Redacción BLes – Un pastor y una jubilada fueron declarados culpables de sedición y sentenciados a prisión, en Hong Kong, el 27 de octubre, por criticar la sentencia que le dio un juez a un hombre que organizó una vigilia en conmemoración a las víctimas de la Masacre de Tiananmén.

El reverendo Garry Pang Moon-yuen, de 59 años, y Chiu Mei-ying, de 68 años, fueron arrestados en abril, por presuntamente provocar disturbios durante una audiencia judicial.

Según el informe, Pang le dijo al juez Cheng Lim-chi: “Ha perdido la conciencia” y Chiu acusó al magistrado de no cumplir con la ley y de decidir sobre el caso de manera arbitraria.

Pang también fue declarado culpable de subir videos a YouTube con opiniones negativas sobre cómo los jueces manejaron otros casos.

El pastor había llamado a la ley “una herramienta para reprimir la disidencia” en algunos videos, mientras que en otros videos afirmaba que los tribunales “ya no hablaban más sobre la ley” y que los jueces podían tomar decisiones arbitrarias.

Pang fue sentenciado a un año de prisión, mientras que a Chiu se le ordenó cumplir una pena de tres meses de prisión.

Durante su juicio el 15 de septiembre, Pang dijo que “lo que está sucediendo en la corte en este momento no es solo una batalla legal por sedición, sino también una batalla para defender los derechos humanos y las libertades, una batalla para salvaguardar la conciencia”.

“Puede que haya perdido el caso en el papel, pero en términos de defender la conciencia y la justicia, y en términos de salvaguardar el estado de Derecho, soy victorioso”, dijo el pastor.

Desde que el PCCh impuso la ley de seguridad nacional, un número creciente de disidentes también fueron acusados ​​de delitos de sedición. 

Cientos de personas han sido arrestadas, encarceladas por su pedido de vivir en democracia y en libertad en Hong Kong, un estado de derecho, algo que está garantizado bajo la Declaración Conjunta Sino-Británica que condujo a la entrega británica de Hong Kong a China en 1997.

Durante décadas, tanto Hong Kong como Macao fueron lugares en los que se podía conmemorar la Masacre de Tiananmen, ocurrida en 1989, donde miles de estudiantes fueron asesinados por el régimen chino tras pedir más  libertad y democracia.

Pero desde que el PCCh comenzó a reprimir las protestas en 2019 y tras la imposición de la Ley de Seguridad Nacional en 2020, muchos destacados activistas que intentaban conmemorar a las víctimas de la Masacre fueron arrestados y encarcelados.

En junio pasado, el régimen chino prohibió la conmemoración anual por tercer año consecutivo de la Masacre de Tiananmén, con el fin de acabar con la disidencia política y como una manera de reforzar el control sobre Hong Kong.

Actualmente, entre los conocidos disidentes arrestados y sentenciados se encuentran el magnate de los medios de comunicación Jimmy Lai y el cardenal Joseph Zen, de 90 años, por apoyar el pedido nacional de democracia durante las protestas de 2019 y 2020.

La libertad de expresión es un derecho básico humano que el régimen chino socava con sus abusivas leyes.

Desde entonces, los hongkoneses están obligados a rendir lealtad al PCCh, a la censura y a la represión.

Hong Kong perdió su estado de Derecho

Un informe del Proyecto de Justicia Mundial (WJP) anunció el 26 de octubre, que Hong Kong ha caído tres lugares, ubicándose en la posición 22, perdiendo valor cada vez más su gobernanza basada en leyes.

Ted Piccone, asesor principal de WJP, relaciona el declive con la ley de seguridad nacional impuesta por el PCCh. 

“Dado que la ley otorga al ejecutivo un poder significativo para enjuiciar a los manifestantes pacíficos, las voces de la oposición y los disidentes… ha limitado la libertad de asociación, la libertad de expresión y otros derechos fundamentales de las personas”, dijo Piccone.

Piccone dijo que la legislación de seguridad también aumentó los poderes del gobierno y disminuyó la independencia judicial, ya que el líder de la ciudad podría nombrar jueces para escuchar casos de seguridad nacional.

Los legisladores estadounidenses de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China pidieron en julio sanciones contra los fiscales de Hong Kong por derechos humanos.

Silenciar a los ciudadanos a través del arresto por sedición

El excomerciante Raymond Chen, fue acusado de sedición y arrestado después de compartir publicaciones en las redes sociales con opiniones negativas al gobierno de Beijing y Hong Kong.

Chen fue declarado culpable por el tribunal de West Kowloon de cometer actos con intenciones sediciosas al publicar imágenes y mensajes de texto en su canal de Telegram entre julio de 2020 y junio de este año. 

El hombre había creado el grupo en Telegram “La próxima guerra de independencia de Hong Kong”, el grupo tenía más de 500 miembros.

En el grupo los miembros compartieron los lemas “Liberen a Hong Kong, revolución de nuestros tiempos”.

El canal de Telegram no había sido actualizado desde noviembre del año pasado, pero la policía arrestó al acusado en junio alegando contenido ofensivo y de dominio público.

La sedición se castiga con hasta dos años de prisión por un primer delito en virtud de la Ordenanza sobre delitos.

El Tribunal de Apelación Final ha clasificado el delito como uno capaz de poner en peligro la seguridad nacional.

Creciente tendencia por los cargos de sedición en los últimos meses

Uno de cada cinco arrestos por parte de las autoridades de seguridad nacional de Hong Kong en los últimos dos años se realizó por un delito de sedición  por considerar que las personas realizaron discursos problemáticos a los funcionarios de Hong Kong.

Así mismo, la policía bajo el pretexto de una investigación por el delito de sedición cuenta con un gran poder otorgado por la ley de seguridad nacional. Los oficiales pueden arrestar sin evidencias y realizar redadas, tienen el poder de confiscar pasaportes de un sospechoso sin aprobación judicial, mientras que el acusado se enfrenta a obstáculos para solicitar una fianza.

Pero las penas impuestas a los condenados tienen una pena máxima de dos años de cárcel por el primer delito y tres años por uno posterior, mientras que los condenados a través de la ley de seguridad nacional pueden ser condenados a cadena perpetua.

Michael Davis, un ex erudito legal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Hong Kong, dijo que era problemático para las autoridades conectar el delito de sedición con la ley de seguridad nacional al adoptar las normas de esta última sobre límites procesales, de libertad bajo fianza y de derechos.

“Esto es problemático, ya que los estándares internacionales tanto en el derecho consuetudinario como en la práctica internacional requerirían que tales cargos impliquen un discurso con amenazas inminentes y probabilidad de violencia, lo cual no sucede en la mayoría de estos casos”, dijo Davis.

Davis explicó que el uso frecuente del cargo de sedición se había convertido en una amenaza para los derechos básicos de libre expresión. 

Actualmente, los arrestos en Hong Kong siguen en aumento y la libertad de expresión es vulnerada, la sociedad se encuentra vigilada y en amenaza constante, la preocupación de la comunidad internacional crece ante tan notable abuso a los derechos humanos llevada a cabo por el régimen chino. 

Por Romina García – BLes.com

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