Redacción BLes- Si bien, para los cristianos el suicidio asistido es considerado una falta grave hacia los principios humanos y hacia Dios, sorprendentemente una iglesia canadiense decidió realizar una ceremonia de suicidio asistido para una de sus miembros diagnosticada con Esclerosis Lateral  Amiotrófica (ELA).

La Iglesia Unida de Churchill Park de Winnipeg, en Manitoba, Canadá fue noticia por realizar, el pasado mes de marzo, la polémica ceremonia de suicidio asistido para Betty Sanguin, de 86 años, de acuerdo a The Christian Post.

La solicitud de Sanguin para el suicidio asistido en la iglesia, descripto como “ceremonia de transición”, fue aprobado por unanimidad por sus lazos con la congregación.

Dawn Rolke, ministra de Churchill Park señaló que le “parecía apropiado” celebrar la ceremonia en el santuario, ya que las iglesias son a menudo “anfitrionas de los rituales más importantes para la vida de una persona: bautismo, matrimonio, ordenación, servicios funerarios o conmemorativos”.

La suya, [la fe] era una espiritualidad creciente y cambiante; su fe era luchadora, feroz y apasionada, como la misma Betty”, dijo Rolke.

En la iglesia para la ceremonia de suicidio asistido se quitaron los típicos asientos del santuario y se reemplazaron por cómodas sillas, mesas, flores y un sillón reclinable, en el que Sanguin se sentó.

Amigos y familiares visitaron a Sanguin mientras la inyección química aceleraba su muerte. Finalmente, la mujer falleció luego de una hora a las 1 pm.

Alrededor de las 4 pm, llegó el personal de una funeraria para transportar el cuerpo de Sanguin a su capilla y hacer los preparativos para su entierro. 

Rolke también comentó que nadie en la ceremonia, se acercó a ella con objeciones al procedimiento, aunque una persona expresó su preocupación de que se realizara en una iglesia.

Sin embargo, la Iglesia Católica, a través de los siglos ha condena la eutanasia (suicidio asistido) como “gravemente contraria a la dignidad de la persona humana y al respeto debido a Dios, el Creador”, de acuerdo a LifeSite a través de Winnipeg Free Press.

“El hecho de que una iglesia en Canadá haya respaldado la práctica del suicidio asistido es profundamente preocupante”, dijo James Mildred, director de Comunicaciones y Compromiso de la organización benéfica cristiana CARE a  Premier Christian News

“Una y otra vez, la Biblia nos enseña que nuestras vidas están en las manos de Dios, y no debemos asesinar ni involucrarnos en ayudar a alguien a suicidarse”, agregó.

La Fraternidad Evangélica de Canadá opinó sobre la asistencia médica para morir, y dijo que se oponía, “básicamente devalúan la vida humana” informó Christian Post.

“Sugieren que algunas vidas no valen la pena ser vividas. Pero toda vida humana es preciosa, un regalo de Dios” y abogó por los cuidados paliativos de las personas, dijo la Fraternidad evangélica.

“Creemos que la respuesta adecuada al sufrimiento es abordar y aliviar el sufrimiento, no eliminar al que sufre. Respondemos a aquellos que sufren con cuidado y compasión, caminando con ellos mientras caminan en la sombra de la muerte”, continúo.

Y agregó que “no nos corresponde a nosotros elegir el momento de nuestra muerte”.

El suicidio asistido, llamado asistencia médica para morir (MAiD), se legalizó en Canadá en 2016, la ley ya ha ampliado el acceso a la inyección letal voluntaria más allá de los adultos con enfermedades terminales.

En marzo de 2021, el gobierno socialista del primer ministro Justin Trudeau aprobó el proyecto de ley C-7, que cambió la ley sobre MAiD para permitir que ciertas personas terminen con su vida, incluso cuando su muerte no sea “razonablemente previsible”, siempre que su condición particular o discapacidad sea considerado “irredimible”.

Esta ley generó varios debates en cuanto a su implementación, debido a la diversidad de casos que el estado aprobó para terminar con la vida de la persona:

Un ejemplo es Alan Nichols, de 61 años, en 2019 que fue sometido a la inyección letal y su familia señaló que fue injustamente debido a que el hombre no tenía ninguna enfermedad terminal, pero que sufría de depresión, de acuerdo a CTV News.

“No tenía una enfermedad que amenazara su vida. Era capaz de moverse. Era capaz de hacer casi cualquier cosa que tuviera que hacer para sobrevivir”, contó el hermano de Nichols, Gary.

“No pensé que tuviera una mente sana en absoluto”, agregó, y la familia pidió a la Policía de Canadá que investigara el caso.

En 2019, también el controvertido caso denunciado por la familia de un paciente con esclerosis lateral amiotrófica, de 41 años, llamado Sean Tagert, que después que el sistema de salud se negara a cubrir su atención médica domiciliaria, acordó pagar el suicidio asistido por un médico, informó National Review.

“Un hombre canadiense discapacitado por esclerosis lateral amiotrófica no quería morir ahora. Quería que lo cuidaran en casa para poder estar con su hijo”, escribió Wesley Smith .

El año pasado, el Parlamento canadiense amplió la ley para incluir a las personas con discapacidades que no ponen en peligro la vida, pero no a las personas que padecen enfermedades mentales. 

Al parecer, la polémica ley no solo apunta a analizar cada caso desde el sistema legal y desde los diagnósticos por enfermedad, sino también desde el punto de vista de la moral humana y su creencia hacia la vida y hacia Dios.

Por Romina García – BLes.com

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