equivocadas, y no por el denominado cambio climático, afirman expertos estadounidenses.

Décadas de políticas ‘verdes’ han provocado que los campos de Australia sean propensos a ser rápidamente incendiados en épocas de pocas lluvias, destacan Patrick Michaels y Myron Ebell, respectivamente, investigador principal y director del Centro para la Energía y el Medio Ambiente del Competitive Enterprise Institute.

La explicación de Michaels y Ebell, publicada recientemente en el Washington Examiner, contrasta con la teoría -ampliamente difundida por los grandes medios de comunicación- de que la causa de los incendios es el cambio climático.

“Las decisiones gubernamentales, tomadas bajo la presión de grupos ecologistas, han convertido lo que normalmente serían grandes incendios en conflagraciones infernales”, apuntan los especialistas al comparar las similitudes de los incendios de Australia y California.

Vegetación preparada para incendiarse

Los expertos describen que en estos lugares los residentes viven alrededor de la vegetación que cada año “se seca lo suficiente como para quemar el cielo, con o sin cambio climático”.

Las temporadas de lluvias son relativamente cortas y en la mayor parte del año hay un “clima de playa”.

De esta forma, el lugar es “espectacularmente verde” cuando llueve y se seca por completo cuando se detiene. Cuando la lluvia es alta, como lo fue en los últimos años en Australia, la vegetación se vuelve aún más espesa, solo para proporcionar aún más combustible para los incendios forestales.

Es por eso que tanto los encargados de los campos como los nativos entienden que “a menos que lo quememos a propósito antes de que la vegetación crezca demasiado, nos quemará a nosotros, a nuestros hogares y, trágicamente, a nuestras ciudades”, señalan Michaels y Ebell.

El problema

Sin embargo, grupos ecologistas han venido presionando desde mediados del siglo pasado para que se reduzcan o directamente prohíban las quemas intencionales (ya que el incendio libera dióxido de carbono). 

En California en gran medida ya están prohibidas y en Australia ocurre algo similar, donde se permite quemar algo pero no lo suficiente, lo que, según los autores, “garantiza que el desastre siempre esté a la vuelta de la esquina”.

“Australia ha estado lista para explotar durante años”, afirman al respecto.

En 2015, David Packham, exdirector del Centro Nacional de Investigación de Incendios Rurales de Australia, ya había advertido que la aplicación de esta “ideología verde equivocada” había llevado a que los niveles de combustible forestal -es decir la materia vegetal con capacidad de encenderse y arder al ser expuesta a una fuente de calor- habían subido a escalas tales que son los más peligrosos en miles de años.

La falacia del cambio climático

Michaels y Ebell explican que las alteraciones de las precipitaciones en Australia a causa de un supuesto cambio climático son muy difíciles de detectar gracias a la gran variación de un año a otro.

Es decir, luego de un año extremadamente seco le puede continuar una temporada inversamente proporcional lluviosa, tal como se desprende un gráfico publicado recientemente por Jim Steele, quien fue director del Campus de Sierra Nevada Field de la Universidad Estatal de San Francisco.

En Australia se registró un gran incendio en 1962 que dio lugar a una campaña de décadas de intensas quemas controladas.

De esta forma, desde 1963 hasta aproximadamente 1985, los incendios forestales afectaron muy poca vegetación.

Sin embargo, destacan Michaels y Ebell, a medida que aumentaba la presión de los grupos ecologistas para suprimir los incendios prescritos, se fue quemando, paradojicamente, más y más territorio de Australia Occidental.

El peligro de las ‘políticas verdes alarmistas’

Lo que fue pasando en Australia es similar a lo sucedido en California, donde las políticas verdes e izquierdistas fueron avanzando en los últimos años.

Además de la supresión de las quemas controladas, estas políticas incluyen reducciones drásticas de las cosechas de madera en los bosques y restricciones significativas del pastoreo de ganado.

“Es muy conveniente para los verdes alarmistas culpar a los incendios de Australia y California por el calentamiento global. En realidad, las políticas que ellos mismos defienden son las culpables”, concluyen los autores.

Fuente de la foto de portada: Rob and Stephanie Levy / Flickr.

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Categorías: Mundo

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